06:04 feb 05, 2010 | José Angel Abad | General

Sala de prensa española en America

Cuando suena el himno americano al aparecer Obama y todos los presentes se ponen en pie excitados y sonrientes como si se tratara de Elvis Presley a punto de entonar "Love me tender" todo son comentarios condescendientes -sin faltar al respeto, la verdad, pero en plan "los americanos siempre igual".                      

La sorpresa es cuando un par de minutos después da comienzo el Desayuno Nacional de Oración y un senador republicano, con aspecto circunspecto como de disertar con frecuencia y profundidad sobre la diversidad étnica de Afganistán, se pone sin embargo delante del micrófono a rezar.

Y en la sala, a un par de kilómetros de distancia y en donde la prensa española recién llegada de Madrid sigue por circuito cerrado el evento, nadie sabe muy bien cómo tomárselo. De momento un silencio confuso, casi embarazoso, miradas de desconcierto que preguntan sin palabras si esto es una broma extraña o si, por el contrario, cualquier movimiento corporal puede ser considerado por algún nativo espiando con cámara oculta como un sacrilegio imperdonable.

Los que llevamos un tiempo en este país nos intercambiamos sonrisa breve, disimulada, como quien conoce un viejo y sencillo truco de mesa que siempre deja estupefactos a los invitados.

El truco, claro, es saber que por estos lares en donde con tanta firmeza se separa la Iglesia del estado sin embargo se mezclan hasta la confusión la religión y la vida pública.  Que es, en cierto modo, el revés de aquello a lo que estamos acostumbrados.  

A los pocos minutos, la ceremonia desemboca en un discurso previsible sobre libertad y solidaridad, que con políticos pierde mucho empaque, y por ello en nuestra sala los españoles damos paso a esas conversaciones poliédricas con participantes en todas las esquinas de la habitación y cuyas palabras, a su vez, se entrecruzan con diálogos de otros grupos igualmente lejanos e intermitentes. Pero el tono es educado, nadie intenta anular a los demás elevando el tono de voz. 

Al contrario, hace falta mucha sofisticación conversacional -o como se diga, que probablemente es, sin más, mucha práctica- para sostener estas conversaciones múltiples sin que nadie se salga del carril.
- ¿Cómo se llama ésa que ha hablado?, pregunta alguien al aire.
- "Amy Klobuchar, con k", le responden desde en frente.
- ¿A qué hora salía el autobús?, sigue alguien desde la puerta.
- ¿Con k? ¿Seguro? No me suena, ¿no será con c?, también desde la puerta.
- "A las dos y media, creo", opina alguien al lado de quien había hecho la primera pregunta.
- ¡Oye, pásame uno de esos bocadillos que te estas comiendo!, se suma otro.
- "A mí también me parece que es con k" se ofrece alguien más. ¿Tú qué crees?, le pregunta al de al lado.
- “No, no, han dicho que a las tres menos cuarto”, matiza alguien caminando por detrás.
- “Se los hemos robado a los de la sala de al lado. Aquí sólo tenemos galletas y bollería”.
- “Ya os han dicho que es con k. Lo que no tengo claro es que sea con b…”

Y así. Todo esto, encima, sin dejar de escribir.

La mayoría de periodistas americanos no resistiría aquí. Ellos necesitan orden. Y se toman muy en serio a sí mismos, incapaces -de nuevo, por lo general- de combinar la formalidad del trabajo con la volubilidad contagiosa que se gastan mis paisanos.

¡Ojo! Que no es que se lo tomen a broma.  Ejemplo: no está claro si Obama y Zapatero han llegado finalmente a hablar a solas y entonces se forma una discusión en la que cada uno echa en público sus cuentas sobre la cosa: que si no tuvieron tiempo porque esto y lo otro, que si sí tuvieron tiempo pero es imposible porque siempre estuvieron con otra gente, que uno llego tarde y tal y cual. Y todos apuntando. Y luego el más listo es que el se queda con más datos.

