Sin embargo el uso masivo de la bicicleta no ha venido acompañado de una adecuada regulación normativa ni tampoco de necesarias campañas de educación y formación que fomenten el uso responsable y seguro de los ciclos. Por eso desde AEA consideramos prioritario establecer una reglamentación a nivel nacional para regular y proteger la circulación de los ciclistas, como usuarios vulnerables de las vías. Numerosos ayuntamientos se han lanzado a aprobar compulsivamente diversas ordenanzas y regulaciones normativas que han convertido España en un reino de Taifas. Con la ausencia de una normativa estatal, cada uno ha hecho lo que le ha dado la gana. Y eso ni es positivo para la seguridad jurídica ni para la seguridad vial de nuestras calles y carreteras.
Es cierto que desde el primer Código de la Circulación de 1934 la normativa de tráfico ha dejado en una situación de alegalidad a los ciclistas y motoristas. No existe, ni ha existido nunca, una regulación específica de aspectos tan importantes como la utilización de los carriles en relación a un tipo de vehículos que tiene unas dimensiones muy diferentes (casi tres veces menor a la de los vehículos de cuatro ruedas. Nuestro Código de la Circulación ha sido pensado para coches y camiones, pero no para bicis y motos. Otro de los aspectos a solucionar es la difícil convivencia entre ciclistas y peatones.
En numerosas poblaciones existen ya verdaderos conflictos por la invasión de las zonas de peatones por parte de los usuarios de las dos ruedas. Sin duda hacen falta carriles bici, espacios para aparcar los vehículos y aumentar la seguridad para impedir el robo de las bicicletas.
Pero también habrá que abrir el debate acerca de quién va a financiar esas infraestructuras: Por ejemplo, en una ciudad como Madrid se necesitan más de cien millones de euros para construir los 575 kilómetros de vías ciclistas que se han prometido en la últimas elecciones municipales. Los automovilistas financian la mayor parte de las infraestructuras que utilizan a través de los impuestos específicos como el de matriculación y el de circulación. Y también habrá que resolver el tema de acreditar una formación y educación vial mínimas, ya que en este momento cualquier niño, de apenas unos años, puede salir con su bicicleta por una autovía en la que también circulan vehículos de gran tonelaje.
Hoy por hoy no se exige ningún carné para ser ciclista –tampoco para ser peatón-, pero es indudable que habrá que exigir una mínima formación sobre las normas de tráfico y seguridad vial. Tampoco se exige ningún seguro obligatorio que cubra las responsabilidad civil por los daños que se puedan ocasionar, y desde luego tampoco las bicicletas están identificadas por una matrícula. En AEA no creemos en la burocracia, pero hay aspectos mínimos que deben ser regulados. Por eso, ya que ha llegado la hora de los ciclistas, demos la bienvenida a la inminente reforma que con denodado esfuerzo está llevando a cabo la DGT para introducir en el Reglamento General de Vehículos un título específico referente a las bicicletas. En los próximos nueve años se prevé que haya un incremento de más de un millón en el número de usuarios de las dos ruedas, pero el principal freno es la percepción de inseguridad . Es por esto por lo que la nueva reforma que se pretende introducir Tráfico se centra por encima de todo en la protección al ciclista.
Estos son algunas de las novedades que se anuncian :
Utilización de la vía
En aquellas con un límite inferior a 50 km/h podrán circular por el centro de la calzada. En las vías urbanas, interurbanas y travesías con un límite de velocidad superior a 50km/h los ciclistas irán por el arcén y, si no existiera, por la derecha y lo más cerca posible del borde de la calzada. Pueden ir en columna de dos y podrán adelantar a otros vehículos por la izquierda.
Circulación por las aceras
Hasta ahora, los ayuntamientos prohibían a los ciclistas circular por las aceras. El nuevo reglamento da a los Consistorios la potestad de regularlo a su gusto. Se prohíbe que circulen en las aceras de menos de tres metros de anchura, cuando haya mucha densidad de peatones o a una distancia inferior a un metro de la fachada de los edificios. Los niños menores de 12 años siempre podrán circular por la acera si van acompañados de un adulto. No obstante, siempre tiene prioridad el peatón.
Circulación a contramarcha
En las calles donde la velocidad esté limitada a 30 km/h o menos, las bicis podrán circular en contrasentido, aunque habrá que señalizarlo.
Aceras -bici
Se denomina así a la vía ciclista señalizada sobre la acera. El peatón no podrá transitarlas, sólo para atravesarlas. Tiene preferencia la bicicleta.
En este sentido sería deseable que el Ministerio de Fomento dé a los ayuntamientos unas instrucciones técnicas de obligado cumplimiento para que todas tengan las mismas características. Lo mismo que en el caso de los carriles-bici (vía ciclista adosada a la calzada y situada a su mismo nivel).??
Rotondas
«El ciclista tomará la parte de la rotonda que necesite para hacerse ver y ser predecible», apunta el borrador. Ante la presencia de un ciclista «el resto de vehículos reducirá su velocidad y evitará en todo momento cortar su trayectoria».??
Velocidad
Según el nuevo reglamento, «circularán a la velocidad que les permita mantener el control absoluto de la bicicleta, si bien en los descensos pronunciados «deberán respetar los límites establecidos para el resto de vehículos».
Transporte de personas y mercancías
Los ciclistas podrán transportar carga o pasajeros y utilizar remolques.?
Protección
Se deberá usar cascos homologados y timbre para advertir de su presencia. Podrán ser transportadas por otros vehículos utilizando dispositivos homologados.
Esperamos que con esta medidas, podamos convivir tranquilamente los automovilistas, los ciclistas y los peatones. En definitiva, el tráfico, la circulación de vehículos y la seguridad vial no es más que una cuestión de convivencia pacífica entre todos los usuarios de las calles y carreteras.
Tráfico de noche