02:41 nov 19, 2009 | José Angel Abad | General

Obama "solo" en China

No será la foto que entre en los libros de historia pero para quienes pasamos una parte sustancial de nuestro tiempo escudriñando palabras, pasos y gestos del presidente de Estados Unidos su imagen caminando por la Ciudad Prohibida en Pekín es la más simbólica de su viaje a China.                        

                                                                                                                                                

Fijaos bien. Se ve a diecinueve personas. Una de ellas, lógicamente, Obama. De las dieciocho restantes sólo hay dos de su séquito: una, Regie Love, su body man o asistente personal, que es el afroamericano que se ve al fondo; el otro es el escolta norteamericano que camina bien alejado de Obama, tanto que entre él y su presidente tiene a otras dos personas -una de ellas un escolta chino.        

                                                                              

                                                                                                                                                      

A primera vista es algo intrascendente. En realidad, es algo extraordinario, inusitado. El presidente norteamericano siempre lleva al lado un escolta.   

En absolutamente todos los actos en que participa hay al menos uno a su lado, si está habrá uno sentado justo detrás, si está de pie tendrá uno a cada lado. Incluso en la Asamblea General de Naciones Unidas tiene a dos escoltas al lado del atril -no llegan a salir en televisión pero estando en la sala uno no puede dejar de notar que el norteamericano es el único presidente con este “privilegio”.  

En China, las cosas han cambiado. El gobierno chino ha puesto las reglas y ha microcontrolado y decidido cada uno de los pasos. Por vez primera, no han sido los norteamericanos. Aún recuerdo la ocasión en noviembre en de 2004 en que los chilenos intentaron hacer algo similar y la cosa acabó a golpes entre los escoltas. Todo ello tiene mucho que ver, desde luego, con el cambio en la dinámica de la relación entre ambos países. 

China es no sólo una superpotencia que se compara con Estados Unidos sino que es el principal acreedor de los norteamericanos. En otras palabras, que Hu Jin Tao podría pedirle mañana a Obama que le devuelva todo el dinero que le debe y ello supondría un golpe desastroso para la economía del dólar.                                               

No lo hará, por supuesto, porque ello provocaría, entre otras cosas, que los chinos acabarían produciendo más caro y, al mismo tiempo, los norteamericanos perderían aún más poder adquisitivo y el resultado sería que Estados Unidos dejaría de ser el mayor mercado de productos chinos del mundo, en China entonces caería la producción, cerrarían fábricas, aumentaría el paro, cesaría el crecimiento y tendrían encima todos los problemas propios de semejante situación -más los que se inevitablemente se presentarían añadidos por tratarse de una dictadura.

Así que, por ahora, los chinos se conforman con demostrar su poderío con estas cosas. Obama, tus escoltas irán detrás, nosotros nos encargamos de todo. Por otro lado, que nadie se lance a anunciar -y lo hacen muchos estos días- el declive y caída del imperio americano. Pero que nadie se precipite. China no va a hundir a Estados Unidos. Por lo menos no en las próximas décadas. Le falta el poder militar, el económico y el otro, el más importante. El de que hay muchos millones de chinos a quienes les gustaría vivir en Estados Unidos y probablemente ningún estadounidense al que le gustaría mudarse a China.                                                                  

Y ello por la misma razón por la que miles de estudiantes de todo el mundo prefieren irse a hacer su COU o su máster a una universidad americana y no a una china. O una operación médica.

Pero la foto de Obama no engaña. El presidente norteamericano rodeado de chinos. Una lección de geopolítica sin falta de palabras.

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Blog desde Manhattan

José Angel Abad

José Angel Abad (Gijón, 1971) es corresponsal de Antena 3 en Nueva York desde agosto de 2003. Este blog abre un nuevo diálogo con los espectadores, ofreciendo una ventana más amplia a la actualidad de Estados Unidos y, al mismo tiempo, una mirada al proceso narrativo de la corresponsalía. También pretende mostrar aspectos peculiares de la vida diaria en Nueva York y otros lugares de Estados Unidos.

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