Los americanos, de nuevo, funcionan al revés. Callan siempre y el más listo suele ser el que más calla, o sea, el que más sabe. Al revés que nosotros.

Así que estoy aquí sentado tomando notas sobre la traducción cultural y los beneficios de poder perderse en ambos planetas y las desventajas de no pertenecer por completo a ninguno de los dos, esa bendición de los emigrantes que es a la vez su cruz, y me sorprendo a mi mismo participando cada vez en más en estas conversaciones cruzadas, dando mi opinión sobre esto y repartiendo besos con ellas y abrazos con ellos como no haría jamás con mis colegas anglosajones y de repente noto que se me calienta algo por algún lugar en medio de los pulmones, que hablo cada vez mas rápido, como sin pensar, y que, de pronto, siento una situación de familiaridad con estos colegas a los que no conozco de nada y, sin embargo, parece que he tratado toda la vida, oye.

No es la llamada de la selva de Jack London sino más bien la llamada de la camada, en plan el Gatopardo de Lampedusa, descubriéndote a ti mismo que perteneces a aquello de donde nunca te has ido, no importa cuánto te hayas alejado ni por cuánto tiempo, que no estás jugando a ver las diferencias sino a calcular la velocidad con que vuelves. Es como sentir el calor de la vuelta al hogar y, a la vez, el peso de un cinturón familiar que te vuelve a alcanzar. Tal dulce y tan diabólico.

Y en esto se acaba la jornada y ellos se van camino del aeropuerto para volar a España y a ti te llama un colega para ver qué planes tienes para ver la Superbowl el domingo. Se acabó la dulzura. Y el cinturón.

 

 

PARTICIPA | Comentarios[13]

Comentarios

Enviado por Idoya en febrero 05, 2010 a las 11:19 AM CET #

Esa sensación de pertener a la camada y, de repente, encontrarte como en tu habitat natural la he experimentado y, efectivamente, es tal y como tu la describes. Una vez más, gracias por tus líneas donde mezclas el análisis objetivo de lo que te rodeas con ese punto de vista subjetivo que, en este caso, me ha resultado hasta tierno.

 

Enviado por Marita en febrero 05, 2010 a las 11:39 AM CET #

Un pregunta tonta: ¿los textos los posteas tú o los mandas a A3 y ellos lo editan así tan bonito, con sus fotos, sus colores...? Lo pregunto porque tienes unas horas muy raras para escribir, incluso teniendo en cuenta la diferencia horaria. O es que llevas a rajatabla lo de vivir in a city that never sleeps. La manera de trabajar en España, esto es, con coñas en mitad del ataque de nervios y un "ese es tu hijo?, ¡qué guapo!" después de una mirada lanzando puñales por colapsar el bufer de la impresora, es el pan nuestro de cada día. Se ve que lo echas de menos... pero no estás idealizando un poco? Los españoles convertimos el trabajo en una reunión de porteras!!

 

Enviado por Belinda en febrero 05, 2010 a las 03:28 PM CET #

Amo El Gatopardo. Y a todos se nos vé el pelo de la dehesa de vez en cuando, tú tranquilo... y cuando estamos en plan colegueo, más. Somos españoles para lo bueno y para lo malo, qué vamos a hacerle.

 

Enviado por Oscar Luis en febrero 05, 2010 a las 06:15 PM CET #

La calidez del mediterráneo, la alegría y los brazos siempre abiertos del español aunque la depresión le devore (eso me lo enseño muy bien mi dulce Abuelo). El saber vivir y trabajar con amor a la vida.

 

Enviado por Sergio Soto en febrero 05, 2010 a las 07:07 PM CET #

Gracias por tus líneas Jose Angel y Marita los posts yo creo que los realiza y edita él, poniendo fotos, enlaces y lo que haga falta y que lo ha publicado hoy dia 5 a las 06:04h de la mañana, hora española!! Un saludo ;)

 

Enviado por tio Antonio en febrero 05, 2010 a las 10:38 PM CET #

Normal que los yanquis callen. Te pongo una cita, del cardenal Richelieu ¿O era de Mazarino? "Para saber gobernar, hay que escuchar mucho, y hablar poco". Saludos.

