Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestro servicio, recoger información estadística sobre su navegación y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en  política de cookies.

Continuar

VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

Conduzcamos siempre tan concentrados como la primera vez

Para la mayoría el carnet de conducir es un derecho irrenunciable, pero como todo derecho tiene como contrapartida una serie de obligaciones de las que no siempre somos tan conscientes. Conducir bien no es una cualidad reservada a los profesionales o a los amantes del automóvil, es una obligación que tenemos como ciudadanos.

Conductor con las manos al volante Conductor con las manos al volante | Foto: Agencias

José María Quesada  |  Madrid  | Actualizado el 10/11/2016 a las 12:36 horas

En nuestro hacer diario es necesario ser muy autocríticos con nuestra conducción y nunca darnos por satisfechos con los conocimientos y habilidades adquiridos.

La autoconfianza de un conductor pasa por diferentes fases. De esas primeras clases de autoescuela en las que para meter la tercera teníamos que mirar a la palanca y en las que pasar a cuarta lo considerábamos un ejercicio de riesgo, pasando por las primeras semanas con el carnet recién aprobado, en las  que aún mantenemos cierta dosis de humildad, hasta, posiblemente el momento más peligroso, cuando ya llevamos un año de carné. Es entonces, cuando ya tenemos automatizados la mayoría de movimientos, podemos mantener una conversación con el acompañante mientras ponemos el intermitente, cambiamos de marcha y giramos en una esquina, todo a la vez, con absoluta sensación de control. Pero he dicho bien: es sólo una sensación.

La realidad es bien distinta. Los gestos repetitivos provocan una acomodación psicológica que reduce la importancia de determinadas maniobras a un simple ejercicio de costumbre, lo que relaja nuestra atención y disminuye la capacidad de concentración en nuestras actuaciones.

Nuestro futuro como conductores depende de que esas costumbres iniciales sean buenas o malas. Es en los momentos cuando nos acostumbramos a conducir con una mano o con el codo en la ventanilla; a mirar, o no, a los espejos; a usar, o no, los intermitentes; y un sinfín de vicios al volante que, si alguien no lo remedia, nos acompañarán durante el resto de nuestra vida como conductores.

¡Ya lo sabemos todo! ¡Ya no nos queda nada por aprender! Y, por supuesto, conducimos mejor que nadie. Incluso nos permitimos el lujo de dar algún que otro consejo a quien comete la debilidad de plantear alguna duda sobre esta o aquella delicada situación. Es, precisamente este, el momento en el que tenemos “todas las papeletas” para darnos un susto. Y si a eso le añadimos el hecho de que esta fase la pasa la mayoría de los conductores a una edad de entre los 18 y los 25 años, periodo en el que además nos consideramos “absolutamente indestructibles”, ya tenemos todos los ingredientes para el desastre.

El exceso de confianza es el que nos lleva a ignorar en muchas ocasiones las más elementales normas de prudencia. Y no es que seamos imprudentes, es que somos unos inconscientes, en la acepción más literal de la palabra. No somos conscientes de los peligros a los que nos sometemos a diario de forma más o menos voluntaria.

¿Cuántas veces circulamos a 100 km/h por una carretera de varios carriles, atestada de vehículos que circulan caóticamente a diferentes velocidades, llena de incorporaciones o tramos de obras, mientras cambiamos de emisora en la radio, buscamos un documento en la guantera o marcamos en el móvil un número de teléfono para dar el “importantísimo” e “improrrogable” mensaje de “ya voy para allá”. Nunca se nos ocurre cerrar los ojos durante tres o cuatro segundos mientras conducimos. Sin embargo, cuantas veces de manera inconsciente vamos con los “ojos cerrados”, leyendo un Whatsapp, buscando un teléfono en el móvil o eligiendo una canción en algún dispositivo anexo al coche, dejando sin control el artefacto de tonelada y media en el que vamos y lanzados a más de 100 km/h.

Apartar la vista de la carretera durante cuatro segundos a 100 km/h nos lleva a circular durante más de cien metros sin saber qué ocurre delante o en los laterales de nuestro coche. Seamos conscientes que al volante el control absoluto no existe, que todo pasa muy deprisa y que la situación puede volverse muy complicada en décimas de segundo. Intentemos volver a la fase inicial como conductores en la que cuando nos sentábamos al volante no pensábamos, ni hacíamos otra cosa.

 

Compartir en:
Imagen del Blog
Expertos Ponle Freno

Nadie mejor para aconsejarnos que los expertos en seguridad vial que han participado en las distintas iniciativas que se han puesto en marcha desde Ponle Freno.

Entradas antiguas del blog

Todos los Blogs de Antena3.com

Suscríbete a este blog.

Buscar Posts en este Blog
PUBLICIDAD

Otros blogs

Estos Blogs son abiertos y públicos. Te rogamos que leas nuestras Normas de conducta y te informamos de que los mensajes no son revisados por Antena 3 antes de su publicación, por lo que no asumimos ninguna responsabilidad sobre su contenido.
Cerrar ventana
Cerrar ventana