Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestro servicio, recoger información estadística sobre su navegación y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en  política de cookies.

Continuar

VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

Educación y educación vial

Hace bastante tiempo que existe una inquietud social por la implantación de la educación vial en el ámbito escolar. Se trata de una medida con mucha aceptación, pero con pocas iniciativas efectivas que la conviertan en una realidad.

Atasco en la carretera Gran atasco en la carretera | Foto: antena3.com

José María Quesada, asesor de contenidos de Ponle Freno  |  Madrid  | Actualizado el 07/02/2019 a las 15:53 horas

La educación es algo que se aprende en las edades más tempranas y estoy seguro de que, implantada como asignatura, tendría resultados espectaculares a largo plazo, pero la premura de las elecciones cada cuatro años y los escasos, por no decir nulos, beneficios de una política de educación vial en tan corto periodo de tiempo, hace que los políticos no se decidan a proporcionar ese tipo de enseñanza en las escuelas.

Cuando el individuo es adulto ya es tarde, más que de educación hay que hablar de formación. Y tampoco aquí se hacen los esfuerzos ni las inversiones necesarias. Sólo la iniciativa empresarial privada, creando centros de formación de conductores, y la inquietud de muchas empresas y particulares que se apuntan a tales cursos, cubren uno de los pilares básicos de cualquier actividad humana: la formación.Pero más allá de la educación vial estaría bien que aplicáramos la educación, a secas, a la tarea de conducir.

Seguro que todos conocéis a alguien que posiblemente con formación universitaria, exquisitos modales y encantadores en el trato personal, se convierten en auténticos energúmenos apenas instantes después de girar la llave de contacto. Se trata de un fenómeno curioso y extendido que, posiblemente, profesionales de la psicología o la sociología serán capaces de explicar.

En la campaña ‘La buena Educación Salva vidas’ varios cortos mostraban cómo trasladar situaciones del tráfico a la “vida normal” resultaban absurdas. Andar por la acera a dos palmos del que nos precede, saltarnos la cola del supermercado y otras más resultaban cómicas, pero dejan de serlo cuando se llevan a cabo a bordo de un vehículo.¿Qué diferencia hay entre una situación o la otra? Ninguna. Sólo que en una somos personas y, en la otra, somos ese ente malhumorado y paranoico ser que conduce un. Y es que dentro del coche nos sentimos agredidos por absolutamente todo. Puede que sea miedo, estrés, tensión o como queramos llamarlo, pero el “cabreo” que solemos llevar en el coche es tan monumental, como irracional.Es absurdo pensar que el resto de los conductores se han confabulado para “darnos el día”. Somos muchos, cada vez más, y las vías no crecen al mismo ritmo que el parque de vehículos. Está en nuestra mano hacer que esa convivencia sea lo más llevadera posible.

Todos cometemos errores, circulamos despacio porque vamos buscando el número de una calle, giramos en el último momento sin poner el intermitente, damos un “cerrojazo” a alguien en un cambio de carril porque hemos olvidado mirar por el retrovisor y un sinfín de cosas más.

Esos errores, que causan molestias a los demás, son los que consideramos imperdonables y merecedores de una fuerte reprimenda, cuando somos nosotros los que los sufrimos, pero se convierten en pequeños detalles que “no son para tanto”, cuando los perpetramos.

Por cierto, de la misma manera que podemos evitar la recriminación constante a los demás por sus errores, también podemos evitar que se sientan burlados. ¿Tanto nos cuesta pedir disculpas por una acción equivocada? ¿Se han fijado que si hacemos una “pirula” de manera inconsciente e inmediatamente pedimos disculpas levantando la mano se desactiva por completo la “mala uva” del conductor perjudicado? Pues tan sencillo como eso.

Hay ocasiones en las que un malentendido o un pequeño incidente, que no ha llegado ni a “chapa”, acaba a punto de llegar a las manos por la sencilla razón de que el causante no se “rebaja” a pedir disculpas y el “perjudicado” se empeña en “dar una lección” a ese “maniaco antisocial” ¿Se dan cuenta de la desproporción? Analicen en su casa, mientras toman un café, las situaciones que le han sacado de quicio durante su conducción ese día y vera como son, en esencia, unas estupideces mayúsculas.Un buen conductor no lo es exclusivamente porque tenga un total dominio de su coche.

Ser un buen conductor engloba una serie de cosas entre las cuales están en lugar preferente la tolerancia, la solidaridad y los buenos modales. Como ven, cualidades exclusivamente aplicables a la buena educación,… y no sólo precisamente “vial”. Así que, mientras se pone en marcha la Educación Vial en los colegios, apliquemos también en el tráfico la otra: la educación personal. A todos nos irá mejor.

Compartir en:
Imagen del Blog
Expertos Ponle Freno

Nadie mejor para aconsejarnos que los expertos en seguridad vial que han participado en las distintas iniciativas que se han puesto en marcha desde Ponle Freno.

Entradas antiguas del blog

Todos los Blogs de Antena3.com

Suscríbete a este blog.

Buscar Posts en este Blog
PUBLICIDAD

Otros blogs

Estos Blogs son abiertos y públicos. Te rogamos que leas nuestras Normas de conducta y te informamos de que los mensajes no son revisados por Antena 3 antes de su publicación, por lo que no asumimos ninguna responsabilidad sobre su contenido.
Cerrar ventana
Cerrar ventana