El stoop
Tocaba encontrarse con el escritor francés Marc Levy y después de recorrer su estupenda casa de Manhattan para elegir el lugar de la entrevista decidimos practicar un deporte muy neoyorquino: hacerla en el stoop, las escaleras de entrada a la vivienda.
Digo muy neoyorquino porque aquí cualquiera se puede sentar en el stoop de cualquiera. Especialmente, como es natural, en el tuyo. Entendámonos: el stoop es propiedad privada, es parte de la casa. Y éste sigue siendo un país donde la propiedad privada recibe el mismo respeto que las vacas sagradas en India. 
Por las aceras incluso hay marcas de plomo en el suelo que indican qué parte es pública y qué parte es privada -pertenece al dueño del edificio, con frecuencia un rascacielos, y en esa parte de la acera por lo general lo único que se puede hacer es, literalmente, caminar. Si intentas cualquier otra cosa -vender algo, fumar, grabar con una cámara, repartir publicidad o simplemente pararte- enseguida viene un guardia jurado y te explica con gentileza que aunque no lo parezca esto no es la acera pública, que la acera empieza cinco centímetros más atrás y que tienes diez segundos para optar por una de las dos formas en que se puede resolver la situación y una de ellas es contigo acabando con cinco costillas rotas y además arrestado.
En muchos estados no sólo es legal disparar a cualquiera que entre en tu casa sin permiso. Es legal incluso disparar a cualquiera que entre a casa del vecino.
Pero en Nueva York nada hay más sagrado que el derecho de pernada en el stoop.
Lo practica todo el mundo, no tiene nada que ver con los sin techo, los sin tiempo para comer o los turistas. Tú abres la puerta de tu casa -o llegas de vuelta- y te encuentras con por lo general una o dos personas sentadas en tu escalera. Se levantan con amabilidad para que puedas pasar y te dan un “perdón”.
El perdón no se refiere a sentarse en tu propiedad sin permiso -lo que técnicamente constituye trespassing y es un delito muy serio- sino que es ese perdón de carril que se da aquí cuando se camina sin prisas y al cruzarse con alguien con roce o dificultando su paso se quiere aparentar buenas maneras. O sea, pura hipocresía de tipo cívico, como para echarse sal a nuestro devenir diario. Igual que sonreírle a alguien cuando te cruzas en la puerta.
Volvamos al stoop: tú pasas y ellos se vuelven a sentar. ¡Están en su derecho! Y a ningún propietario se le ocurre echarles.
Esta ciudad es el paraíso de los promotores inmobiliarios y Donald Trump es admirado como si fuera un dios -un dios especulador de terrenos, pero aquí lo que se admira es ganar dinero, sin más. Hasta el último centímetro de suelo está tasado y apenas hay espacios públicos -Central Park distorsiona la media. Quizá por eso, porque no hay ni dónde detenerse un momento, se haya abierto espacio esta costumbre.
Porque la tradición del stoop se ha convertido es una especie de derecho consuetudinario nacido contra pronóstico.
No importa que la casa, como la de Levy, cueste una fortuna. Cualquiera puede sentarse en sus escaleras -especialmente, como es lógico, si además son las tuyas. Pero lo bueno es que, aunque tú seas el afortunado dueño de la mansión, es muy probable que cualquier otro día te sientas un rato con el periódico y el café en un stoop ajeno. Si te cruzas con alguien en la escalera, no se le ocurrirá mirarte de manera sospechosa, probablemente incluso sea él quien te pida perdón. Y al irte tú lo dejarás todo como lo encontraste.
Es lo que hacen los neoyorquinos, que apenas tienen parques, no conocen las comodidades de los bancos por las calles y en las terrazas de sus restaurantes la única vista de que disfrutan es la del tráfico a cuatro metros de distancia. Pero pueden disfrutar del stoop de cualquiera.
