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TRES A CAMBOYA, el blog
DESDE MANHATTAN

Un día en el Oeste

Empieza el día con un café en una tienda sobre cuya puerta hay una pegatina que, a modo de advertencia clarificatoria, muestra un pistola y la leyenda "we don't dial 911" ("nosotros no llamamos al 911") -que es el teléfono de la policía en todo Estados Unidos.

We don't dial 911 We don't dial 911 | Foto: J.A. Abad

José Ángel Abad  |  Madrid  | Actualizado el 14/05/2012 a las 20:26 horas

Y se acaba la jornada alrededor de las mesas de plástico de un comedor con aspecto de salón de actos vecinal en el único restaurante en un radio de cuarenta kilómetros. Aquí se bendice la cena en todas las mesas, incluida la nuestra -en la que nos acompaña un pastor protestante que pronuncia la oración y agradece al Altísimo nuestra visita.De este modo, entre armas y religión, se comprende mejor lo que dicen las guías de viaje: que Nebraska es donde comienza el Oeste.

Esta es una de las cosas buenas de América. No hay que esforzarse mucho para encontrar señas de identidad. Tal vez por eso sean también poco dados al sarcasmo, a la ironía, a la sutileza si se quiere. Aquí, al contrario de mi igualmente querido Reino Unido, no te dicen lo contrario de lo que piensan para que te esfuerces en descifrar lo que verdaderamente sienten.

Con los británicos, y en particular los ingleses, la conversación se convierte con frecuencia en un acertijo horripilante -o, según se mire, en un maravilloso pugilato semiótico. Aquello del cinismo, a veces en versión mezquina, otras excelsa.En cualquier caso, América no se suele andar con esos rodeos.

Con esa rotundidad se presenta Nebraska, adonde hemos venido para entrevistar a un niño de doce años que asegura haber visitado el cielo y conocido a Jesucristo. Para creer esto hace falta probablemente un poco de fe -pero no para reconocer el dato inapelable de que el libro en donde se narra tan singular experiencia, "The heaven is for real", ha vendido ya más de siete millones de ejemplares y lleva más de un año en la lista de superventas del New York Times.

Así que ahí estoy, bajo la penumbra de la luz tamizada de las vidrieras, sentado de espaldas al altar sobrio de la Iglesia Wesleyan, en el pueblo de dos mil habitantes llamado Imperial y que se encuentra aproximadamente en el centro geográfico de Estados Unidos.

El horizonte solo lo sesga algún tren de mercancías interminable, a una velocidad aparente con la que a Faulker le daría tiempo a terminar tranquilamente "El ruido y la furia" mientras contempla impasible su avance.  El paisaje de Nebraska. Cada veinte o treinta millas hay una gasolinera destartalada, como olvidada por el tiempo, escoltada siempre por coches abandonados que en otros lugares podrían ser piezas de museo y aquí tan sólo desafían al paso inexorable del tiempo.

Un tren de mercancíasUn tren de mercancías | Foto: J.A. Abad

El interior de la gasolinera no delata el año en que vivimos. Puede ser el 2012 ó 1925. Y siempre hay un empleado de edad imprecisa que pretende no prestar mucha atención, como si estuviera terriblemente atareado en algo que escapa a nuestro entendimiento.

Si tienes media hora para esperar y tienes suerte, te puedes cruzar en la gasolinera con algún personaje sospechoso pero que, en vez de ignorarte, invariablemente resulta ofrecer maneras corteses y recias, sujetándote la puerta y deseándote un buen día.

Me pregunto si siempre ha sido así o si esta cordialidad adusta es hija de algún patrón militar, mera tradición o que simplemente se comportan de esta manera porque lo ha visto, como nosotros, en las películas. Quién sabe. Es como lo de los besos. Quién sabe cómo se besaba antes de que el cine nos dijera cómo hay que besar.

