Compran en Chanel, Gucci y Hermès, pero, curiosamente, no hay imágenes suyas saliendo con la bolsita - o, más bien, bolsaza, en estos casos-. No les gusta figurar; son discretas, aunque muchas de ellas tienen más dinero que una docena de famosillos juntos; viven en mansiones o palacetes repletos de obras de arte que no tuvieron que comprar, porque les vienen de generaciones... No las verás en discotecas, fiestas ni eventos a cuyas puertas se aglomeran los fotógrafos prestos ainmortalizar al famosete de turno. Ellas reciben en casa, comme il faut, y acuden a cenas y fiestas tan selectas como privadas donde, aquí sí, se reúnen los que de verdad influyen y mandan en este país. Rancio abolengo, fincones de miles de hectáreas, cruceros en grandes barcos particulares, cacerías. La verdadera, invisible, crème de la crème.
Alicia Koplowitz y Romero de Juseu, 60 años, Marquesa de Bellavista y del Real Socorro, Condesa de San Fernando de Peñalver, títulos los últimos, que cedió a sus dos hijos mayores. Empezaré por ella porque es, según Forbes, un@ de los 16 españoles más ric@s de España. La rubia aristócrata siempre lo tuvo todo aunque nadie (me refiero al público en general) la conocía. Y eso hasta que, a mediados de los 80, su marido, el astuto Alberto Cortina empezó a aparecer en la prensa financiera con motivo de sus gananciales y boyantes negocios, que compartía con el primo y cuñado Alberto Alcocer como socio. Ambos formaron un exitoso tándem al que se llamó Los Albertos. De puro rebote emergió a la vista de todos la guapísima mujer con la que estaba casado, y que, en realidad, era, de cuna, infinitamente más rica que él. Huérfana desde los 16, tenía como tutor a Ramón Areces, dueño y señor nada menos que del mismísimo Corte Inglés. Alicia se casó a los 18 años, dejando su ya gran patrimonio al cuidado de su marido, y bajo la tutela del anciano potentado. En tan buenas manos la fortuna no podía más que crecer y crecer. Todo iba de maravilla. Tres hijos varones, una vida de lujo - eso sí, discretísima-... Hasta que, de pronto, unas fotos robadas aparecieron en una revista, descubriendo el pastel: Albertito no era solo un zorro de las finanzas, sino, también, un espabilado y adúltero esposo: Resultó que mantenía una relación extramatrimonial con una famosa del momento: La pizpireta Marta Chávarri, también rubia y noble pero bastante más joven - casada a su vez con el Marqués de Cubas, hermano del de Griñón, segundo marido de Isabel Preysler-. El papelón fue duro para nuestra protagonista.
Actualmente dedicada a multitud de obras sociales, sigue incrementando su riqueza | Foto: Antena 3Toda la prensa hizo de tremendo altavoz y el escandalazo subsiguiente dio pie a que, por motivos tan humillantes, la fama de la engañada esposa subiera como la espuma. Alicia era muy guapa, marquesa y riquísima, lo que no fue obstáculo para que su marido decidiera coronarla a la vista de todos. Después de la vergüenza pública vino el obligatorio divorcio. Ella se hizo cargo de sus negocios, mandando al ex marido a tomar por lychees, y volviendo a las mesas de consejo de sus empresas. Actualmente dedicada a multitud de obras sociales, sigue incrementando su riqueza año tras año.
Esther Koplowitz, Marquesa de Casa Peñalver y de Campo Florido, Condesa de Peñalver | Foto: Antena 3Esther Koplowitz y Romero de Joseu, 62 años, Marquesa de Casa Peñalver y de Campo Florido, Condesa de Peñalver. Como Alicia, cedió los dos últimos títulos a sus dos hijas mayores. Y es que la vida de las hermanas ha corrido siempre paralela. Casi iguales en edad, ambas se casaron jovencísimas con dos primos a los que hicieron, por tanto, cuñados. El (también) ex de Esther atiende por Alberto Alcocer, y, de la misma manera que el de Alicia, se hizo cargo de la administración del patrimonio de su mujer mientras ella ejercía de esposa, madre y ama de casa. Igual de discreta e inmensamente rica como su hermana, es, sin embargo, mucho menos espectacular físicamente.
