El director nos cuenta que por norma general, los últimos días de rodaje son "tristes". Después de las largas y duras jornadas de trabajo, el equipo es como una gran familia, y las emociones están a flor de piel.
Sin embargo Daniel Sánchez Arévalo mantiene la sonrisa en su cara: "la máxima ambición de un director es terminar, tener todo el material para poder seguir trabajando e irse a la soledad de la sala de montaje", afirma el director. Durante los rodajes hay mucha presión y es "dificil disfrutar", sin embargo reconoce que en esta ocasión, él lo ha hecho "desde el primer hasta el último día".
Cada día ha sido un reto, tanto Daniel como su equipo se han enfrentado con ganas a cada secuencia y han disfrutado muchisimo trabajando con los nuevos miembros del equipo: Verónica Echegui, Roberto Álamo, con los tres chavales, "han sido una fuente continúa de satisfacciones y nos han animado a probar cosas nuevas".
Desde luego, las sensaciones son muy buenas, aunque no se atrave a sacar ningún tipo de conclusiones prematuras. "Ahora me llevo todo el material a la sala de montaje y espero que la película este a la altura de mis espectativas... que suelen ser bastante altas", explica el director.
Ha sido más de un mes intenso de grabación que comenzó a principios de septiembre y que finalizaba ayer con un balance muy positivo, Daniel Sánchez Arévalo ha asegurado sentirse plenamente orgulloso del trabajo realizado por su equipo así como del trabajo de los actores y el buen rollo que se respiraba entre ellos.
"Esperamos vernos pronto en otra película, ¡ha sido un placer!"
