Balance Seguridad Vial 2009: Datos históricos y objetivo cumplido
Éste es el sexto año consecutivo en el que descienden las cifras de fallecidos por accidentes de tráfico y la primera vez que lograremos bajar de 3.000 muertos (carretera y vía urbana a 30 días) y si nos centramos solo en las carreteras (a 24 horas), hemos bajado de 2.000.
Sin duda, son datos históricos, ya que en 1969, primer año del que se tiene constancia de las cifras, sumaron 3.951 los muertos a 24 horas -no es hasta 1993 cuando el cómputo se realiza a 30 días-. Y desde entonces, el pico más alto lo encontramos en 1989, con la escalofriante cifra de más de 7.000 víctimas mortales.
>¿Habremos alcanzado el objetivo?
Con los datos de 2009 a 24 horas y en carreteras sobre la mesa (1.897 víctimas mortales), parece más que probable que cumpliremos el objetivo europeo 2000-2010, de reducir el número de muertos a la mitad, un año antes de plazo, además. Para esto tendríamos que bajar de los 5.776 muertos del año 2000 a los 2.888 (carretera y vía urbana a 30 días). Seríamos, así, uno de los 5 países que lo van conseguir (junto a Luxemburgo, Francia, Portugal y Letonia)-.
No cabe duda de que estos increíbles resultados se deben al carné por puntos, a la reforma del código penal, al apoyo y compromiso de los medios de comunicación y al trabajo de la sociedad civil. Hemos avanzado mucho, por tanto, en la sensibilización del conductor, aunque aún hay datos que no dejan de sorprender a nadie, como que aún el 21% de los muertos no llevaba el cinturón de seguridad o que el 30% diera tasas positivas de alcohol.
Todos somos conscientes de los factores de riesgo (alcohol, velocidad, distracciones) y conocemos perfectamente los elementos de seguridad que pueden evitar la gravedad de los accidentes (cinturón, casco, reposacabezas…). Pero quizá hay que recordar y hacer hincapié en otro factor de riesgo que en España no está tan interiorizado como en otros países, por ejemplo Francia, y es guardar la distancia de seguridad. No hay más que fijarse en que, en nuestro país, si guardas la distancia, en seguida se cuela otro coche en ese hueco necesario para no quedar a merced de lo que pueda sucederle al de delante.
> Futuro próximo
El cambio de legislación - y los buenos resultados obtenidos a corto plazo –ya está hecho, ahora hay que cumplirlo en todo el territorio español, sin excepción en ningún municipio, por lo que es muy importante la implicación de la policía local.
Y ahora hay que recordar, también, que llega el momento del compromiso con la educación y la formación, cuyos resultados se ven más a medio y largo plazo, y campo por el que AESLEME apuesta desde hace 20 años. Se hace fundamental trabajar con niños y jóvenes desde el colegio y apostar por un número de clases teóricas obligatorias sobre seguridad vial en las autoescuelas, para sacarse el carné, así como realizar cursos de reciclaje para los conductores, cada cierto tiempo, para ponerles al día, por ejemplo, de las incorporaciones tecnológicas y nuevas normativas.
Es también el momento de llevar la seguridad vial a las empresas y de que los accidentes de tráfico queden incorporados en los programas de riesgos laborales, porque alrededor del 50% de estos son in itinere o en misión.
>La seguridad vial, responsabilidad compartida
Todos podemos hacer algo y debemos hacerlo. Los padres deben dar ejemplo siempre a sus hijos (cruzar siempre correctamente, no usar el móvil, el cinturón abrochado sin excepciones, etc); a los compañeros de trabajo le podemos dar mensajes seguros” (no cojas el coche si has bebido…);
Desde AESLEME queremos seguir soñando con la visión “Cero” de los suecos y que llegue el año en el que no haya que lamentar víctimas mortales en la carretera.
