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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
DESDE MANHATTAN

El mundo en cinco minutos

Lo difícil hoy no es informar. Quien quiera, ya está informado. La cuestión es concretar lo importante, ponerlo en contexto, añadir aspectos interesantes, recurrir a las fuentes, llegar a los lugares donde las cosas ocurren y, sobre todo, no contar lo que no es; como dicen los médicos, no hacer más daño.

José Angel Abad  |  Nueva York  | Actualizado el 24/08/2011 a las 14:19 horas

Se habla mucho de la crisis del periodismo y, sin embargo, a mi me da la sensación de que nunca hubo tanta información. Decido hacer una prueba rápida.

Estoy en la ONU siguiendo los debates sobre una posible segunda resolución del Consejo de Seguridad sobre Libia y decido dedicar no más de cinco minutos a ver por internet las últimas noticias sobre la crisis nuclear en Japón.

Empiezo como siempre por el New York Times y el ojo se me escapa a un titular que no había visto hasta ahora en ningún sitio apuntando al ángulo político de la crisis: “Las deficiencias en el liderazgo japonés agravan la sensación de crisis”.

Interesante, pero lo que quiero ver es la última hora así que elijo casi al azar el Washington Post: “Los ingenieros tratan de determinar la fuente de vapor en la planta nuclear”. Vaya, ahora ha aparecido vapor.

Cambio a Los Angeles Times que se centra no sólo en la crisis nuclear sino en las consecuencias del terremoto propiamente dicho: “La ola de frío amenaza a los supervivientes japoneses”. Nos vamos a la prensa británica. The Guardian: “Los filipinos atenazados por el pánico nuclear a causa de un ola de mensajes de texto enviados como broma pesada”. Un vistazo a la francesa con Le Figaro: “Una segunda villa japonesa asegura tener 10.000 desaparecidos”.

Por último, acudo a la web de Antena y encuentro testimonios de los españoles que quedan en Japón y un gráfico que explica con perfecto equilibrio entre sencillez y rigurosidad cómo funciona un reactor nuclear.

Se han pasado los cinco minutos y me he enterado de lo que está ocurriendo ahora mismísimo en Japón, que pese a el estoicismo de los japoneses tal vez sus políticos no estén a la altura, que se van concretando las sospechas de que el número de víctimas por el terremoto va a ser sustancialmente mayor, que las tareas de ayuda a los supervivientes no van precisamente bien, que por otros países de la zona se extiende el pavor nuclear y cómo va el intento comprensible de nuestros compatriotas españoles allí de poner tierra de por medio.

Cinco minutos.

Y sin acudir a medios con información más centrada en la última hora no de lo que ocurre sino de sus consecuencias -stratfor.com, cfr.org, ó iiss.org. Nunca en la historia de la humanidad ha habido tanta información disponible para cualquier persona en cualquier momento tan fácilmente..

De ahí que quienes llevaban/llevábamos tiempo en el negocio de informar tengan un reto bien difícil a la hora de adaptarse a la nueva situación.

Lo difícil hoy no es informar. Quien quiera, ya está informado. La cuestión es concretar lo importante, ponerlo en contexto, añadir aspectos interesantes, recurrir a las fuentes, llegar a los lugares donde las cosas ocurren y, sobre todo, no contar lo que no es; como dicen los médicos, no hacer más daño. Pero también el reto, me parece a mí, también es de los lectores/espectadores. Uno elige informarse en unos sitios y no en otros. En ocasiones, uno decide prestarle atención a unos periodistas en concreto y no a otros.

En ese acto de libertad personal (dónde informarse, dónde invertir el tiempo) hay también una actitud de responsabilidad. Si se presta atención a medios que hacen información sin contrastar fuentes, sin añadir nuevos ángulos, sin suficiente profundidad, sin periodistas propios (es decir, copiando lo que dicen otros), exagerando continuamente, sin contextualizar los problemas, centrándose continuamente en lo banal, sin personalidades cuya trayectoria sea una garantía de credibilidad, pues si se sigue a medios así se menoscaba a aquellos que sí se toman el negocio de informar con la seriedad de quien sabe que no hay nada más importante que contar qué ocurre en el mundo.

Eso no quiere decir que hay que olvidarse de lo divertido, cómico o extravagante. Pero cada cosa en su lugar.

Por ejemplo, antes de acabar mi ronda por internet me dio por visitar The Times of India -que, señal inequívoca del peso creciente de este país en el mundo, cada vez levanta más noticias que son después recogidas por las grandes agencias. Y los indios tenían en primera una noticia a la que es difícil resistirse: “Una serpiente muerde a una modelo en el pecho y se muere después por envenenamiento de silicona”…

A la modelo le dieron una vacuna contra el tétano y se recupera favorablemente.

http://timesofindia.indiatimes.com/world/mad-mad-world/Snake-bites-models-bust-dies-of-silicon-poisoning/articleshow/7715176.cms

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José Angel Abad

José Ángel Abad (Gijón, 1971) es corresponsal de Antena 3 en Nueva York desde agosto de 2003. Este blog abre un nuevo diálogo con los espectadores, ofreciendo una ventana más amplia a la actualidad de Estados Unidos y, al mismo tiempo, una mirada al proceso narrativo de la corresponsalía. También pretende mostrar aspectos peculiares de la vida diaria en Nueva York y otros lugares de Estados Unidos.

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