¡Viva la Blanca Paloma!
Si hay una frase repetida en el Rocío es: ¡Viva la Virgen del Rocío! o mejor dicho, una retaila de frases, porque al primer 'Viva' le siguen ¡Viva la Madre de Dios! ¡Viva la Blanca Paloma! ¡Viva la Reina de las Marismas! y ¡Viva el Pastorcico Divino! La Romería en honor a la Virgen del Rocío es una de las mayores demostraciones de fé mariana, para mí, la mayor que he visto. El Rocío es otro mundo, la aldea se llena de gente el fin de semana previo al lunes de Pentecostés, unos llegados directamente a la aldea, como es nuestro caso, otros muchos peregrinos que llevan días haciendo el camino a pie o a caballo con alguna de las 106 hermandades filiales de la patrona almonteña o con alguna del resto de las asociaciones que aún no han obtenido la afiliación por parte de la Hermandad Matriz, la ‘Ilustre y Pontificia Hermandad Madriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte’.
Hay mil palabras que podrían definir al Rocío: el polvo del camino, los caballos, los simpecados, la música, la salve rociera, las guitarras, los trajes de flamenca y de corto, las flores 'en lo alto'... y así podríamos llenar una larga lista, porque la romería más multidinaria de España es un cúmulo de sensaciones, que hay que vivirlas para poder explicarlas, y aún así, si no se ha estado allí no se pueden entender.

"Momentos emocionantes el Rocío tiene muchos", nos lo decía una onubense el viernes por la noche, esperando la llegada de la Hermandad de Huelva. Cientos de personas esperan cantando que aparezca el simpecado junto a la casa de la Hermandad hasta que los caballos, los tamboriles y la flauta anuncian la llegada y arragados al simpecado van cientos de peregrinos cubiertos de polvo cantando “Huelva, Huelva”, éste es uno de esos momentos que no se pueden explicar. 'La Hermandad de Huelva llena cada año El Rocío”, nos cuenta otro peregrino que espera para ver a la Virgen, porque si hay algo obligatorio es pasar a la ermita de la 'Blanca Paloma', "si no vas a ver a la Virgen no eres un peregrino", nos dice. Aquí es difícil preguntar a los que se concentran porque muchos, la mayoría, tienen lágrimas en los ojos y de vez en cuando una voz rota le canta a la virgen "Por más piedras que me echen, por más muros que se opongan, me da igual te sigo amando, Rocío mi madre mía, caminando caminando", y la emoción por la devoción a la patrona se contagia, tanto que hasta yo misma lloré al escuchar los susurros entre sollozos de los peregrinos que sólo pedían volver a verla el próximo año.
Me queda por vivir el salto de la reja, el paso previo a la procesión en la madrugada del domingo al lunes, este año me he quedado con ganas de estar allí, o al menos cerca en ese momento, porque no creo que pudiera aguantar las tres o cuatro horas que están los almonteños y los visitantes dentro de la iglesia esperando que entre el Simpecado de la hermandad Matriz para volver sacar a la Virgen en procesión entre el calor y el polvo que flota en el ambiente y teniendo en cuenta que a la imagen sólo la tocan los nacidos en Almonte.
En la romería se mezcla la parte religiosa con la fiesta, y desde la ermita blanca, situada en frente de las marismas, recorriendo lo bares, los puestos de juguetes, las churrerias o las tiendas de trajes de flamenca volvemos a la casa en la que nos han dado la bienvenida a los diferentes programas de Onda Cero que se emiten desde aquí, la casa de la D.O. de vinos y vinagres del Condado de Huelva. El grupo Amaranto pone la música, con la ayuda de 'espontáneos' como Robert Calvo, de informativos Onda Cero Cataluña, o Fran, uno de los camareros, y algunos vecinos de las casas que fueron llegando. Y para comer difrutamos del Jamón, a todas horas, desde el desayuno hasta la madrugada, las gambas de la tierra, las chirimoyas, el aceite de Estepa o la caballa y la melva, además del 'Mar y Montaña', un plato del cocinero Sacha con pollo y langostinos, para chuparse los dedos.
Rocíos hay muchos, porque hasta allí se trasladan en Romería un millón de personas, pero es un lugar hasta el que hay que trasladarse una vez en la vida, al menos, aunque dicen que el que va una vez, vuelve siempre. Si ustedes vuelven, esperamos que nos lo cuenten.
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Jorge Granullaque
Sólo hay una cosa que nos gusta tanto o más que viajar: torturar a familiares y amigos con miles de fotos (es lo que tiene la fotografía digital y las memorias de 4 gigas). Con este blog, queremos compartir contigo alguno de los viajes del equipo de Gente Viajera (sábados y domingos, de 12 a 14 horas, en Onda Cero) y darte la oportunidad de contar al resto del mundo tus experiencias como viajero. No olvides que viajar nos hace libres.
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