La tiranía del email
Estamos preparando un reportaje sobre un estreno de cine y al caer la noche la representante del estudio me llama con retintín: “te he enviado un email y no me has contestado. ¿Lo has visto?”
Respuesta: “¿Cuándo lo has enviado?” “A mediodía” “Ah, sí (mentira, no lo he leído). Estoy viajando y estaba esperando a llegar a casa esta noche y ponerme a responder con tiempo a unos cuantos emails, uno de ellos el tuyo. Lamento la demora. ¿Es urgente?” “Un poco” (mentira, para ella estaría bien que yo respondiera cuanto antes, pero no es urgente y yo lo sé y ella sabe que yo lo sé). “OK, dame un momento y veré si te puedo contestar en los próximos pocos minutos”. “Oh, thank you so much” (tono empalagoso de falso agradecimiento). Pero la señorita insistió en que no. Y no era nada personal. Se da por hecho que tienes que tener leídos todos los emails que ya te han llegado y, además, que tienes que actuar en consecuencia. ¿Dejarlos para más tarde (esta noche cuando llegue a casa)? ¿Ignorarlos? No es lo que se supone hace la gente “preparada, profesional, educada, formal, etc., etc.”
Sí es cierto que estaba viajando y sí es cierto que podría haber contestado más rápido. Pero también que andaba con prisas y que no podía usar la blackberry por razones técnicas que no vienen al caso -y mucho menos ponerme entonces a explicárselas detalladamente a Ms Hollywood en plan disculpa-y que hubiera tenido que ponerme a trabajar con el portátil en la calle o en un taxi. Total, que decidí que la señorita podía esperar.
Antes, con el teléfono todo el mundo tenía derecho a “presentarse” de inmediato. Ahora con el email no sólo tienen/tenemos derecho a presentarnos de inmediato sino también a esperar que los demás “procedan”.
"Te lo dije en el email que te envié”. “Te avisé por email”. “¿No has leído el email que te envié? (hoy, al mediodía)”.
Lo profesional y correcto resula que de repente, hoy en día, es revisarlos al minuto (¡bienvenida Ms. Blackberry!) y, más aún, responder de inmediato.
Son esos hábitos que imponen las nuevas tecnologías. Recuerdo, por ejemplo, haber leído una vez que cuando se empezó a instalar el teléfono fijo en los domicilios particulares, quienes tenían servicio doméstico en casa entendían que era una bajeza intolerable no sólo responder personalmente a las llamadas sino incluso ponerse después al aparato aunque la llamada la cogieran sus empleados.
Y ahora he de confesar con pudor que a Ms. Hollywood la imito yo mismo a diario presionando a los demás. Qué vergüenza.
Comentarios
Enviado por Elsa en junio 25, 2009 a las 06:47 PM CEST #
Enviado por Belinda en junio 25, 2009 a las 11:11 PM CEST #
Tranquilo, nos pasa a todos... yo odio el messenger y la gente de mi entorno está empeñada en comunicarse por ese medio. Ya sé que es gratis y tal, pero me pone muy nerviosa, prefiero el teléfono o poner un email, la verdad.... lo del messenger me parece para quinceañeros, pero no me queda otra... Lo peor es dejarlo abierto sin darte cuenta y que, de repente, se te abran ventanitas con gente que te dice hola, gente con la que, la mayoría de las veces, no tienes ningún interés en conversar...pero por el sólo hecho de verte allí, ya se creen obligados a iniciar una conversación contigo... Reconozco que muchas veces los ignoro, aunque luego tenga que inventar disculpas peregrinas tipo "dejé el pc encendido mientras me descargaba no sé qué...pero yo estaba a otra bola...no sabes cómo lo siento, con las ganas que tenía de hablar contigo, a ver si en otra ocasión coincidimos..." Soy mala, pero no puedo evitarlo....
Enviado por ClaudiaTH en junio 26, 2009 a las 02:49 PM CEST #
Jajaja, muy bueno José Angel. La verdad es que ahora,hemos avanzado tanto que el teléfono parece algo atrasado y todo. Vivimos esclavos del mail, e incluso se crea la opción para que puedas actualizar el blog desde el mail, sin tener que entrar en su web. Y todo esto sin contar todos los mensajes de las diferentes redes sociales (p.ej.Facebook), que te llegan desviados al correo y con lo que ya no sirve la excusa "no me conecté a Facebook" ya que el mensaje te ha llegado al mail y lo has tenido que leer a la fuerza. Hace unos años éramos esclavos del teléfono, ahora ya lo somos del mail.
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José Angel Abad
José Angel Abad (Gijón, 1971) es corresponsal de Antena 3 en Nueva York desde agosto de 2003. Este blog abre un nuevo diálogo con los espectadores, ofreciendo una ventana más amplia a la actualidad de Estados Unidos y, al mismo tiempo, una mirada al proceso narrativo de la corresponsalía. También pretende mostrar aspectos peculiares de la vida diaria en Nueva York y otros lugares de Estados Unidos.
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A veces pensamos que a dia de hoy no podriamos vivir sin telefono movil, correo electronico,... y lo unico para lo que sirven ,la gran mayoria de las veces, es para que estemos todo el dia de "guardia" en el trabajo. Vamos que las ocho horas al final pueden llegar a ser 16...Tenemos que aprender a dejar cosas pa un poco mas tarde.