En realidad la historia comenzó unos años antes, en1957, cuando Quant abrió en Londres su primeraboutique, Bazaar, situada en Kings Road, la mítica calle de la moda que tuvo su mayor gloria en las décadas de los 60 y 70.
Bazaar, en Kings Road | Foto: celebrities.esLos 50 fueron unos años aún de postguerra. Una época dura y austera para muchos europeos, que intentaban recuperarse del desastre de la segunda gran contienda mundial. Hacía falta iluminar el ambiente. Las primeras minis eran muy discretas, a penas unos 15 cms. por encima de la rodilla, lo que, sin embargo, se consideró entonces el colmo del descaro y el atrevimiento.
Fachada de la tienda de Mary Quant. | Foto: celebrities.esEn realidad había motivos: Tanta exhibición era algo que jamás se había visto y que significó una explosión de alegría para todos; una liberación, tanto para las usuarias como para los caballeros, que observaban maravillados las piernas de las jovencitas que se aventuraban a lucirla por las calles, dando lugar incluso – aunque ahora nos de la risa- a más de un accidente automovilístico.
Una prenda que se ha ido acortando... | Foto: celebrities.esUna de las primeras Top Models, la británica Twiggy, se convirtió en la imagen de la mini y de la nueva estética creada por la diseñadora, que fue bautizada como Chelsea Look. La prenda causó sensación obteniendo un éxito fulgurante: Las grandes celebrities de la época adoptaron inmediatamente y con gran entusiasmo a la recién nacida faldita, siendo imitadas por miles de mujeres.
Brigitte Bardot, Patty Boyd o Nancy Sinatra fueron algunas de la multitud de famosas que la incorporaron a sus estilismos, ayudando con ello a convertirla rápidamente en un icono de moda.
Para mí, Mary Quant es a nuestra época lo mismo Coco Chanel fue a las décadas anteriores, las de los 20, 30 y 40: Una transgresora que revolucionó el mundo femenino aportando una visión fresca y vanguardista a la moda. A pesar del escándalo, su aportación fue reconocida por Su Graciosa Majestad, siendo condecorada por ella en 1966 con la Orden del Imperio Británico, distinción que recibió vestida, cómo no, con una mini. Han pasado todos esos cincuenta años desde aquella gran explosión que se pensó sería algo efímero. Much@s la han visto desde la cuna y les parece algo normal. Pero, trasladándonos a aquella época, tenemos que admitir que fue un gran hito; un importante avance, testimonio de libertad y rebeldía para las mujeres.
Larga vida a la minifalda.
La diseñadora londinense Mary Quant