Para reconfirmar el paralelismo, solo un poco después del sonado episodio Cortina-Chávarri, Alcocer fue pillado con las manos en la tierna masa de su secretaria: Una veinteañera alta y rubísima, de nombre Margarita Hernández. Escándalo calcado al de su primo, y de consecuencias exactamente igual de devastadoras: Divorcio, el adúltero a la calle y Esther de vuelta a sus business. Ella, manteniendo el tipo y la dignidad, siguió con su discreta vida. Cosas del destino, está actualmente casada con Fernando Falcó, el Marqués de Cubas. Éste, marido de Chávarri cuando los cuernos, sufrió el engaño a pachas con Alicia, y con la inestimable colaboración de Cortina. Al parecer fue la Koplowitz rubia la que un buen día llamara a su actual cuñado para anunciarle: "Tu mujer y mi marido tienen una relación". Vaya lío.
Marie Aline Griffith Dexter, Condesa de Romanones y de Quintanilla | Foto: Antena 3Marie Aline Griffith Dexter, norteamericana, 89 años, Condesa de Romanones y de Quintanilla por matrimonio. Al ser títulos consortes, fue Álvaro, su hijo mayor, quien los heredó a a la muerte del conde y los ostenta actualmente. Una gran dama, Aline, mujer elegantísima, polifacética y singular: Ex modelo y ex espía que vino a España para convertirse en condesa. Reciente empresaria del sector alimentario. Conferenciante y escritora que empezó hablando de una joya familiar en "La historia de Pascualete", reeditada el año pasado, obra a la que da nombre la finca extremeña que la familia adora y de la que ella se siente especialmente orgullosa. Porque fue quien, al poco de casarse, puso todo su empeño en reconstruirla, para devolverle el esplendor perdido después de ocho siglos de existencia. Junto a su nieto Juan Figueroa, la ha convertido - en parte- en explotación ganadera para la fabricación de quesos de alta gama. A pesar de su poca experiencia en el sector lo han hecho con gran éxito; sus productos ya han obtenido importantes premios.
Sotheby´s sacó a subasta el año pasado, en Ginebra, parte de su interesante colección de joyas antiguas de procedencia aristocrática (alhajas pertenecientes a personas de la nobleza, que, a menudo, pasan de generación en generación). Piezas tan especiales como valiosas, entre las que destaca el precioso collar de esmeraldas años sesenta que vemos en la foto. Aline ha tenido una vida intensa y fascinante. Ha conocido y tratado a grandes personalidades, los mayores exponentes del mundo del cine, la política, la cultura y las artes... Enviudó en 1987, y, aunque no lleva sangre azul en sus venas, representó durante décadas y con la máxima dignidad los importantes títulos de su marido, Luis de Figueroa y Pérez de Guzmán el Bueno. Y sigue haciéndolo.
La condesa viuda de Romanones junto a su nieto Juan Figueroa en Pascualete | Foto: Antena 3Nacer - o vivir- en este tipo de familia lleva aparejada una determinada forma de ser y estar en la vida. Ellas son anti exhibicionistas. No dan escándalos, no provocan a la prensa ni son pasto de programas del corazón. Son las protagonistas de la auténtica Alta Sociedad, esa que no se rige por la cantidad de millones que tienes - aunque a veces la fortuna coincide con los títulos- sino por el árbol genealógico, por la clase - algo tan diferente del estilo- y el abolengo. Allí la ordinariez, el figurar están proscritos... Los del ladrillo, el pelotazo y compañía están mal vistos. Son, a duras penas, tolerados cuando es inevitable.
Y, claro, hay más y seguiremos hablando de ellas: Las grandes damas de la alta sociedad que huyen despavoridas de los pretenciosos, de los trepas, de los snobs... SNOB significa "sans noblesse". Sin nobleza. Tal vez por eso.
Alicia Koplowitz, Marquesa de Bellavista y del Real Socorro, Condesa de San Fernando de Peñalver