Un barrio hispano de Queens

Para empezar el metro aquí no circula por túneles sino que va por el exterior sobre plataformas elevadas por encima de las calles, a altura de los segundos, terceros y cuartos pisos. Abren la ventana y ven pasar el tren. Igual que en el centro de Manhattan -hace cien años. El ruido producido por los vagones en las calles es infernal. Veo a unos niños llevándose las manos a los oídos y a una señora que le cae una bola de grasa en la cara.
Apenas hay anglosajones. El paisaje es el de un barrio modesto de una capital latinoamericana mezclada con ramalazos norteamericanos -pero sin la alegría de Puerto Rico, Panamá o Costa Rica. Las teces morenas tienen rostros cansados por la larga jornada asegurándose que todo marcha rápido, perfecto y barato en el centro de la ciudad, cuya savia es el esfuerzo diario y silencioso de estos emigrantes.
Las estaturas son bajas, los cabellos desaliñados, visten ropas largas, baratas y con el aspecto un tanto arrugado como de llevarlas puestas ya un par de días. De sus cuellos cuelgan crucifijos y en las manos veo pulseras doradas gordas. Aquí no hay cuerpos de gimnasio y sí barrigas y culos generosos. Parejas de adolescentes se besuquean por las calles apretándose junto a las farolas -inimaginable en Manhattan.
Caminan por las calles con aspecto serio, sin rastro de la arrogancia y determinación triunfadora de las zonas famosas de la ciudad. De pronto, sin embargo, se llaman unos a otros con voz estentórea, casi a gritos, y lanzando sonrisas imprevistas que dejan ver bocas con dientes perdidos y también una alegría que sorprende, como si sólo les bastara una excusa, un encuentro casual para verle sentido a su vida.

De pronto un coche invade el carril contrario y tres policías de paisano arrestan a dos muchachas con aspecto de aún menores de edad y que salían de un comercio. Parecen que intentaban robar. Llega otro coche patrulla. Las esposan y se arremolina un grupo de curiosos alrededor pero en cosa de dos minutos cada uno camina otra vez atento sólo a sus cosas.
Edificios humildes, alquileres baratos, en los tejados antenas parabólicas.
Hay grupos esporádicos de chinos e indios pero los carteles, indicando claramente el origen de la mayoría, son en español: “compro oro”, “divorcios”, “abogado”, “notario”, “accidentes y casos criminales”.
Los nombres de los negocios tienen un toque entre festivo, colonial y enternecedor -en ningún orden en particular: “Ponce de León Federal Bank”, “El rinconsito de Tito, piqueteadero”, “Jose Fish Market”, “El palacio de los frisoles”, “El Especialito, el semanario de la familia hispana”. El Bar Cuenca anuncia una fiesta para el día del padre -festejado el fin de semana que viene en fecha anglosajona. Y la publicidad exhibe consignas como “borícuate” o “tomabilidad” (sobre cerveza).
Se venden vestidos, 3 por 10 dólares, mallas para mujeres a 3 dólares, relojes a 1 dólar. Alguien me ofrece “un batido de fruta fresca”. Y por todos lados se anuncia “baba de caracol: crema para el cuerpo y champú”.

Hay puestos ambulantes de libros por todos lados y, curiosamente, con mucha gente que se detiene a mirar. Títulos comunes: “Inglés básico”, “Colombia, qué lindo país”, “Así es mi mundo, los incas”, “Inglés para hispanos”, “Inglés para los trabajadores”, “Inglés para mujeres”.
Una pareja sale de uno de las innumerables tiendas para enviar dinero a países lejanos. Revisan escrupulosamente el recibo que les dan. Asienten con seriedad. Alguien, muy lejos, debe haber recibido unos pocos dólares que aquí se ganan con mucho sudor y que allá probablemente resuelven la vida durante unas semanas. Pasa el único tipo que veo con corbata, “blanquito” como dicen aquí, con decisión, y se apartan un poco para dejarle la acera libre, como si le perteneciera más a él.
Comentarios
Enviado por FLoR en junio 19, 2009 a las 09:58 AM CEST #
Enviado por Masi en junio 19, 2009 a las 03:57 PM CEST #
Me repito mucho si te digo que me encanta leerte, pero bueno, qué más da ;)P.D. ¿Cómo va esa gripe?
Enviado por A.L en junio 21, 2009 a las 07:29 PM CEST #
Hola José Ángel. Soy una estudiante de periodismo y te sigo a ti y a tu blog desde hace mucho tiempo. Me gustaría comentar algunas cosas contigo. Como no he encontrado tu correo por aquí, te pido que me escribas un email a la dirección que he puesto arriba. Muchas gracias. Eres un enorme profesional. A.L
Enviado por gemma pages busom en junio 25, 2009 a las 04:09 PM CEST #
soy una señora bastante mayor he venido a nueva york como unas seis veces, soy una amante de esta ciudad, volvere en febrero otra vez, como me alojo en pleno manjatan me gustaría saber que metro me deja en el mismo centro de queens, un saludo, gemma
Enviado por ovetense en julio 04, 2009 a las 05:31 PM CEST #
Vaya parece que en NY no es oro todo lo que reluce...
Enviado por Eric en agosto 28, 2009 a las 04:16 AM CEST #
Falta alguna referencia sobre La Porteña.
Publicar un comentario
José Angel Abad
José Angel Abad (Gijón, 1971) es corresponsal de Antena 3 en Nueva York desde agosto de 2003. Este blog abre un nuevo diálogo con los espectadores, ofreciendo una ventana más amplia a la actualidad de Estados Unidos y, al mismo tiempo, una mirada al proceso narrativo de la corresponsalía. También pretende mostrar aspectos peculiares de la vida diaria en Nueva York y otros lugares de Estados Unidos.
Feeds:

Describes maneras de vivir, ciudades, costumbres... todo al estilo realista del siglo pasado. Me encanta soñar que algún día conoceré ciudades diferentes.