Muchas veces no gana el que corre más, ni el que más arriesga en las curvas, ni el que hace los adelantamientos más memorables. Sino aquel que usa la inteligencia más que ningún otro y el que no comete absolutamente ni un solo error.
La primera vez que fui a correr a Mónaco y entré en la pista pensé que estaba en un sueño y que aquello no era real, ya que dentro de esas calles hay una historia increíble de pilotos de otro mundo que se batieron y se baten el cobre en unas condiciones fuera de lo común, ya que Mónaco es diferente.
Como os he dicho ya alguna vez que otra, absolutamente todos los pilotos de F1 son auténticos fueras de serie, ya que todos ellos han ganado en las categorías que preceden a "el gran circo", y os aseguro que para ganar un campeonato británico de F3 o la GP2 hay que ser un crack, pero hay ciertas cosas que marcan las diferencias y que hacen que un piloto despunte o se quede atascado en el olvido.
Desde luego la mentalidad de un piloto cuando corre en casa cambia totalmente y aunque les veamos dentro del coche como si no pasara nada, ellos sienten el calor de la gente, y su motivación es total.
Gran amante del motor y de la Fórmula 1, empezó su trayectoria deportiva muy joven y con tan solo 8 años se proclamó campeón de karting de la zona centro. Sus mayores triunfos deportivos los ha conseguido en el mundo de los turismos, ganando los campeonatos de España de la copa Renault Clío, copa Hyundai Coupé y copa Peugeot.