En la Casa Blanca hablan de traición
Las de Scott McClellan son las mismas palabras que llevan años usando contra Bush no sólo los demócratas sino cualquiera que se haya opuesto a la guerra de Irak. Pero McClellan fue el portavoz oficial de Bush y de la Casa Blanca desde abril de 2003 hasta mayo de 2006. Y por ello nadie, absolutamente nadie, da aún crédito a sus palabras en el libro que acaba de publicar, “What happened” (“Qué ocurrió”).
Dice que Bush decidió atacar Irak como muy tarde a inicios de 2002 (más de un año antes de la invasión) y que luego “adoptó una estrategia que fue menos que cándida y honesta” y que se adoptó “una campaña de propaganda política para vender la guerra al pueblo americano”. El presidente y sus asesores, escribe, no dudaron en "tergiversar, esconder, oscurecer y exagerar la verdad". “La guerra de Irak no fue necesaria”. ¨Fue un serio error estratégico", "un grave error". Y Bush, añade, acabó "aislado de la realidad de los hechos sobre el terreno y consecuentemente empezó a caer en la trampa de creer su propio spin" (que puede entenderse como sus propias explicaciones o sus propias mentiras). Y, concluye, la guerra de Irak fue un “serio error estratégico” que hizo que la presidencia de Bush “perdiera el rumbo”.
Ha habido otros ex asesores de Bush que le han criticado (Richard Clark, Colin Powell) ninguno había llegado ni de lejos a este punto. Él no oculta su descontento por haber sido forzado a abandonar la Casa Blanca antes de lo que hubiera deseado. “Con lo que yo he hecho por el presidente y ahora me deja tirado en la calle”.
Se refiere a su salida después del escándalo por la difusión del nombre de una agente de la CIA, Valerie Plame, como venganza a su marido, diplomático, por su oposición a la guerra de Irak. Revelar los nombres de los agentes secretos es un delito federal con penas several de prisión y aunque al final nadie fue acusado formalmente de esos cargos, Scott Libby, mano derecha de Dick Cheney resultó condenado por mentir bajo juramento y sólo se salvó de prisión gracias al perdón formal de George Bush.
El caso es que McClellan asegura que Libby y Karl Rove “como mínimo me llevaron a engaño” a la hora de explicar su posición antes los periodistas e incluso da a entender que pactaron sus declaraciones ante el juez –algo que, por cierto, podría aún ser constitutivo de delito.“Altos cargos de la Casa Blanca que conocían la verdad -incluyendo a Rove, Libby, y posiblemente el vicepresidente Cheney- me hicieron, y hasta me animaron, a mentir”. Pero lo más relevante del libro no es el ajuste de cuentas interno sino que por vez primera un “fontanero” de primer nivel en la administración Bush confirma básicamente todas las críticas que el presidente ha recibido de los demócratas y, en general, de todos aquellos que se opusieron a la guerra de Irak.
Lo único bueno que dice de Bush es “no creo que él o su Casa Blanca deliberada o conscientemente intentara engañar al pueblo americano”, lo que, por otro lado, equivaldría a abrir la posibilidad de cargos criminales contra le propio presidente.
Pero a partir de ahí McClellan trata a su ex jefe con la misma dureza que el más feroz enemigo. Porque lo relevante no es que sí incluya de él frases que todo el mundo espera, como que Bush tiene “encanto” y “talento político” sino que acto seguida añada que Bush “es un hombre con falta de confianza y por eso es incapaz de reconocer que se ha equivocado”, que “tiene falta de curiosidad” y que “se resiste a reflexionar”.
Sigue: Bush gobernó como si estuviera en “campaña permanente”, “imitó algunas de las peores cualidades de la administración Clinton e incluso las llevó más allá”..
Y eso casi no es nada comparado con lo que dice por ejemplo
Sobre Condolezza Rice: “estaba más interesada en averiguar cuál era la posición
Los peores comentarios son para Karl Rove, el asesor número uno de Bush y al que el propio presidente de refirió como “el arquitecto” delante de todos los periodistas la noche que cubríamos su segunda victoria electoral en el Reagan Building de Washington en noviembre de 2004: “La Casa Blanca acabó seriamente dañada por por sus errores”, Rove “siempre me pareció el tipo de persona que, en el calor de una batalla, llegaría hasta el límite de lo que es permisible ética o legalmente”.
La publicación iba a ser el lunes pero ayer martes por la tarde se filtró parte de su contenido. Era tan sorprendente que inmediatamente os lo recogía en el post de ayer en este blog. Pero aún no se conocía lo más explosivo del libro. Por eso también los informativos de la noche aquí en Estados Unidos aún no recogían la noticia. Hoy, con el escándalo, la editorial incluso ha adelantado la venta del libro. La cuestión, por supuesto, es por qué Scott McClellan cuenta todo esto y por qué lo cuenta ahora. Según sus propias palabras, se trata de se trata de “un acto de contrición personal, un manera de aprender de los errores, de ser consecuente con la fe cristiana y convertirse en mejor persona”. Sobre sí mismo confiesa: “No estuve a la altura”. En la Casa Blanca, como es natural, no dan crédito. Su actual sucesora, Dana Perino, asegura que McClellan “esta resentido” y que “el presidente y todos estamos desconcertados. Es triste. No es el Scott que conocemos”. Off the record hablan de “traición”.
Pero, de nuevo, los motivos de McClellan son importantes y seguro que, efectivamente, está resentido, pero lo relevante es cómo alguien tan próximo al presidente Bush emite una valoración tan dura de su mandato y que no hace más que confirmar que, aunque serán desde luego los libros de historia quienes emitan algún día el veredicto final, por ahora el veredicto es el que nunca hubieran imaginado los propios republicanos. Y, al margen de la propia Casa Blanca, nadie ha salido a defender a Bush.
Publicar un comentario
José Angel Abad
José Angel Abad (Gijón, 1971) es corresponsal de Antena 3 en Nueva York desde agosto de 2003. Este blog abre un nuevo diálogo con los espectadores, ofreciendo una ventana más amplia a la actualidad de Estados Unidos y, al mismo tiempo, una mirada al proceso narrativo de la corresponsalía. También pretende mostrar aspectos peculiares de la vida diaria en Nueva York y otros lugares de Estados Unidos.
Feeds:

Eres un crack!!. Te sigo desde hace tiempo y no habia descubierto este blog hasta hoy, bendito sea el día. Me pasaré más veces para ver que maravillosas palabras nos dedicas. Un saludo.