11:45 abr 15, 2009 | Roberto Brasero | General

Nuestro calvario

Es como ese chiste viejo: un hombre asiste a un Vía Crucis y en cada estación, después de que el cura relate la penitencia correspondiente, suelta un "¡Que  se fastidie!". IX estación:. "Jesús es clavado en la cruz", dice el cura. Y el hombre: "¡Que se fastidie!". Y así en la XI, en la XII.... Hasta que el cura se harta y le pregunta: "Pero hombre, ¿cómo es que dice usted que se fastidie a cada sufrimiento que padece nuestro Señor?". A lo que el hombre responde: "Mire, es que todos los años le pasa lo mismo ¡y no aprende!".

A nosotros, los del tiempo, nos pasa algo parecido. Todos los años nos sacrifican por Semana Santa y al año siguiente volvemos caer en el mismo error. No aprendemos. La Semana Santa es nuestro vía crucis particular: es un calvario, vaya.



Lo que no aprendemos es a poner el acento donde corresponde. Veréis. A eso de unos 20 días antes de que llegue la Semana Santa comienzan los primeros. Es un run run que va "in crescendo". Primero es el dependiente de tu frutería habitual o en los pasillos del trabajo al cruzarte con un compañero. Son las primeras preguntas, o más bien insinuaciones del tipo: "Y este año, ¿cómo viene la Semana Santa? Se nos fastidiará como siempre" o de la índole de: "Ya se sabrá algo de la Semana Santa ¿no?, porque si todavía  no sabéis nada, yo no sé para que estudiáis". Y van pasando los días.

Y faltando como 10 ó 12 para el inicio de esta semana tan señalada es cuando comienza a llegar la segunda oleada: ya no son los que te cruzas en el pasillo, si no los compañeros que vienen directamente a tu sitio y te preguntan a bocajarro; ya no es el dependiente, sino los otros clientes que como tú están esperando la vez los que te asaltan con su inquietud, demostrando que la confianza se puede ir trabajando durante años o puede crearse en un minuto con el roce de una sola mirada. En el fondo da igual.

La tercera y definitiva fase explota el miércoles anterior al "miércoles santo", es decir, cuando falta una semana para el inicio de la dichosa semana o la Semana propiamente dicha. Es entonces cuando llegan -a porrillo- los del: "Bueno, ya da igual lo que digáis porque ya es tarde". Y es ahí cuando precisamente comenzamos a dar una "previsión general" para los días venideros, y es ahí cuando, amigos, comienza nuestro calvario particular.

Estamos hablando de una previsión que, por fuerza, tienen que extenderse desde ese miércoles hasta los "días clave", es decir, hasta el miércoles siguiente y también el Jueves y Viernes Santo. Y si te das cuenta estamos hablando de una previsión a 9 ó 10 días cuando la experiencia nos ha demostrado que en nuestro clima, en nuestra complicada Península Ibérica, en momentos de inestabilidad atmosférica, el hacer una previsión a más de 5 días, como solía decir Manuel Toharia, es como tirar una moneda al aire: la probabilidad es de un 50%. Puede salir cara o puede salir cruz, es decir, todo lo contrario.

Este año , precisamente, ha ocurrido eso. Os voy a citar a continuación lo que se podía leer en el boletín de la predicción especial de la AEMET para la Semana Santa elaborado el viernes 3 de abril,  con  respecto a la previsión para el Viernes 10 de abril (es decir, el viernes de la semana siguiente que era el Viernes Santo): "Lo más probable -decía literalmente- es que aumentara la estabilidad en todas las regiones con cielos escasamente nubosos, con ascenso ligero a moderado de las temperaturas en toda España". Eso se decía una semana antes de este Viernes Santo de las nevadas, el descenso brusco de temperaturas y las lluvias generalizadas. Es decir: todo lo contrario.

Y es que donde deberíamos poner el acento es en la letra pequeña que se incluía, por ejemplo,  en ese mismo boletín de la AEMET, donde se podía leer:  "Advertencia Importante: La fiabilidad de las predicciones (...) disminuye a medida que éstas se alejan en el tiempo". Ésta es la clave y nosotros, bajo la presión -la demanda pública- de contar una previsión, la dejamos de lado o la damos por sabida. Y no es así.