MAR COGOLLOS
DIRECTORA AESLEME
Eco-conducción, la conducción responsable del siglo XXI
La eco-conducción es una nueva forma de conducir que asume los valores de un conductor preventivo y seguro, y adapta su comportamiento a las nuevas tecnologías. A continuación describimos cuáles son los beneficios de este tipo de conducción:
1. Disminuye la contaminación, mejora de la salud y la calidad del aire. Los vehículos en movimiento causan el 32% del total de las emisiones de CO2 en España, pero la eco-conducción reduce estas emisiones un 20%. Esto serviría para prevenir el efecto invernadero, las crecientes alergias y enfermedades respiratorias. También la contaminación acústica, directamente relacionada con el estrés, que repercutiría en la mejora de la calidad de vida, sabiendo que un coche a 4.000 rpm hace el mismo ruido que 32 coches a 2.000 rpm.
2. Mejor calidad de vida. La eco-conducción mejora el confort físico y psicológico, porque requiere de una conducción homogénea y suave, aprovechando las inercias, con velocidades más constantes y menos cambios de marcha. Se reducen los tiempos de espera al ralentí y también el estrés. Y además, aumenta la velocidad media y se llega antes.
3. Ahorro de hasta un 15-20% de energía. Es una cifra importante, si tenemos en cuenta que el transporte por carretera supone el 39% de la energía consumida. El petróleo representa el 56,3% del consumo de energía final y el 66,5% del petróleo se destina al transporte.
4. Mejora de la seguridad. La eco-conducción requiere una conducción preventiva, que implica una recogida de información con tiempo, una actuación anticipada y gestión de espacio y distancias, y un mantenimiento adecuado del vehículo con especial atención a los neumáticos. Estos y otros aspectos también relacionados, como la colocación de la carga o el uso de la baca, se traducen directamente en un aumento de la seguridad.
5. Ahorro de costes
a) Para una empresa de transporte, los mayores costes corresponden a personal y a consumo de combustible.
b) Para una empresa normal, ahorrar un 15-20% implica disponer de cientos de miles de euros para invertir en otras cosas. A eso, sume lo que ahorraría en accidentalidad: seguros, bajas, pérdidas de mercancía, imagen...Y siga sumando, porque no forzar los motores y aprovechar mejor la física del automóvil deviene en menos rozamientos, menos esfuerzo y más duración de la mecánica. Cajas de cambios, neumáticos, freno, etc. Todos los componentes alargan su vida útil.
c) Para un conductor también son importantes los ahorros por mejorar la seguridad y cuidar más el automóvil, pero lo más directo es calcular lo que puede ahorrar en consumo anual en según de los kilómetros recorridos. Alguien que haga 40.000 kilómetros al año, puede ahorrar 4.000€ en gasolina.
Por lo tanto, las ventajas de la eco-conducción son muchas. El único inconveniente es que requiere una formación a cargo de personas preparadas, pero teniendo en cuenta que la formación es sencilla y que incluso en ocasiones está subvencionada, no hay excusas para no aprender.
Jesús Gómez Ramos
Director Técnico de Prevensis
La ‘vuelta al cole’, más segura con la participación de todos
Para la gran mayoría, septiembre es sinónimo del final de las vacaciones y de vuelta al trabajo. Incluso los más pequeños vuelven a la rutina con el comienzo de un nuevo curso escolar. Por eso, desde la Fundación Antena 3 y Ponle Freno, me gustaría dar unos consejos que permitirán mejorar la seguridad vial de los niños en las rutas de transporte escolar.
Ponle Freno lanzó un campaña antes del verano que ahora retoma para pedir que todos los niños viajen con el cinturón de seguridad en todos los vehículos, incluidos los autobuses escolares. Teniendo en cuenta que sólo los autocares fabricados a partir de octubre de 2007 están obligados a incorporar cinturones de seguridad en todas sus plazas y que la instalación de cinturones en todo el parque de autobuses requiere tiempo y colaboración de la Administración Pública, habrá niños que este curso no dispongan de cinturones de seguridad en su transporte escolar.
