A remojo, como los garbanzos
Fin de semana de remojo del equipo de Gente Viajera.
Comenzamos con el programa desde el nuevo centro de Talasoterapia de Gijón. Talasoponiente se ha hecho de rogar pero por fin ha llegado para deleite de los gijoneses y turistas amantes del wellness. A pesar de lo que podáis pensar, no tocamos ni una gota de las aguas saladas del centro, porque tocaba currar. Eso sí, nos lo recorrimos de arriba abajo para abrir boca. Gijón es la ciudad donde tarde o temprano acabaré viviendo… Y si falla Xixón, Oviedo. Sé que entre las dos ciudades hay un cierto pique. A mi me flipan las dos, pero Xixón mira al Cantábrico y eso son palabras mayores. Bueno, el caso es que después de comer en la zona de Deva, pusimos rumbo a la capital del Principado. Concretamente a la pequeña población de Las Caldas
Las Caldas es una villa termal, un núcleo urbano que se desarrolló a raíz de la apertura del balneario de Las Caldas. De ahí emergió una serie de negocios relacionados con estos baños, que datan del año 1772. El sitio es una maravilla. A 7 kilómetros de Oviedo, metido entre montañas y mirando a la Sierra del Aramo y surcado por el Río Nalón. Tenemos el Gran Hotel de Las Caldas y el Balneario Real. Un complejo que, como ves en las fotos, se merece todos los calificativos buenos que uno desee utilizar. Pero no sólo el edificio.
Por encima de todo, el personal. Es lo que primero quiero destacar. La calidad del personal. Desde las chicas de Recepción, como Marga, a los botones, camareros, servicio de limpieza. Todos. Lo primero que piensas es que, “¡claro! como vas con el director general de Las Caldas (Félix Álvarez Cordero, otro personaje cariñoso, fenomenal anfitrión, simpático…), te sonríen y te hacen la pelota”. Pues no. Porque en infinidad de ocasiones me paseé por el Hotel sin estar con el equipo, me crucé con personal que no me había visto llegar. Y todos, todos, siempre con una sonrisa en la boca (y no tenía un trozo de lechuga entre los dientes). Eso, por desgracia, choca en una sociedad como en la que vivimos. Es más. Félix se fue de fin de semana en domingo por la tarde, yo me quedé hasta el lunes por la mañana. Ya no había excusa para fingir y más de lo mismo. Calidad extrema en el servicio.
Bueno, el caso es que llegamos a la habitación… Y al Spa. El agua del balneario fluye de entre las entrañas de la roca a una temperatura de 40 grados centígrados y lo que se aprecia en la foto de arriba es sólo una cuarta parte del complejo termal. Esa piscina tiene diversos chorros a presión, camas de burbujas y jacuzzi. A su espalda, hay termas, hammanes, baños escoceses, piscinas de contrastes, nebulizaciones y, en la parte superior…
Una gran piscina con más chorros y una amplia calle para nadar… Aunque la joya de la corona, sólo para elegidos, se llama Sala de las Columnas. Nombre que adquiere de las columnas que rodean a la gran piscina de flotación, o sea, la sensación de estar en el Mar Muerto por la elevadísima concentración salina. Jacuzzi, duchas de contrastes, hamman y zona de relajación con administración de oxígeno puro. En ese momento comprendes el significado de la palabra relajación.
Con la noche ya sobre los hombros, paseo y cena en el restaurante que dirige en los fogones Luis Alberto Martínez… y a dormir.
Porque el domingo por la mañana hay que abrir las cortinas temprano e intentar arrancar la mirada del cristal para trabajar
Gente Viajera se emite desde una de las salas del complejo, habilitada para reuniones, conciertos y otros eventos.
El Complejo de Las Caldas, aparte de balneario y hotel, tiene una zona de tratamientos inmensa, con infinidad de posibilidades y todo bajo la supervisión del doctor Francisco Baeza. Y como hay que probarlo todo, me ofrecieron un shiatsu… y os lo recomiendo. Con toques de modernidad, este antiguo complejo guarda la esencia básica del balneario clásico. Prueba de ello es el pórtico de piedra de la entrada principal al balneario o la delicia estética del Salón de los Espejos. De todos los hoteles que he visto, sin duda, me quedo con este… y con diferencia. Por el entorno, por el servicio, por la calidad y, como no, por el respeto al cuerpo humano.
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Jorge Granullaque
Sólo hay una cosa que nos gusta tanto o más que viajar: torturar a familiares y amigos con miles de fotos (es lo que tiene la fotografía digital y las memorias de 4 gigas). Con este blog, queremos compartir contigo alguno de los viajes del equipo de Gente Viajera (sábados y domingos, de 12 a 14 horas, en Onda Cero) y darte la oportunidad de contar al resto del mundo tus experiencias como viajero. No olvides que viajar nos hace libres.
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