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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

La caja negra, una herramienta clave en caso de accidente y fácil de instalar en los vehículos

Las causas, las circunstancias, las acciones del conductor y las infracciones que este puede cometer los diez segundos antes y durante la ocurrencia del accidente son definitivos para establecer de manera extraordinariamente precisa, tanto las circunstancias concurrentes, como las determinantes de tal accidente.

Conductor Conductor | Foto: Pixabay

José María Quesada, Asesor de Contenidos de Ponle Freno  |  Madrid  | Actualizado el 10/10/2019 a las 13:44 horas

Por ello, es fundamental tener información exacta de lo que ha ocurrido, por qué y en qué momento, para establecer lo que ha pasado y en qué contexto, de manera que se tenga la mayor y más exacta información.Disponer de esa información fiable nos va a permitir, por una parte, establecer de manera más objetiva y justa la culpabilidad del accidente, ya sea individual o compartida, y por otra, disponer de la máxima información posible de todos los accidentes, lo que nos permitirá tomar las medidas necesarias, tanto desde el punto de vista técnico, como legal para intentar corregir los factores causantes de los mismos.

El sector de la aviación entendió este extremo hace décadas. Las exhaustivas investigaciones que siguen a un accidente han permitido a lo largo de los años establecer con altísima precisión las causas y consecuentemente han llevado a tomar medidas de todo tipo en aspectos técnicos de los aviones, de los aeropuertos, de los protocolos de actuación, de las revisiones, de la formación de los pilotos, mecánicos, controladores y en definitiva de cualquier aspecto con influencia en la consecución del accidente. Esto ha permitido salvar decenas de miles de vidas y exculpar en múltiples casos a profesionales, ya sean pilotos, controladores o cualquiera que, a priori y bajo las primeras impresiones, aparentaba tener la responsabilidad de los hechos.

Técnicamente, desde hace bastantes años, los automóviles disponen de suficientes medios, especialmente electrónicos, que permiten establecer qué ha ocurrido durante la conducción. La velocidad, la posición del volante, la de los pedales de freno y acelerador, la marcha en la que iba, la aceleración lateral y longitudinal, la presión de los neumáticos y en los últimos años se puede añadir la posición por GPS, las imágenes extraídas de las cámaras frontales que se incorporan en muchos modelos y de las posteriores en los vehículos que llevan cámaras de ayuda al aparcamiento.

De la misma manera que ante la aparición de un testigo de avería, el técnico es capaz de determinar el fallo del elemento en cuestión consultando la memoria de la centralita, un agente de atestados podría acceder mediante el dispositivo adecuado a todos esos datos. La ingente cantidad de información que debería ser guardada por el vehículo se puede reducir a lo que nos interesa de una forma muy sencilla.

De igual manera que un airbag o un pretensor no salta en todas las ocasiones y sólo lo hace a partir de una determinada deceleración. Se puede establecer un algoritmo que permita grabar todos esos extremos y ser borrados automáticamente cada 10 minutos, estableciéndose una grabación automática ante una deceleración lateral o longitudinal concreta, ante un cambio de posición del vehículo (vuelco) o activarse ante un impacto leve en cualquier punto de la carrocería con los sensores adecuados (atropello). Tal grabación se extendería a las imágenes de las cámaras de las que disponga el vehículo, dotando de esta manera a los investigadores de los elementos de juicio necesarios, y desde luego más objetivos, de los que disponen hasta la fecha.

No es difícil, los datos están ahí, sólo hay que elaborar el software para extraerlos. No es caro, apenas hay que añadir unos cuantos sensores cuyo precio no llegará a los 10 euros ¿A qué esperamos? ¿No queremos saber de verdad las causas de los accidentes? ¿No queremos establecer las responsabilidades reales? Pues lo tenemos al alcance de la mano. De esta manera en el anuario de la Tlas decenas de miles de accidentes en los que aparece la frase “se desconoce” al establecer infracciones, fallos de elementos técnicos o posibles excesos de velocidad se reducirán a la mínima expresión.

Además, esa información permitirá a las compañías de seguros saber con mayor exactitud estos factores y calcular las primas de manera más precisa. Yo no veo ningún inconveniente a esta medida ¿Y vosotros?

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