En estas circunstancias, es importante que padres y educadores también colaboren en la educación y concienciación de los más pequeños, para que su ruta diaria al colegio sea lo más segura posible. Por nuestra parte, tratándose de niños, hemos pensado que nada mejor que dibujos animados para que el mensaje llegue con más claridad. Consejos tan sencillos como los que hemos extraído de la serie de seguridad vial ‘Luz Verde’, que Antena 3 ha emitido este verano, contribuirán sin duda a que ellos entiendan cómo deben actuar. Nuestros mensajes los hemos centrado en la necesidad de llevar el cinturón puesto cuando viajen en autobús, que deben comportarse con corrección en sus viajes y cómo deben cruzar al bajar del autobús.
Mientras que llega el día en que todos los niños vayan y vuelvan del colegio en autobuses equipados con cinturón de seguridad en todas sus plazas, tenemos la responsabilidad de procurar que estos desplazamientos se realicen teniendo en cuenta ciertas pautas. Y sin duda ellos también deben aprenderlas. No olvidemos que los niños de hoy serán los conductores del mañana y que la educación vial es una de las mejores medidas de prevención de los accidentes de tráfico.
Carmen Bieger
Directora Fundación Antena 3
Vídeo 1: Cómo comportarse dentro del autobús.
Vídeo 2: La importancia de que todos los ocupantes del autobús lleven el cinturón de seguridad.
¿Por qué no lo hacemos?
Acabamos de finalizar una campaña de vigilancia, control y concienciación del consumo de alcohol asociado a la conducción, y en sólo quince días, más de 5.000 conductores han dado positivo en las pruebas realizadas por los agentes de la Guardia Civil de Tráfico, por lo que serán sancionados. Sobre este dato destaca que entre estos infractores hay 702 conductores puestos a disposición judicial por conducir con altas tasas de alcohol (más de 0,60 miligramos de alcohol por litro de aire espirado).
Estas 702 personas con nombre y apellidos no sólo perderán el permiso para conducir durante un largo periodo, sino que recibirán sentencias condenatorias con multas y penas de prisión o trabajos en beneficio de la comunidad por el tiempo que estipule el juez, por cometer un delito contra la seguridad vial.
Estas cifras, que en ocasiones se toman como meros datos o estadística, reflejan un grave problema no sólo para la Dirección General de Tráfico, que debe velar por el cumplimiento de las normas en las carreteras, sino para la sociedad en general, que tiene un problema del que todavía no se es consciente plenamente y que lleva a tolerar estas conductas, sin encontrar aún un rechazo social firme ante este tipo de comportamiento. Son muchas las campañas divulgativas y de control del consumo de alcohol que se han realizado desde Tráfico a lo largo de los años y muchos también los cambios normativos que se han ejecutado para intentar resolver este problema (sanciones más altas, pérdida de puntos, delito para altas tasas de alcoholemia…), pero todavía son insuficientes para un reducido número de conductores que aún no son conscientes de que el alcohol no sólo pone en riesgo grave su vida y su seguridad, sino la de los demás.
El alcohol estuvo presente como factor concurrente o desencadenante en un tercio de los accidentes mortales del pasado año, factor que de no haberse dado hubiera podido evitar la muerte de unas 700 personas, cifra que van en la misma línea que los datos aportados por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, que en su memoria anual de análisis toxicológico de muertes en accidentes de tráfico de 2008 realizado a 1.162 casos, demuestra que el 31% de los conductores fallecidos, en su mayoría hombres, por accidente de tráfico presentaron alcohol en sangre en tasas superiores a 0,3 g/l.
Conducir bajo los efectos del alcohol multiplica por 9 el riesgo de sufrir un accidente de circulación, por lo que la única tasa segura es el 0,0. Este mensaje conocido por toda la sociedad y repetido hasta la saciedad en todas las campañas de Tráfico, parece no ser asumido por todos los conductores.