No faltan moteros con aspecto de tipos duros y Harley Davidson personalizadas pero en las que siempre ondea la bandera norteamericana.  No falla. Las motos presentan invariablemente un aspecto impecable, como si su conductor lleno de cueros negros acabara de terminar la jornada en el rodaje de alguna película.

Un moteroUn motero | Foto: J.A. Abad

Imperial, Nebraska. Como se dice en España, donde Cristo perdió el zapato. Habrá muchos libros hablando del declive del imperio americano, pero en este pueblo humilde y perdido, que no sale en los mapas, donde el aeropuerto más cercano está a más de tres horas y media por carretera y en medio hay únicamente praderas, cereal y vacas, donde el colegio -público- tiene unas instalaciones deportivas como si se tratara de una capital olímpica, hay un hospital -público- con aspecto de hotel de cuatro estrellas y hasta en las casas más humildes se ven dos coches a la puerta, por lo general un todoterreno y un pick-up. No sé dónde las usarán, pero unas cuantas casas tienen también embarcaciones de recreo aparcadas a la puerta.En la iglesia hay un comedor inmenso y limpio, listo para inspección como si fuera a llegar el presidente, y en la cocina tienen unos frigoríficos enormes como para servir a un ejército.

Un pick-up de NebraskaUn pick-up de Nebraska | Foto: J.A. Abad

El niño a quien visitamos, Colton Burpo, se sienta en el primer banco de la iglesia, respondiendo con firmeza a mis preguntas que, más que sorprenderle a él, lo hacen a mí. Por momentos, tengo dudas de si de verdad salen de mis labios cuestiones como ¿te sentaste en el regazo de Jesucristo?, ¿qué idioma habla?, ¿cómo es el cielo?... ¿cómo es posible que esté haciendo estas preguntas?

El caso es que en el empeño de pretender que detrás de las opiniones o del relato de cualquiera a quien se entreviste -o, mejor dicho, de la inmensa mayoría- siempre hay un lugar no sólo para la explicación sino incluso para el encuentro, la comprensión y la simpatía, uno acaba escondiéndose tanto de sí mismo que a veces corre el riesgo de convertirse en pura plastilina, en un contorsionista de la conversación. Al mismo tiempo, por supuesto, se aprovecha para arrancarle lo que le hace peculiar, voluntaria o, si no hay más remedio y se puede, involuntariamente. Vamos, poner lo puntos sobre las íes, a poder ser con buenas maneras. Sin confundir lo uno con lo otro, una distinción tan sutil como trascendental. A uno se le puede ir toda la vida profesional en ello.

A veces, por tanto, esto cuesta un poco, como cuando se tiene que levantar una maleta y uno no puede esconder el esfuerzo en la cara. Y otras sale con una naturalidad tan estupenda que le lleva al entrevistado a pensar que somos almas gemelas.

Total, que cuando el niño, su madre y su padre pastor protestante ofrecen una invitación a cenar uno acepta con agrado. Y ahí estamos, bendiciendo la mesa y hablando del cielo -del cielo celestial- y de las razones para buscar a Dios en la vida, la importancia de encontrar una espiritualidad personal o sumergiéndonos en el debate interminable entre reencarnación y salvación eterna. O sea, una cena como otra cualquiera en Nebraska.

Son estas cosas de vivir en otro país. Uno piensa al principio que traducir es algo que tiene que ver con el idioma. En realidad, el idioma solo es el primer y no el más importante ni complicado de los pasos. En este caso, traducir es asumir como normal una conversación que en otro país, por ejemplo el mío, sería más bien inusual, por decirlo de algún modo.

Estados Unidos sigue siendo la democracia más religiosa -y de más diversidad religiosa. La descripción de Chesterton, "a nation with the soul of a church" ("una nación con el alma de una iglesia"), continúa igual de válida hoy que cuando la hizo en 1921.

