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TRES A CAMBOYA, el blog
BLOG | LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

Ante un accidente de tráfico, no te mueras por ayudar

A lo largo de nuestra vida como conductores es muy posible que presenciemos algún accidente de tráfico, ya sea como implicados o como meros testigos. En esas situaciones, con la que la mayoría no estamos familiarizados, la tensión del momento y las ganas de ayudar nos llevan en muchas ocasiones a salir corriendo de manera irracional y precipitada hacia el vehículo o el peatón accidentado.

Accidente de tráfico Accidente de tráfico | Foto: Ponle Freno

José María Quesada, Asesor de contenidos de Ponle Freno  |  Madrid  | Actualizado el 29/11/2016 a las 11:15 horas

Ayudar no sólo es un acto de solidaridad que nos honra, es también una obligación legal. La denegación de auxilio es un delito grave. Pero mucho cuidado, porque esas ansias de intervenir de manera alocada e irreflexiva pueden tener unas consecuencias nefastas. La pasada semana se produjo un accidente por alcance en la M-609 en la que los vehículos quedaron bastante dañados.

Un camionero que circulaba detrás de ellos, detuvo el vehículo, bajó del mismo para ayudar y fue arroyado mortalmente por un tercer automóvil.Parar nuestro vehículo de cualquier manera y ponernos a corretear por la carretera sin ninguna precaución puede hacer que pasemos de rescatadores a víctimas en décimas de segundo. El accidente citado no es, por desgracia, el único. Muchos de los heridos y de los fallecidos en nuestras carreteras se producen en circunstancias como las descritas. Incluso pueden provocar un accidente adicional de mayores dimensiones que las del choque inicial. Debemos detener nuestro vehículo, a ser posible, completamente fuera de la carretera, incluso más allá del arcén. Hay que evitar que nuestro coche sea un obstáculo adicional en la vía.

Si al llegar ya hay algún vehículo más que se ha detenido a ayudar, conduciremos unos metros más allá para evitar amontonamiento de vehículos en el lugar de los hechos, porque no hacen sino condicionar el posible paso de otros que lleguen posteriormente.

Nuestra prioridad debe ser señalizar la situación. Para ello nos pondremos el chaleco reflectante y caminaremos hacia atrás alejados de la carretera, cuando sea posible, por detrás de la valla de protección y recorriendo una distancia suficiente, que permita a los demás conductores conocer con la necesaria antelación el problema que se van a encontrar. 

Nunca debemos situarnos en centro de la carretera a gesticular. Cuando hayamos recorrido 70 u 80 m situaremos un triángulo de señalización en lugar visible. Solo cuando tengamos la zona razonablemente asegurada empezaremos a actuar. Antes de nada hay que ponerse en contacto con el 112, de esta manera alertaremos a los servicios de emergencia con la mayor celeridad posible.

Los aspectos que deben predominar en la información son, entre otros, el lugar preciso en el que se ha producido el accidente con la denominación de la carretera y el punto kilométrico más exacto posible, número de vehículos implicados y el número más exacto posible de víctimas.Mucho cuidado con lo que hacemos al llegar al coche accidentado. Nuestra ayuda debe adaptarse a nuestros propios conocimientos y a nuestras limitaciones. Poco podemos ayudar corriendo hacia un herido que sangra abundantemente si nos marea la sangre. Y tampoco ayudaremos demasiado si nuestro estado mental está cercano a la histeria. Hay que mantener la mayor calma y sangre fría posible, pero lo más importante es tener muy claro lo que no debemos hacer jamás, especialmente si nuestra preparación médica no es suficiente. 

Una cosa que se hace sistemáticamente es correr a sacar a los ocupantes del vehículo de cualquier manera, con prisa y sin ningún método, generalmente a tirones. No hay absolutamente ninguna necesidad de hacerlo. De hecho esa actitud puede causar lesiones irreversibles en los ocupantes del coche siniestrado. Dejémosles como están, tapémosles, hablemos con ellos y evitemos cualquier manipulación que sin querer pueda agravar sus lesiones. Una fractura de columna permanece estable mientras el herido está sujeto por el cinturón y apoyado en el respaldo. Cualquier manipulación del mismo puede causar la rotura de la médula. Esperemos a los profesionales sanitarios y dejémosles actuar.

Seguramente, haciéndolo así salvaremos vidas, reduciremos las consecuencias de un accidente y sobre todo no pondremos en peligro nuestra integridad física ni la de los demás.

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