11:10 may 23, 2008 | José Angel Abad | General

Cara de compungidos

El precio de la gasolina ha roto su record en Estados Unidos esta semana y ante la alarma los ejecutivos de las mayores petroleras de Estados Unidos han sido convocados en el Senado. En concreto, el galón de gasolina ha rebasado por vez primera los 4 dólares. Desde fuera quizá no parezca mucho. Es como si el litro se vendiera en España a sólo 0.60 euros. Lo que ocurre es que en los últimos cuatro años -desde el inicio del segundo mandato de Bush- el precio de la gasolina se ha doblado en Estados Unidos. Y doblarse el precio de algo tan esencial en la vida diaria como la gasolina no es algo que pase desapercibido en ninguna economía familiar.

Ustedes se están forrando exprimiendo al pueblo” acusaron los senadores a los ejecutivos y básicamente les imploraron que rebajaran los precios. A fin de cuentas es lo mismo que acaba de hacer George Bush en Arabia Saudí, pedirle al rey Abdullah que baje los precios. Es razonable. En los últimos cinco años el barril de petróleo ha pasado de 25 a 130 dólares.

Las consecuencias no las pagan sólo los automovilistas. Algunas aerolíneas han decidido empezar a cobrar 15 dólares por la facturación de la maleta al volar: por la facturación de la primera maleta. Dicen que sólo así podrán asumir los costes del incremento del precio del combustible.

Lo que ya no parece tan razonable es que Bush nunca haya explicado a los norteamericanos que la dependencia del petróleo sólo puede acabar en lágrimas. Este es un país que consume el doble de petróleo por habitante que, por ejemplo, Francia, donde el coche medio consume un 25% más que, por ejemplo, un coche alemán y donde sólo el 5% de la población va a trabajar en transporte público.  

El problema no es sólo la avaricia de las petroleras. Dar pasos para reducir el consumo de petróleo supone cambiar hábitos sociales y apostar por energías renovables, lo que, a su vez, exige un esfuerzo económico notable. Y mucha voluntad política. Esa es una de las razones más importantes -pero sólo una de ellas- por las que Bush no firmó Kyoto. Y otros corrieron a firmarlo pero no tanto a cumplirlo.

Pero el precio del petróleo no va a dejar de subir. Es un bien cada vez más escaso y, a la vez, cada día más demandado. Sólo en China son millones los que en los últimos años han pasado de comer una a comer dos veces al día. Y ahora quieren pasar de ir caminando a desplazarse en coche. Y por ahora los mil millones de chinos “sólo” consumen el 9% del petróleo en el mundo.

La cuestión es que, pese a que la barrera de los 200 dólares por barril de petróleo ha dejado de ser impensable, Estados Unidos sigue sin más estrategia energética que la de implorar. Por eso lo único que hicieron los ejecutivos de las petroleras en el Senado fue poner cara de compungidos. Saben que pese a las protestas por el precio de la gasolina, no parece que la mayoría de sus conciudadanos estén decididos a asumir los sacrificios necesarios para dejar atrás la adicción al petróleo. ¿Y en España?

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Blog desde Manhattan

José Angel Abad

José Angel Abad (Gijón, 1971) es corresponsal de Antena 3 en Nueva York desde agosto de 2003. Este blog abre un nuevo diálogo con los espectadores, ofreciendo una ventana más amplia a la actualidad de Estados Unidos y, al mismo tiempo, una mirada al proceso narrativo de la corresponsalía. También pretende mostrar aspectos peculiares de la vida diaria en Nueva York y otros lugares de Estados Unidos.

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