Hablando de Chesterton -y al hilo de muchas preguntas que a veces le hacen a uno sobre hoteles y qué ver en Nueva York-, "What I saw in America" ("Lo que ví en América") no habla de bares, restaurantes ni guías turísticas pero es de lo mejor que se puede leer antes de visitar Estados Unidos. Como si no hubiera pasado el tiempo.

Pero sigamos. A los americanos les gusta la idea de pensar en sí mismos como religiosos y considerar a la religión como una parte esencial y positiva de su historia -lo cual, además, es cierto. Esta "aspiración" de identificarse de semejante manera es una de las razones por las que se considera un país diferente -o, como dicen ellos, "excepcional". "A city on a hill" ("la ciudad en la colina" o "la ciudad en lo alto") es la expresión tradicional. Fue evocada por vez primera por John Winthrop a bordo del Arbella en ¡1630!Esta vitalidad de la religión no se ha erosionado con el tiempo -como pronosticaran Marx, Weber o Durkhein (para ser justos con Marx, el pronosticó que la religión desaparecería en una sociedad sin clases pero… ¿han desaparecido las clases?)

Imperial NebraskaImperial Nebraska | Foto: J.A. Abad

Pero tan importante como reconocer que la religión siempre ha sido una parte fundamental de la vida americana también lo es añadir que lo es en igual medida la libertad religiosa, su tolerancia y su diversidad -al menos dentro de los límites más o menos laxos del cristianismo.

Las colonias fueron fundadas por puritanos protestantes, es cierto. Pero también lo que la constitución establece la separación entre iglesia y estado y que su primera enmienda de su constitución garantizaba ya la libertad de expresión religiosa.

Tantas iglesias o denominaciones compitiendo unas con otras han dado pie a multitud de personajes, profetas y charlatanes de púlpito -pero, sobre todo, ha forzado a los pastores de una y otra confesión a predicar con el ejemplo, a "seducir" con su credo, a mostrarse como vecinos ejemplares en sus valores familiares y religiosos. Una especie de lógica de mercado aplicada a la religión.

De ahí que los americanos siempre hayan tenido la posibilidad de abrazar con naturalidad distintas versiones de la "verdad religiosa" y que se sorprendan de que no sea así en otros países. A su vez, ello tiene mucho que ver con el respeto por los derechos de individuo y, también, con el énfasis en la libertad personal dentro de la cultura protestante.

No es ni mucho menos inusual que dentro de una misma familia haya miembros de distintas religiones, aunque raramente algún agnóstico o ateo confeso.

Que es justamente lo contrario de mi querido país, donde tradicionalmente la única religión ha sido una Iglesia Católica habitualmente más conservadora que el propio Vaticano y, al mismo tiempo, donde los ateos han sido tradicionalmente más radicales que en la mayoría de países -anticlericales pero no necesariamente antirreligiosos.

Es parte de la traducción de la que hablábamos más arriba.

En este caso, con cosas de nuestra historia, que hoy no tocan pero que uno procesa mentalmente mientras hace aspavientos de agradecimiento ante el filete de vaca de Nebraska que le acaban de servir.

La carne y es pescado son excelentes en Estados Unidos pero los norteamericanos tienen esa manía de mejorar todo lo natural con la mano del hombre y lo llenan siempre todo de salsas artificiales. ¡Ay!, esa confianza ciega en la capacidad de mejorarlo todo, el lado menos bueno de ser tan positivos.

A lo que iba. Tantas iglesias por una y otra esquina en este pueblo -¡en todos los pueblos de América! De hecho, la vida religiosa del americano medio cada vez es más móvil y adaptable. Por eso cambian con frecuencia de iglesia -y denominación religiosa.

Su espiritualidad -un tema aquí común y entendido como la manera en que cada uno se relaciona con Dios- se parece a un viaje largo, una experiencia personal, algo intuitivo más que sometido a las consignas de una iglesia en particular. Como si cada uno encontrara a Dios a su manera.