Si todos sabemos que el alcohol nos hace perder el control, que el que dice yo controlo no llega a ninguna parte y que si no dejamos conducir al que ha bebido reduciremos las cifras de accidentes ¿Por qué no lo hacemos?
Pues lo dicho, esta es una batalla en la que estamos implicados todos.
Nuria de Andrés
Periodista
Dirección General de Tráfico
Las bicicletas son para el verano
¡Por fin llegó el verano! Después de un largo curso escolar llegan las vacaciones. Y en este tiempo estival, lo que se busca es descansar y disfrutar del tiempo libre. Una de las opciones más elegidas por los jóvenes es montar en bicicleta. Entre otras razones, por la movilidad que nos facilita como medio alternativo de transporte, la libertad que nos transmite al realizarlo como actividad lúdica y la mejora de nuestra condicione física que nos proporciona como deporte.
Pero a la hora de coger una bicicleta debemos tener en cuenta una serie de advertencias para que nuestro paseo de ocio y divertimento no se convierta en un posible accidente. La Asociación de Ciclistas Profesionales (ACP) lleva cinco años desarrollando el proyecto Aula Ciclista, un programa que ya ha visitado más de 90 colegios y más de 20.000 niños, en horario escolar, para transmitir conocimientos de seguridad vial, destaca una serie de consejos y cuidados a tener en cuenta para hacer del uso de la bicicleta una actividad responsable y segura.
Antes de coger la bici, hay que revisar que se encuentra en buen estado. El punto de contacto entre el asfalto y la bicicleta son los neumáticos, por lo que les debemos de prestar especial atención. Si es una bici de carretera, el dibujo de los mismos no debe estar liso y si se trata de una bici de montaña los tacos tienen que estar intactos. En todo caso, el inflado de los mismos debe alcanzar un nivel óptimo muy sencillo de comprobar presionando fuerte con el pulgar. Lo ideal es que el dedo no se hunda en la goma.
Otra de las partes más importantes a tener en cuenta en la revisión de la bicicleta son los frenos. Deben de estar los cables en perfecto estado y bien tensados. Es importante destacar que a la hora de utilizarlos se deben de agarrar los dos a la vez, ejerciendo una presión con decisión pero de forma progresiva. Por último, hay que comprobar el estado de la cadena. A través de ésta y con la ayuda de los cambios (marchas), nuestra fuerza se transforma en movimiento. Es frecuente que con el lubricante de la cadena se seque cuando llevamos un tiempo sin usarla, así que es necesario revisarla y tenerla siempre a punto.
Respecto a la ropa a utilizar debemos prestar atención a varios detalles. Nunca se debe utilizar chanclas ya que al no ir sujetas al pie pueden deslizarse, y provocar una caída. Si se lleva un pantalón largo, conviene recogerlo, sobre todo el del lado derecho, para que no se enganche con la cadena. Por otra parte, podemos utilizar vestimenta reflectante o en su defecto, ropa de colores fuertes y llamativos para que los conductores adviertan tu presencia. El color que más rápido es detectado por los conductores es el rosa fucsia. Además, debemos utilizar siempre el casco para proteger la cabeza, la parte del cuerpo más vulnerable, y recordar que es obligatorio en las vías interurbanas.
Si el paseo en bici va a ser prolongado en el tiempo, no hay que olvidar llevar líquido para prevenir la deshidratación. Incluso aprovisionarse de fruta y barritas energéticas para que el cuerpo pueda responder en todo momento al esfuerzo.
Una vez en marcha, no se debe olvidar que cuando se utiliza una bicicleta nos convertimos en conductor y, por lo tanto, tenemos que respetar las normas y señales de circulación. Tanto en ciudad como en carretera, se debe circular por el carril bici y, si no existe, ha de hacerse por la derecha. Se puede circular en paralelo, pero siempre describiendo una trayectoria recta. Sin embargo, nunca debemos circular por las aceras para no poner en peligro a los peatones.
Los pasos de peatones deben cruzarse bajado de la bicicleta, en los pasos a nivel hay que respetar los tiempos en los que la barrera esté bajada y los semáforos hay que respetarlos como si fuésemos conductores de coches.
