Katy Perry era una chica corriente y moliente, que pasaba así como que desapercibida por el cortijo. Nadie le prestaba excesiva atención hasta que un día decidió romper el cascarón y darle a sus padres el disgusto de la vida.
Peina pin up en rosa | Foto: Beauty PlanetAsí que atrás quedó aquella dicha de pulcritud e inocencia, y dijo ‘hola aquí estoy yo’ una especie de muñeca tamaño natural a medio camino entre Lady Gaga y una Barbie del todo a cien.
Pero ahí está ella: vendiendo discos como la que más y dándolo todo allá por donde va. A mí me tiene confundida con tanto cambio de color de pelo. Un día se lo pone azul, otro rosa, al siguiente amarillo… ¡Y suma y sigue con todo el arco iris si hace falta! Así que se ve que el ‘azafranao’ como decía mi abuela (dícese el naranja-pelirrojo zanahorio de toda la vida) era uno de los que le quedaba por probar. Ciertamente, a mí no me gusta un pelo, pero es que la chica ya no sabe lo que hacer para conseguir maromo…
Katy Perry y John Mayer | Foto: celebrities,esY es que la pobre, después de divorciarse de ese esperpento de hombre llamado Russell Brand, está en una especie de tesitura, un quiero y no puedo, un casi pero no llego, por encontrar al hombre ideal. Así que últimamente la hemos visto del brazo de un mozalbete llamado John Mayer, un compositor que hay que decir que no está del todo mal. Aunque dependiendo de la foto en la que lo veas, te podrá parecer Marc Anthony o Johnny Depp (o una mezcla raruna de ambos).
Pero la cosa no parece cuajar del todo… Es más, hace poquito se hablaba de ruptura, y ahora parece ser que de ‘se acabó lo que se dió’, nada de nada. Pienso yo que la Perry debe de andar como confundida porque en medio de este ‘kit kat’ quedó a cenar con Robert Pattinson. En plan buen rollo, ¿eh? Porque ella le ha estado apoyando mucho tras el culebrón con Kristen Stewart y el actor quiso devolverle el favor. Claro que eso, como es normal, puede dar lugar a malos entendidos…
Katy Perry se tiñe de naranja | Foto: Antena 3Se ve que al susodicho Mayer este no le sentaría nada bien porque enseguida se ha arrepentido (o lo mismo no hubo ruptura, vete tú a saber), y ha vuelto a sus pies. Pero digo yo, ¿y la Katy se arroja así sin más a sus brazos?
No llego a entender si es que está muy faltica de cariño o qué es lo que pasa aquí. Lo que está claro es que la criaturica tiene el mismo ojo para elegir el tinte de pelo que para echarse novio. En definitiva, que es un constante ir y devenir de ‘probaturas’ varias.
No sabemos en qué acabará la cosa, esperemos que bien. Porque estoy empezando a plantearme que si tanto componente químico en la cabeza, no estará empezando a afectarle…
La Reina del Cortijo le pega un repaso a Katy Perry