Y eso es lo que hace que sean posibles y populares historias como la del niño que tengo delante, en penumbra, contándome que en el cielo hay muchos animales y que los ángeles, efectivamente, tienen unas alas inmensas. Que allá arriba nos reencontramos con nuestros familiares, los que hemos conocido en la tierra y los que vinieron y se fueron antes que nosotros. Que Cristo entiende nuestras circunstancias y nuestras decisiones.

Y que todo ello se ponga en un libro que lleva más tiempo que ningún otro hoy día entre los más vendidos en Estados Unidos.

Va a ser curioso, digamos, editar este reportaje.

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  • Foto de IdoyaMoon

    #7 IdoyaMoon Aunque no veo todos los días el telediario, justo la semana pasada estaba viéndolo el día que salió esta noticia. Así que no he podido evitar la tentación de contároslo porque me resultó muy curioso, me reí y estuve a punto de decir en voz alta: "¡Hey! que yo he estado allí... que sí, que estuve hace unas semanas en esa iglesia, después de esa entrevista, con Marita, Carlos, etc... que JAA estuvo contándonos qué tal le había ido con el chaval ese". Suena un poco absurdo pero ¡es divertido! (y que te diviertan durante el telediario tiene su mérito).

    11/06/2012 a las 10:08
  • Foto de MaritaSun

    #6 MaritaSun Pues sí, firmo tu comentario. Aunque me gustó la de Redford se le escapaba lo que a mí más me impactó de la novela, ese ambiente opresivo que te produce desasosiego y no sabes de donde viene. El recurso del calor y la humedad sofocantes reconozco que me tocaron especialmente porque lo leí en verano. ¿Sabes qué? que mejor nos quedamos aquí con nuestro peculiar señor T J Eckleburg sin gafas y un frappuccino

    27/05/2012 a las 23:45
  • Foto de IdoyaMoon

    #5 IdoyaMoon Marita, me alegro de que te gusta mi "perfil" ;-) Sé que te lo ha tomado como un homenaje y no como un plagio :-). Hablando de Gatsby, hoy me he enterado por los chicos de A3 que el Di Caprio va a interpretarlo en una nueva versión y que el director es el de "Moulin Rouge". Esta última es una película que hasta tengo el DVD en casa pero el trailer del nuevo Gatsby... no sé, no sé... es que Robert Redford es mucho Robert Redford y esa versión era muy fidedigna con la novela... pero bueno, habrá que verla para poder decir con conocimiento de causa que me quedo con la versión de Robert Redford.

    23/05/2012 a las 21:02
  • Foto de MaritaSun

    #4 MaritaSun mmmm... probando, probando... Idoya, qué guapa estás en tu foto de perfil!! Carlos!!

    21/05/2012 a las 11:41
  • Foto de SARARI

    #3 SARARI Hola buenos dias, somos un grupo de alumnos del instituto Joaquima de Vedruna que estamos cursando el trabajo de investigación de final de curso. Hemos llamado a la cadena de televisión de Antena 3 y nos han dado su bloc para ver si nos haria el favor de poder contactar con nosotros para poder responder nuestras dudas para poder acabar de realizar el trabajo de investigación . Si nos haria este favor se lo agradeceriamos. Esperamos que nos responda lo antes posible y nos deje un correo o algun medio de comunicación donde poder contactar con usted. Un saludo Los alumnos del instituto Joaquima de vedruna.

    17/05/2012 a las 11:24
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José Angel Abad

José Ángel Abad (Gijón, 1971) es corresponsal de Antena 3 en Nueva York desde agosto de 2003. Este blog abre un nuevo diálogo con los espectadores, ofreciendo una ventana más amplia a la actualidad de Estados Unidos y, al mismo tiempo, una mirada al proceso narrativo de la corresponsalía. También pretende mostrar aspectos peculiares de la vida diaria en Nueva York y otros lugares de Estados Unidos.

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