Maldonado
Regresan las Historias tras el parón vacacional: bien es cierto que durante las vacaciones también se puede escribir, pero yo he preferido leer -además de la natural holgananza propia de estas fechas. Retomo, pues, en este punto el presente blog y en este día de regresos, vueltas y recibimientos yo quiero hablar de una marcha, una despedida.
La de un Hombre que ha sido el Nombre en la información meteorológica de este país en casi un cuarto de siglo, que se escribe pronto. Tras 22 años metiéndose en el hogar de millones de españoles José Antonio Maldonado apaga su tele particular. O le apagan. Da lo mismo porque el resultado no varía: se despide de las pantallas el Hombre del Tiempo de Televisión Española. No de la televisión en España, porque roto el monopolio televisivo estatal se abrió también el abanico para que otros nombres se metieran - nos metiéramos- en este traje. Pero en nuestro país este traje se confeccionó en la emisora de Prado del Rey y, por el momento, el patrón clásico manda. Aunque otros intentamos, poco a poco, confeccionar diseños alternativos.
De Maldonado siempre intuí algo que he podido corroborar en las ocasiones que he tenido de conocerle personalmente y es la sospecha de que fuera del espacio que hacía, daba para mucho más. Y eso es así. En el espacio daba el tiempo -que no es poco-, se adscribía diariamente a un fórmula fija y repetitiva, pero fuera de la pantalla se desplegaba en cientos de anécdotas que no cabían en ese formato cerrado y ganado. Le hubiera dado color y ritmo sí, pero ¿quién lo necesitaba?. Al fin al cabo, se trataba de dar el tiempo y Maldonado lo hacía como nadie y punto. Lo que quiero pensar, y eso es lo que a mí me mueve, es que las necesidades cambian, se amplían, que ahora son otras y otra debe ser por tanto la manera de satisfacerlas.
Dice un amigo mío que el mérito fundamental de este hombre del tiempo que hoy despedimos es el de "no haberla cagado" durante 22 años. Si eso fuera así, tampoco es poco, digo yo. Desde luego no es fácil ser el hombre del tiempo durante tanto tiempo. Además, da igual porque realmente la audiencia es soberana y, sobre todo, no es tonta.
Aprenderemos de Maldonado y le deseo todo lo mejor en la empresa a la que se encomiende a partir de ahora, incluso si fuera la de la holgananza como la que hemos disfrutados tantos -yo también- en el último mes. La del descanso merecido tras la entrega en el trabajo -como, por otro lado, la de Montesdeoeca, Paco, un hombre que no sólo da mucho más sino muchísimo más que la figura del hombre del tiempo, verdadero referente también para los que queremos contar cosas. La figura de Paco, por favor -como tantas otras sí, pero él también- que no se olvide.
Vendrán otros, pero no será lo mismo decía el poeta. Suerte a Mónica López: que todos estamos en el mismo barco y acabaremos, por lo visto, cocinando distintos platos con los mismos ingredientes. Pero en el fondo no será lo mismo, como ya sabía Heráclito: nunca nos bañaremos en el mismo río. Al menos no con el mismo bañador, porque las modas cambian, ya que son de natural efímeras y pasajeras. Y tiranas.
Roberto Brasero
Periodista de formación y vocación, a Roberto Brasero (Talavera de la Reina, 1971) le dijeron un día sus jefes: “con el mismo estilo con el que hasta ahora contabas lo que ha pasado, quiero que nos cuentes lo que va a pasar”. Y así fue como Brasero pasó de los hechos a las previsiones, de los reportajes a los mapas. Y fue así también como lo segundo se fue contagiando lo de lo primero y contar el tiempo se convirtió en algo más que decir dónde va a llover. Este blog pretende seguir esa línea recogiendo el espíritu de aquellas reuniones caseras donde se hablaba del tiempo y de todo que le rodea, que cada vez es más. La mesa camilla de este nuevo siglo es Internet, y en este blog nos seguimos arrimando a un Brasero para contar y escuchar historias.
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