Antes de terminar, quisiera aprovechar la oportunidad de dirigirme a los miembros de la Plataforma Ciudadana Ponle Freno para animarles a que dediquen un tiempo de sus vacaciones a montar en bicicleta en familia o con los amigos. Y si van por una carretera y se encuentran a un grupo de ciclistas, reduzcan la velocidad y adelántenlos dejando un espacio lateral de 1,5 metros como mínimo. Y a todos, quisiera pedirles prudencia y respeto al volante porque usuarios de la vía somos todos. Por la seguridad vial de los usuarios de las bicis, Ponle Freno.
Presidente de la Asociación de Ciclistas Profesionales (ACP)
¿Por qué es tan importante el cinturón de seguridad en el transporte escolar?
Que ningún niño, bajo ninguna circunstancia, viaje sin el cinturón de seguridad. Básicamente, este es el objetivo de la nueva campaña de seguridad vial que acaba de lanzar Ponle Freno. Si un niño que viaja en coche con sus padres tiene que hacerlo correctamente sentado y con los medidas de seguridad adecuadas, ya sean sistemas de retención infantil como las sillitas o asientos elevadores que permitan utilizar el cinturón de seguridad, lo lógico es que también lo haga en cualquier de vehículo.
Esta máxima, por supuesto, también debería ser aplicable a los autobuses que realizan rutas de transporte escolar. Es de sobra conocido que el autobús es el medio de transporte por carretera que presenta un menor índice de siniestrabilidad y que, cuando hay un accidente, no suele tener consecuencias graves. Sin embargo, incluso bajo estas premisas, la utilización del cinturón de seguridad tendría un efecto positivo.
Personalmente, estoy absolutamente de acuerdo con cualquier iniciativa que, como es el caso, contribuya a mejorar la seguridad de los usuarios. Como director de la Federación Nacional Empresarial de Transporte en Autobús (FENEFBÚS) y representante de las empresas del sector, en cambio, debo advertir que según la legislación vigente sólo los autobuses fabricados a partir de octubre de 2007 están obligados a llevar instalados cinturones de seguridad en todas sus plazas. Por lo tanto, hay autobuses circulando sin cinturones de seguridad, pero dentro del marco legal.
Teniendo en cuenta la norma y la situación económica y financiera que estamos atravesando, la instalación de cinturones de seguridad en todos los autobuses es un proyecto que no podemos abordar solos. Creo que no me equivoco si, hablando en nombre de todas las empresas asociadas a FENEBÚS, digo que estamos dispuestos a ir más allá de las exigencias legales e instalar cinturones de seguridad en todos los autobuses, pero necesitamos que la Administración Pública apoye financieramente este proyecto.
No sólo seremos más competitivos y ofreceremos un servicio que cumpla con las expectativas de los usuarios, sino que contribuiremos a dar un paso más en la mejora de la seguridad vial de todos y a educar a los niños de hoy, que serán los conductores del mañana, sobre la importancia del uso del cinturón de seguridad.
José Luis Pertierra Rodríguez
Director de FENEBÚS
La siniestralidad vial, un problema de actitud
La práctica totalidad de los accidentes de circulación se producen por “error humano”. Las averías mecánicas y las condiciones climatológicas no son, en apariencia estadística, factores desencadenantes de envergadura, por lo que es el conductor, y más concretamente su estado sicofísico, el responsable directo y único de los accidentes. En definitiva, estamos diciendo que la siniestralidad vial es un problema de actitud.
Los accidentes de tráfico son la segunda causa de muerte de la población del planeta, y de los 1,2 millones de personas que pierden la vida anualmente en carreteras y calzadas, las dos terceras partes son conductores mayores de 25 años. Consecuentemente, no se trata tanto de un problema de inexperiencia o inconsciencia asociada a la “inconsecuencia juvenil”, sino más bien de un exceso de confianza en uno mismo, en nuestras habilidades como conductores “expertos”, o tal vez, en la creciente lejanía del proceso de formación que realizamos en la autoescuela en su día.
