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Charla a las 17.00h con Juan Magán
Empieza el día con un café en una tienda sobre cuya puerta hay una pegatina que, a modo de advertencia clarificatoria, muestra un pistola y la leyenda "we don't dial 911" ("nosotros no llamamos al 911") -que es el teléfono de la policía en todo Estados Unidos.
A las dos de la tarde del lunes pasado se esperaba al alcalde Bloomberg en la planta 70 de la Torre Libertad para presidir el momento en que el nuevo rascacielos que se levanta en la Zona Cero se convierte en el más alto de Nueva York.
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Por fortuna, en ocasiones se puede estar preparado para los errores en directo, como en este caso.
El otro día alguien me preguntaba si los colegas con quienes juego al fútbol una vez por semana a orillas del East River son extranjeros y yo contestaba que, efectivamente, la inmensa mayoría no somos norteamericanos. Sin embargo, luego me quedaba pensando que si a ellos alguien les preguntan si yo mismo soy de fuera pues iban a contestar probablemente que no.
Desde la esquina más olvidada de la barra sólo se distingue una tiniebla borrascosa porque en esta ciudad está prohibido fumar en los bares pero de noche, en los antros del Lower East Side, aún hoy la policía toma nota del consejo que da Rick al mayor nazi Strausser en Casablanca: “Hay algunos barrios de Nueva York que no le recomendaría que intentaran invadir”.
El 29 de noviembre de 2006, después de la polémica por los resultados electorales para la presidencia de la República, los diputados mexicanos amanecieron un día más atizándose puñetazos de lo lindo en pleno Congreso de la Unión.
Las historias le sorprenden a uno antes de convertirse en noticia, igual que ocurre con las personas, los países o los recuerdos.
Uno sabe que el verano ha llegado cuando se deja llevar con fruición y nocturnidad al Murúa de cosecha excelente que un colega querido le descubre, al día siguiente se entrega con concupiscencia a un pote de buen mantel que desafía con descaro al sofoco del mediodía y, finalmente, inmune ya al acecho del reloj, sestea la tarde escuchando relatos como el de aquel mayo del 76 en que, mientras el público de La Scala de Milán discutía si Monserrat Caballé había conseguido finalmente que alguien superara a la Callas interpretando a Norma, la diva catalana lloraba en el escenario no por su intensidad interpretativa como todo el mundo pensaba sino porque le acaban de advertir en el descanso del primer acto que, debido a una peste, tendrían que ser sacrificados los cerdos de su masía de Girona.
José Angel Abad (Gijón, 1971) es corresponsal de Antena 3 en Nueva York desde agosto de 2003. Este blog abre un nuevo diálogo con los espectadores, ofreciendo una ventana más amplia a la actualidad de Estados Unidos y, al mismo tiempo, una mirada al proceso narrativo de la corresponsalía. También pretende mostrar aspectos peculiares de la vida diaria en Nueva York y otros lugares de Estados Unidos.