Lo que deberíamos aprender para el próximo año y venideros y que yo me encargaré de aclarar al frutero y al compañero que pregunte, es lo que a tí, que estás dedicando unos minutos a leer estas líneas, te ha de quedar bien claro desde ahora: en primavera - con la ausencia de un marcado anticiclón que nos facilite el trabajo- lo más normal es una gran incertidumbre a más de 5 días vista; lo que digamos una semana antes del inicio de la Semana Santa hay que tomarlo con cautela.

Y  sobre todo, hay que seguir refrescando la información, no vale que una semana antes metas la previsión en la maleta y no la saques hasta el final de las vacaciones porque lo más normal es que en medio cambie el pronóstico (como ya se escribió en este blog -"Vaya por dios"- y ha vuelto a ocurrir este año: el miércoles "santo" ya  era otro el panorama que preveía la AEMET para ese viernes Santo, un pronósico mucho más acertado porque era "más cercano en el tiempo").

Hay que aprender, pero mucho me temo que seguiremos tropezando en la misma piedra y el año que viene seguiremos echando paciencia para cargar con esta cruz de los hombres del tiempo. Como dice Jorge Robles, la Iglesia nos facilitaría el trabajo si pusiera la Semana Santa en verano. También lo tendrían más fácil los viajeros que andan en busca de la playa de agosto en pleno mes de abril y, lógicamente, la mayoría de las veces no la encuentran. Alguna vez sí coincide un potente anticiclón que se extiende más de 5 ó 6 días, el aire se recalienta, como mucho algunas brisillas... y entonces llegan esas imágenes de las playas de Benidorm o Gandía repletas. Pero lo más normal es que en primavera nos encontremos con un tiempo primaveral, y no veraniego.

Y para terminar, me gustaría quedarme con un buen sabor de boca, que también los hay. En Espejo Público me pidieron que hiciera una apuesta, y en esta web tras una entrevista con los internautas me pidieron un titular, y en ambos casos fue el mismo y parece que sí se ha cumplido: este año apenas ha llovido y, como pronosticamos, no se han tenido que suspender las procesiones de Sevilla y Málaga. Fue la apuesta que hicimos (la prueba queda para la posteridad en esta misma web) ... y fue un pronóstico que hicimos, por cierto, ¡con más de una semana de antelación! Y es que en el fondo ¡todo es tan relativo!

¡Feliz fin de la semana santa a todos y vuestras fotos, ya sabéis, las esperamos en eltiempo@antena3tv.es!

PARTICIPA | Comentarios[2]

Comentarios

Enviado por Pedro C. Fernández en abril 15, 2009 a las 01:29 PM CEST #

Jejejeje, hacer pronósticos meteorológicos en una época tan complicada como es la primavera, no es nada fácil. Máxime cuando son situaciones con transición. Es decir, ni íbamos a tener al señor anticiclón de las Azores encima de la Península, ni a una señorona borrasca; no. Lo que hemos tenido han sido paso de frentes fríos que han servido de germen para nuevas perturbaciones que han ido a parar a las Baleares. Con situaciones así, complicadas modelísticamente, hacer apuestas con las previsiones siempre va a ser una cosa complicada. De todas maneras, algo se veía venir: algunos momentos de la Semana Santa se iban a ver enturbiados, sobre todo por el norte. Y como nos pidieron que hiciéramos pronósticos en Cazatormentas, por ahí tiramos nosotros. El trabajo del predictor y del Hombre del Tiempo no es nada fácil! Saludos.

 

Enviado por anonimo en mayo 17, 2009 a las 06:20 PM CEST #

brasero,se toca las narices,en su trabajo,por eso falla como hombre del tiempo

 

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Roberto Brasero

Roberto Brasero

Periodista de formación y vocación, a Roberto Brasero (Talavera de la Reina, 1971) le dijeron un día sus jefes: “con el mismo estilo con el que hasta ahora contabas lo que ha pasado, quiero que nos cuentes lo que va a pasar”. Y así fue como Brasero pasó de los hechos a las previsiones, de los reportajes a los mapas. Y fue así también como lo segundo se fue contagiando lo de lo primero y contar el tiempo se convirtió en algo más que decir dónde va a llover. Este blog pretende seguir esa línea recogiendo el espíritu de aquellas reuniones caseras donde se hablaba del tiempo y de todo que le rodea, que cada vez es más. La mesa camilla de este nuevo siglo es Internet, y en este blog nos seguimos arrimando a un Brasero para contar y escuchar historias.

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