En nuestro país, no son los conductores noveles los que tienen el mayor número de accidentes, sino los que cuentan con unos diez años desde que obtuvieron su “carné de conducir”, y quienes se encuentran en plena treintena. No podemos desligar el comportamiento de un conductor con su forma de vida cotidiana, situación social, sicológica o laboral. En esta época de nuestras vidas nos encontramos en una fase muy eufórica y particular, con una recién estrenada independencia económica y emocional, una elevada autosuficiencia profesional, un excesivo optimismo y un gran concepto de nosotros mismos. Estamos sometidos por la moda, por el culto a la eterna juventud, y menospreciamos a los más jóvenes o la sabiduría de los más maduros. La exacerbada competitividad social contrasta con el hecho de compartir el espacio de uso público por excelencia: la calle o la carretera, y hemos suplido los sabios consejos de nuestro profesor de formación vial por nuestra propia experiencia.
Los sistemas coercitivos como los radares de velocidad o los controles de alcoholemia; la imposición del carné por puntos y el endurecimiento de las sanciones,
unido a unas campañas de comunicación caracterizadas por informar de una dramática realidad que nos puede tocar a cualquiera, ayudan a paliar esta “actitud” prepotente y arrogante del conductor, pero difícilmente pueden eliminar un comportamiento cuando el mismo individuo recibe, precisamente, mensajes antagónicos desde otros ámbitos sociales.
Cuanto más lejos de la autoescuela se encuentra un conductor, más cerca se haya de sufrir un accidente. En un Centro de Formación Vial no sólo se aprenden unos conocimientos específicos para aprobar un examen; no solo se aprende a conducir un vehículo para obtener un permiso. La autoescuela crea conductores preparados para “circular”, y les dota, fundamentalmente, de las herramientas cognitivas necesarias para hacerlo con total y absoluta seguridad, tanto para ellos mismos como para el resto de usuarios de las vías públicas.
No se trata, por tanto, de conducir bien, sino de “circular” de forma eficiente y segura. La prudencia emanada de la inexperiencia se disipa con la práctica de la conducción; el conocimiento de seguridad adquirido durante el proceso de formación se sustituye por modelos sociales competitivos, y el respeto y consideración por los demás conductores son mimetizados por un egoísmo exacerbado.
No podemos preocuparnos por la “educación vial” en una sociedad en la que la más simple y básica educación brilla por su ausencia. Ha llegado el momento de plantearse devolver al “colegio” a determinados comportamientos, y de hacer de las antiguas autoescuelas “Centros de Formación Vial Continua”.
Raquel Navares Heras
Directora General
Pons Editorial
El peatón, el usuario más vulnerable de la vía
Desde hace ya algunas décadas, la industria de la automoción, la Administración y las diferentes asociaciones han provocado un cambio de comportamiento en la sociedad, que ha derivado en la fabricación de vehículos más seguros, vías más adecuadas y una actitud al volante más responsable. Todo ello se ha traducido en una mayor supervivencia y minimización de las lesiones de los ocupantes de vehículos.
En los países industrializados, de todos los fallecidos por accidente de tráfico los peatones atropellados suponen entre un 10 y un 25%. La reducción en la mortalidad de los ocupantes de vehículos ha incrementado la presencia porcentual de peatones en las estadísticas y ha hecho aflorar un problema que siempre ha existido: el riesgo que asume una persona por el mero hecho de desplazarse de la forma más habitual, es decir, caminando. Según datos de la Dirección General de Tráfico, en el año 2008 el número de peatones fallecidos durante las 24 horas posteriores al atropello asciende a 202 personas.
En la literatura científica, el peatón se considera un usuario vulnerable, puesto que está desprotegido de una estructura que pueda gestionar adecuadamente la energía en caso de colisión con un vehículo. Asimismo, la incompatibilidad de rigideces, la masa y la diferencia de velocidad entre vehículo y peatón, pone a éste último en clara desventaja en una colisión.
