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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

¿Educación vial o educación “a secas”?

Un buen conductor no lo es exclusivamente porque tenga un total dominio de su coche. Ser un buen conductor engloba una serie de cualidades, entre las cuales están la tolerancia, la solidaridad y los buenos modales. Como veis, cualidades aplicables a la buena educación, y no sólo a la Educación Vial.

Tráfico Tráfico | Foto: Agencais

José María Quesada, Asesor de contenidos de Ponle Freno  |  Madrid  | Actualizado el 09/03/2017 a las 11:33 horas

¿Conocéis a gente que al llegar a la cola del cine pasen olímpicamente de ella y se pongan los primeros? Espero que no. De hecho no es una actitud generalizada, sino más bien excepcional. Sin embargo ¿A cuántos conductores vemos a diario como en el atasco de la hora punta circulan por el carril izquierdo mientras los demás soportan la circulación retenida para colarse en el último momento, e incorporarse a la salida que debían tomar para ahorrarse esos dos o tres minutos de caravana?

También están los que consideran el arcén como su carril privado para conseguir los mismos resultados. Apenas merecen comentario tales actitudes. Esa insolidaridad es una conducta antisocial y no tiene ninguna justificación posible. Además, ese tipo de conductores suelen ser los que peor aceptan que el resto cometa errores, cuando su forma de actuar no hace sino provocar situaciones objetivas de riesgo, que los demás, pobres mortales, debemos soportar estoicamente. Ellos están por encima del tráfico, tienen cosas más importantes que hacer que soportar esa pérdida de tiempo que los demás deben soportar por ser “seres inferiores”.

Durante un coloquio televisivo hace ya muchos años, uno de estos conductores insolidarios intentaba defender su conducta con diferentes y peregrinos argumentos como “su trabajo”, “las pésimas infraestructuras”, la “incapacidad de las autoridades”, etc.

En un momento determinado fue cortado en su exposición por el entonces concejal de Tráfico del Ayuntamiento de Madrid Sebastian de la Rica quien muy acertadamente le dijo: “¿Sabe por qué puede usted circular por el arcén y aparcar en doble fila? Porque decenas de miles de ciudadanos, “tontos” para usted y ejemplares para mí, circulan por el carril correcto y buscan un aparcamiento aunque esté algo más lejos del lugar al que se dirigen, porque si todos hicieran lo que usted, el arcén estaría, tan atascado, como el carril derecho y no habría un solo espacio libre, tampoco en doble fila”.

Creo que esa demoledora respuesta es lo suficientemente elegante y contundente como para añadir nada más. Es posible que el tipo de conductor citado sea el ejemplo de insolidaridad más claro, pero existen muchos más ejemplos de insolidaridad que complican la conducción, ralentizan el tráfico y, lo que es peor, crean situaciones de peligro.

Una incorporación a otra vía atascada es un excelente ejemplo de cómo se puede facilitar o dificultar la circulación.

Siguen siendo muchos los conductores que ante la incorporación a la vía de otros usuarios circulan a escasamente una cuarta del coche que les precede con la sana intención de no perder su puesto, como si ello les fuera a representar una ganancia de horas cuando la real es de apenas unos segundos.

Esa actitud, que no nos proporciona beneficio alguno, crea sin embargo un problema al ralentizar la incorporación de otros vehículos aumentando el atasco. Lo correcto es dejar el hueco suficiente para que pase un coche alternativamente de cada lado. Ello permite que nadie tenga que parar por completo, lo que favorece la fluidez.

Lo mismo podemos decir de los que, ante el intermitente a la derecha del conductor que circula a su izquierda y unos metros por delante de él, su reacción inmediata es acelerar para dificultar su maniobra de cambio de carril.

Son actos irracionales que se suceden a diario y que si a sus protagonistas les preguntásemos dirían que ellos no hacen nunca eso. En unos casos porque en verdad no lo hacen conscientemente, sino como un acto reflejo y, en otros, por la vergüenza de tener que aceptar esas actitudes como suyas. Comportémonos como ciudadanos, no como “conductores”. Nos irá mejor a todos.

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