Si quieres algo, tienes que pensar en que a lo mejor deberás hacer cosas que jamás te hubieras planteado, como asaltar una propiedad privada y vigilar a sus habitantes. Pensar en cómo entrar y, sobretodo, en cómo salir. Tener vigilados a los habitantes y conocer sus rutinas y conocer bien al dueño de la casa.
En esta ocasión cuento con un nuevo aliado, un antiguo enemigo que por conveniencia ha decidido ayudarme. Como dice un sabio refrán: a los enemigos hay que tenerlos cerca.
A lo que yo tengo que añadir: Nunca olvides tener un buen amigo en quien confíes y con el que te sientas segura. Por primera vez en mucho tiempo, me siento afortunada.
Ahora sólo hace falta que no falle el Plan…
Maia