En caso de atropello, las estructuras anatómicas dañadas con más frecuencia suelen ser las extremidades inferiores (73% de todos los atropellados), seguido de la cabeza (60% de los atropellados), siendo esta región anatómica la más gravemente lesionada en caso de fallecimiento, de ahí que su protección debería ser prioritaria.
Para finalizar, conviene destacar que en los últimos años se ha trabajado en la dirección adecuada a través de nuevas reglamentaciones y esfuerzos realizados por la industria de la automoción. Ejemplo de ello son las modificaciones en la estructura de la parte frontal de los vehículos, con la incorporación de capós con capacidad de deformación controlada en caso de impacto con la cabeza o de parachoques optimizados, sin estructuras rígidas en la zona de colisión con el peatón.
Sin embargo, queda mucho por hacer en este campo, así como en el de separar físicamente a los peatones de los vehículos y, cómo no, en el de concienciar a los usuarios de la vía que deben coexistir de forma armoniosa y respetuosa.
Por este motivo, en el European Center for Injury Prevention (ECIP) la protección del peatón forma parte de una de nuestras prioridades, y así se refleja en el plan estratégico del Centro. Por lo tanto, nos alegramos de que el peatón tenga un papel tan relevante en la Plataforma Permanente Ponle Freno para este año 2009 y felicitamos al Grupo Antena 3 por su iniciativa.
Carlos Arregui
Dr. ingeniero Industrial
Investigador del European Center for Injury Prevention, Universidad de Navarra
560 MUERTOS MENOS
Conocer los datos del año pasado, un descenso de víctimas mortales del 20%, resultó esperanzador. Que en 2008 hubiera 560 fallecidos menos que en 2007, es una buena noticia. Sin embargo, me asusta que la gente se confíe, crea que todo va bien y baje la guardia, porque menos siguen siendo muchos.
Pero si hay un dato que no puedo entender, es la cifra de quienes aún no consideran imprescindible usar el cinturón de seguridad. No olvidemos que 304 fallecidos no lo llevaban. Y, ¿qué nos hace pensar que en los asientos traseros o en zona urbana no es necesario? A 50 km/h te puede salvar la vida o evitar una lesión irreversible.
Lo mismo sucede con el casco. 27 de las 84 persona que murieron en accidentes de ciclomotor en 2008 en ciclomotor no lo llevaban puesto. Para mejorar este porcentaje, un 32%, resulta necesario un mayor control de la policía municipal, sobre todo en el sur de España.
Recordemos también que el accidente mortal más frecuente, con 890 muertos en 2008, es la salida de la vía. Sus causas son las distracciones, la somnolencia y la velocidad. Por lo tanto, debemos
concienciarnos de los peligros de ciertas conductas al volante, como el uso del móvil, el navegador, la radio, fumar, consultar un mapa, mirar el paisaje, volverse a atender a los niños… “Al volante, solo conduce”.
Para finalizar, quiero hacer hincapié en que los resultados han mejorado gracias al trabajo de muchos (fundaciones, asociaciones, universidades, clubs de automóviles, empresas, medios de comunicación, conductores...). Es muy importante recordar que las cifras de cada año se suman a las anteriores y que son demasiadas familias las que han vivido ya en España la pérdida o discapacidad de un ser querido.
Por lo tanto, evitar una sola muerte o una lesión grave merece la pena. Todos somos responsables y todos podemos contribuir incluso en nuestro entorno más cercano (familia, trabajo y amigos) para alcanzar el objetivo “0 muertos”.
No olvidemos el lema de AESLEME: “Te puede pasar”. Todos pensamos que los accidentes los sufren otros, pero nosotros seguiremos poniendo nuestro granito de arena trabajando en educación y prevención como herramientas fundamentales para conseguir la adquisición de valores y cambios de comportamiento.
MAR COGOLLOS
DIRECTORA AESLEME

