03:20 jun 27, 2008 | José Angel Abad | General

Wine bars con Cabrales, lo último en Manhattan

 

Uno de los cambios más llamativos en la oferta de bares y restaurantes en Nueva York en estos últimos años es la proliferación de wine bars, especializados en vinos pero dispuestos a no dejar con hambre al cliente y que así, de paso, no se escape ninguna posibilidad de ingresos adicionales. 

Por ello, lo que ofrecen son pequeños platos con un toque de sofisticación. Algo a medio camino entre los pinchos y la cocina minimalista, en un local pequeño pero al estilo 'Sexo en Nueva en York' y con una carta vinos que presume de "global". El resultado es una fórmula chic que triunfa también en otros lugares (Barcelona, Hong-Kong, Ginebra, Londres….) pero en ninguno tanto como en Manhattan. Además, aquí tienen un toque americano porque no faltan las pantallas de plasma conectadas permanentemente a los canales de béisbol y fútbol americano. Qué mejor que saborear un Ribera del Duero, un chadornnay o bordeaux que viendo a los Cincinnati Bengals o a los New England Patriots.

Habitualmente esto es más propio de los sport bars, donde por lo general se suelen seguir varios espectáculos a la vez -digamos que uno de football americano y otro de baloncesto. Pero en los sport bars nadie menos algún despistado bebe vino sino cerveza, la multitud es mucho más joven, los varones tienen la lengua más larga y las chicas las faldas más cortas.

El wine bar es una versión posterior para aquellos que al mismo tiempo que empiezan a perder pelo comienzan a adquirir más clase. Y más dinero. O sea, se trata de una traducción más de la prolongación de la adolescencia y la juventud en lo que hasta hace poco era territorio natural de la madurez.

El objetivo de todo wine bar es fundir el concepto italiano de enoteca con el español de bar de tapas, con un toque de elegancia francesa pero con la desenvoltura americana. El resultado final debe ofrecer un espacio sofisticado, animado pero íntimo a la vez, moderno y cálido. Por ejemplo, uno de ellos, Barcibo, presume de ser "visualmente bonito, tanto en gente como en arquitectura".

La lista de vinos aspira a ser una especie de boutique de lujo con lo mejor del mundo incluyendo una selección también norteamericana y la comida, como presumen en Bin 71, "cocina americana con acentos europeos" pero en versión rápida. En otras palabras, pequeños platos de crostini, risoto, panini, quesos artesanales, tartufo y charcutería.

Sólo en los últimos tiempos la evolución natural del concepto ha dado paso a lugares más sólidos, donde el wine bar se intenta acercar al restaurante, sin mezclase pero sin complejos. La cocina, por ello, se muestra ligeramente más elaborada, de modo que el comensal no se siente como fuera de sitio ni el bebedor empujado a masticar, sólo cordialmente invitado. Como efecto añadido de la Competencia -competencia debería considerarse una palabra bendita y escribirse con mayúscula, especialmente en Nueva York- los nuevos wine bars van hasta el último rincón del planeta para buscar señas de distinción. En 'Vai' (www.vairestaurant.com), uno de los últimos (¡y mejores!) en llegar ni siquiera tienen pantallas con football americano y, en cambio, en el menú uno se encuentra con la sorpresa de queso de Cabrales. Eso es lo que se dice una apuesta arriesgada en la oferta gastronómica neoyorkina.

No es, ni mucho menos, el debut del Cabrales en Nueva York. Lo hay en otros restaurantes pero suelen ser españoles. Y también se encuentra en algunos supermercados. En uno de ellos, Fairway (www.fairwaymarket.com) escuché una vez a un dependiente de la sección de quesos explicarle a una norteamericana la diferencia entre el Cabrales y el queso Picón de Tresviso... 

Quién lo hubiera dicho. Cuando después de la caminata llegábamos a los bares o a las tiendas de pueblos perdidos de los Picos de Europa y nos sacaban aquel queso fantástico que uno saboreaba con placer inmenso pero en silencio porque de hediendo que era uno creía que aquello tenía que ser cosa de trogloditas… ahora resulta que es el no va más en Manhattan.

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Comentarios

Enviado por Eric Núñez en julio 02, 2008 a las 11:53 PM CEST #

Excelente post. Soy un gran aficionado.

 

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Blog desde Manhattan

José Angel Abad

José Angel Abad (Gijón, 1971) es corresponsal de Antena 3 en Nueva York desde agosto de 2003. Este blog abre un nuevo diálogo con los espectadores, ofreciendo una ventana más amplia a la actualidad de Estados Unidos y, al mismo tiempo, una mirada al proceso narrativo de la corresponsalía. También pretende mostrar aspectos peculiares de la vida diaria en Nueva York y otros lugares de Estados Unidos.

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