Secretos de Holanda II. Rótterdam
Segunda parada de un viaje de tres días al país de las flores: Rótterdam, la cuna del filósofo y humanista Erasmo; sede del puerto más grande de Europa; hogar de la arquitectura más vanguardista y atrevida de Holanda.
Después de visitar Ámsterdam, piensas que nada te puede sorprender, porque la capital lo tiene todo. Pero no. Llegas al segundo puerto más importante del mundo y descubres que el tránsito de viajeros, mercantes y marineros ha moldeado una ciudad abierta al viajero y, lo más importante, a las tendencias.
Rótterdam te sorprende por su amplitud y por su diseño. Bombardeada y derruida durante la Segunda Guerra Mundial, como otras capitales europeas, ha sabido resurgir de entre sus cenizas con un carisma especial. Merece la pena pasear por sus muelles y embarcaderos, por las calles y canales del centro, por sus cafés, tiendas y museos.
El innovador Hotel Stroom, levantado en una antigua central eléctrica y reconvertida en una especie de plató de cine, es un buen punto de partida para patear Rótterdam. (Si el presupuesto se ajusta a nuestro bolsillo, recomiendo pedir habitación en la última planta. Son habitaciones dúplex, con pantalla enorme de televisión y una bañera con vistas al cielo de la ciudad –no es una metáfora-.
Cada habitación tiene una decoración particular y se ofrece al huésped, de forma gratuita, un reproductor I-pod para disfrutar de una noche relajante y distinta, porque la estancia está equipada con un equipo de música de los caros y cremitas exfoliantes y relajantes para dedicarle unos minutos al cuerpo y su culto)
Volvamos a la ruta. 24 horas en Rótterdam. Comenzamos el paseo por la avenida Westzeedijk, pasamos por delante del Hospital Universitario Erasmus MC y avanzamos hacia el Het Park, donde tenemos 2 alternativas. Girar a la derecha para observar una de las zonas de muelles de la ciudad o seguir en línea recta, en dirección al Erasmusbrug –uno de los símbolos de la urbe-, donde está la estación de metro Leuvehaven. En este cruce de caminos se encontrarían las dos alternativas y tomaríamos rumbo a la calle Schiedamsedijk, hasta Schilderstraat. En esta calle, en la acera de la derecha, a unos 25 metros, en el número 25, hay un bar que hace una especie de esquina con un portal de viviendas. Tiene mesas de madera en la calle y ponen unos bocadillos de muerte, bien acompañados por una Amstel o una Heineken. Su nombre: Bagel Bakery.
Después de la parada técnica, enfilamos la calle Museumpark hasta el NAI, el Instituto de Arquitectura de los Países Bajos. Justo a su espalda, se levantó una casa, en el año 1.929, que ha sido modelo hasta nuestros días por sus líneas y decoración. La Casa Sonneveld.
Desde este epicentro de la arquitectura miramos y dirigimos nuestros pasos al centro de la ciudad, por la Plaza Schouwburgplein -una plaza multiusos que permite representaciones al aire libre. El suelo es metálico y practicable para poder instalar gradas y escenarios-. A escasos metros, tenemos el Stadhuis y la iglesia de St. Laurenskerk, donde nos encontraremos con la estatua que recuerda la imagen de Erasmo de Rótterdam. A golpe de vista, emergen las curiosas Casas Cúbicas de Piet Blom. En esta última parte del trayecto, que se puede hacer tranquilamente en bici, encontrarás las tiendas necesarias para practicar el shopping.
Si te gustan los sabores árabes, el Restaurante De Baazar es una interesante propuesta para cenar. Tan interesante que te recomiendo regresar al hotel dando un paseo para poder bajar la cantidad de comida que te sirven.
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Jorge Granullaque
Sólo hay una cosa que nos gusta tanto o más que viajar: torturar a familiares y amigos con miles de fotos (es lo que tiene la fotografía digital y las memorias de 4 gigas). Con este blog, queremos compartir contigo alguno de los viajes del equipo de Gente Viajera (sábados y domingos, de 12 a 14 horas, en Onda Cero) y darte la oportunidad de contar al resto del mundo tus experiencias como viajero. No olvides que viajar nos hace libres.
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