Secretos de Holanda III. Utrecht
Los canales que serpentean por entre las manzanas de esta urbe de tamaño medio –la cuarta más importante de Holanda- hacen que se viva una doble vida, la tradicional, en las calles y plazas de Utrecht; y la que se degusta en los soportales y bajos que dan acceso a los embarcaderos de algunas de esas calles fluviales… El hecho de tener el foro universitario más grande de los Países Bajos contribuye al fervor de su pulso vital.
El paseo en góndola no fue como el típico de Venecia. No sé. A mi Venecia no me gustó. Es más. Me agobió (era el mes de mayo, pero hacía un calor insoportable… y ese olor, que jugueteaba por todos los rincones de la decadente ciudad italiana). En Utrecht, las sensaciones fueron totalmente distintas. El viaje en góndola no es barato (unos 100 euros entre 6 personas) y no es fácil de conseguir, porque sólo hay una embarcación y un par de gondoleros (el de la foto, Ramiro –por ponerle nombre-, era tan alto que varias veces temimos por su integridad física… En algunos puentes hay muescas… yo creo que es de su cabeza XD
El recorrido son dos horas y la mayoría del tiempo surcas aguas que no se pueden recorrer si no es en una embarcación (o a nado, algo nada recomendable). Pero esa exclusividad no es lo que me marcó en las dos horas de recorrido. Fue todo lo contrario. Avanzar por el agua justo en las zonas en las que un paseo de piedra acompaña al canal y da servicio a decenas de locales, públicos y privados, que llenan de vida las tranquilas aguas de Utrecht. Pasear en la góndola mientras ves a jóvenes trabajando en su portátil, leyendo, diseñando su última colección de ropa, restaurando muebles de madera… Estudiantes, disfrutadores del ocio, amantes del estilo de vida del girasol. Qué más decir. Me encantó.
Recomiendo un fin de semana, para poder pasear por todo el casco viejo de la ciudad, ver la torre de la catedral (112 metros de altura), la casa museo de Dick Bruna, creador del conejo Miffy, las numerosas galerías de arte, para hacer la ruta gastronómica de las tapas, para ver las tiendas de flores (vamos, floristerías), para sentarse en alguna de las terrazas del canal principal o de la calle Oudegracht. Utrech está a media hora en tren de Amsterdam y del Aeropuerto Internacional de Shiphol y es totalmente recomendable alquilarse una bici para recorrerse la ciudad. Buen viaje!!
Ah! Y no os olvidéis de la historia de la ciudad. ¿Os acordáis de ese famoso Tratado de Utrecht? Sí, ese que pacificaba en parte la convulsa Europa del año 1700… Ese tratado por el que España cedía a Inglaterra el Peñón de Gibraltar…
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Jorge Granullaque
Sólo hay una cosa que nos gusta tanto o más que viajar: torturar a familiares y amigos con miles de fotos (es lo que tiene la fotografía digital y las memorias de 4 gigas). Con este blog, queremos compartir contigo alguno de los viajes del equipo de Gente Viajera (sábados y domingos, de 12 a 14 horas, en Onda Cero) y darte la oportunidad de contar al resto del mundo tus experiencias como viajero. No olvides que viajar nos hace libres.
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