 

Enviado por Bela en febrero 06, 2010 a las 04:16 PM CET #

Pues es que es tal cual, Jose Ángel, jaja. La tierra tira y eso es así. Y por muchos años que se lleve uno fuera, por muchos defectos que veamos, al final la cabra siempre termina tirando pal monte. Y es que es una pena que muchas veces esta capacidad nuestra vaya de la mano con la informalidad y la desidia y termine siendo la reunión de porteras de la que hablaba MARITA. Que gracias a dios no es el caso vuestro ni el de muchos, pero en fin... Hale, besotes y abrigaos que ya he visto cómo está Washington de nieve.

 

Enviado por Marita en febrero 06, 2010 a las 04:41 PM CET #

Sergio, guapo, gracias por contestar mis preguntas tontas!

 

Enviado por Chema en febrero 08, 2010 a las 12:13 PM CET #

Hola. Pues si, como ya han dicho al final somos quienes somos y lo que hemos mamado de niños al final sale al exterior y es nuetra esencia... Y efectivamente es cierto que en España hay mucho hablador (y pocos que se tiran a la piscina). Por cierto, José Angel... es un poco de "indiscreción laboral"...pero siempre me he preguntado si los corresponsales como tu o los de otros medios de comunicación trabajais en exclusiva para España o haceis colaboraciones para otros medios locales por ejemplo (por supuesto, si no me contestas lo entiendo ;-)) Enhorabuena de nuevo Un saludo desde Madrid Chema

 

Enviado por Carlos en febrero 09, 2010 a las 12:15 AM CET #

La mayoría de periodistas americanos no resistiría. Creo yo que tampoco la mayoría de los políticos americanos entendería el clima político aquí… ellos necesitan más orden y menos volubilidad por que su sociedad se lo exige para seguir siendo leídos y votados. Qué estúpidos! ¿Cómo explicarles que el dato clave para los españoles, sus políticos y periodistas es el número de segundos que ZP y su traductor saludaron a Mr. Obama y que, absolutamente todo lo demás, incluida su seriedad, es un rollo patatero? ¿Es que no ven a los Simpson?

 

Enviado por 192.168.33.115 en febrero 10, 2010 a las 02:36 PM CET #

JA, JA, JA,...

 

Enviado por Sixto en febrero 10, 2010 a las 04:48 PM CET #

Aunque no sea éste el lugar más indicado, quiero FELICITAR a la compañera de Roberto en telenoticias porque hoy, a las 15.00 horas, al referirse a las provincias en alerta por frío, dijo "ventiuna provincias".¡Por fin, alguien emplea correctamente en mucho tiempo el adjetivo numeral que debe concordar con el nombre al que acompaña en género y número. Siempre he oído a locutores/as que decían "ventiún provincias". ¡Enhorabuena a esa profesional! Hay que poner freno a los desmanes del habla.

 

Enviado por Merce en febrero 11, 2010 a las 10:36 AM CET #

Leyendo tu cronica no he pareado de reir, los que hemos estado alli en ese punto entre lo frio y lo caliente que no es lo templado sino todo lo contrario. Gracias por estos buenos momentos de primera hora de la mañana.

 

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Blog desde Manhattan

José Angel Abad

José Angel Abad (Gijón, 1971) es corresponsal de Antena 3 en Nueva York desde agosto de 2003. Este blog abre un nuevo diálogo con los espectadores, ofreciendo una ventana más amplia a la actualidad de Estados Unidos y, al mismo tiempo, una mirada al proceso narrativo de la corresponsalía. También pretende mostrar aspectos peculiares de la vida diaria en Nueva York y otros lugares de Estados Unidos.

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