Comentarios
Enviado por FLoR en mayo 31, 2009 a las 10:08 AM CEST #
Enviado por Masi en mayo 31, 2009 a las 05:24 PM CEST #
Pues sí que resulta contradictorio que esta costumbre exista al mismo tiempo que se respeta tanto la propiedad privada. Y a mí particularmente me resulta muy extraño. Ayer mismo tuve que pedir por favor a dos muchachos, desde la ventana del sexto piso donde vivo, que quitaran la música que tenían puesta en su coche a las cinco de la tarde. Con sus ventanillas bajadas y tomándose unas copitas sobre el maletero del coche, como unos señores. Así que poca gracia me haría que fuese una costumbre socialmente aceptada el hecho de que cualquiera pudiera sentarse en la puerta de tu casa a charlar, como si estuviese en la suya propia. Qué cosas… Eso sí, la foto muy bonita, jaja.
Enviado por Bela en mayo 31, 2009 a las 05:28 PM CEST #
Qué bonita la diversidad humana, oye. Yo creo que estoy más en la linea de MASI. A mí me da un poquillo de cosa cada vez que alguien ajeno a mi bloque ha invadido el portal, jaja. Pero eso, que la cultura americana siempre me sorprende con una cosa u otra, para lo mejor y para lo peor.Me decía una amiga, que es de allí, que es cierto que por ejemplo les...inquieta, por decir algo, que un desconocido les pare en medio de la calle, aunque sea pa preguntar la hora.Espero que fuera una exageración, la verdad xD
Enviado por Nueva neoyorquina en mayo 31, 2009 a las 08:51 PM CEST #
No estoy totalmente de acuerdo. Esta semana la inquilina de una townhouse me invitó a levantarme de las escaleras de su casa en las que yo estaba sentada fumando un cigarrillo recordandome que "this is not a park", o sea, que tuve que decir "sorry" y marcharme. No se si se me volvera a ocurrir sentarme de nuevo
Enviado por FUD en mayo 31, 2009 a las 11:28 PM CEST #
Habrá sus excepciones como en todo
Enviado por Idoya en junio 01, 2009 a las 12:26 AM CEST #
Parece que nuestra nueva amiga "Nueva neoyorquina" es la voz crítica de este foro...
Enviado por Iñaki en junio 01, 2009 a las 10:15 PM CEST #
Hola Jose Angel. He descubierto por casuaida tu blog y como amante de esa maravillosa ciudad en la que habitas y admirador del american way of life, lo seguiré asiduamente. Me gusta tu estilo de dar las noticas, con ese tono de "me molo mogollón" jeje. Un saludo desde Vitoria.
Enviado por FUD en junio 02, 2009 a las 07:27 PM CEST #
"Me molo mogollón" jajajajaja
Enviado por Nueva neoyorquina en junio 07, 2009 a las 10:21 PM CEST #
...parece que a alguien le moleste que se expongan las cosas tal y como ocurren. Aquí en América el derecho mas importante del ciudadano es la libertad de expresión, y la gente suele respetarla. Incluso los propios políticos, aunque de diferentes partidos, se respetan, tal y como ha comentado Jose Angel en alguna ocasión. Es una de las grandes diferencias con España.
Enviado por chemi en junio 10, 2009 a las 07:40 PM CEST #
Muy interesante. Impresionante y ejemplarizante la necesidad de propiedad privada que ansia el hombre americano
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José Angel Abad
José Angel Abad (Gijón, 1971) es corresponsal de Antena 3 en Nueva York desde agosto de 2003. Este blog abre un nuevo diálogo con los espectadores, ofreciendo una ventana más amplia a la actualidad de Estados Unidos y, al mismo tiempo, una mirada al proceso narrativo de la corresponsalía. También pretende mostrar aspectos peculiares de la vida diaria en Nueva York y otros lugares de Estados Unidos.
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Qué curiosos son los neoyorkinos! Me ha gustado esa costumbre que tienen.