Era un secreto a voces. Robin Van Persie no iba a renovar con el Arsenal. Algunos rumores apuntaban que ya tenía apalabrado con el City su fichaje, otros en cambio, apuntaban que su destino sería la liga española o la italiana, pero lo que es un hecho es que al delantero holandés se le ha pasado la fiebre "Wenger" y tras ocho temporadas en el Arsenal cierra así un ciclo en su carrera deportiva. Aunque le reste una temporada de contrato, su venta parece inminente gracias a la posibilidad de hacer caja antes de que quede libre.
Con la nada despreciable cifra de 132 goles con la elástica gunner (Top 10 de los máximos anotadores en la historia del club), la fuga del actual capitán e ídolo de la afición sea posiblemente la gota que ha acabado de colmar la paciencia de algunos directivos y aficionados del club del Norte de Londres. Tras la salida de jugadores como Henry, Clichy, Fàbregas o Nasri, el Emirates asiste atónito cada temporada a como el jugador más importante de la plantilla hace las maletas (dato importante: el Arsenal lleva siete temporadas sin conseguir ningún título).
Y esto tiene mucho que ver con la política deportiva del Arsenal. "No gastar más de lo que se gana" es el primer mandamiento que Kroenke, actual accionista mayoritario del club, impone a su director técnico, Arsene Wenger. Sin duda, una política bastante acertada dentro de la situación económica actual, pero con un plus de peligrosidad en eso que llaman "competir al máximo nivel". Así ocurrió la temporada pasada, que con la venta de Cesc al FC Barcelona y de Clichy y Nasri al Manchester City, el Arsenal no realizó los fichajes más importantes hasta última hora (Arteta o Chamberlain). La afición creó páginas web mostrando su malestar por ese tipo de políticas que, sin duda, favorecen en lo económico, pero que baja el listón a nivel deportivo.
Otro de los accionistas importantes dentro del Arsenal, el magnate uzbeko Usmanov, ha emitido un comunicado en el que critica duramente a la actual junta directiva, Kroenke, Gazidis y el presidente Hill-Wood dando a entender su falta de profesionalidad y que la venta de uno de los jugadores más importantes de las últimas dos décadas en el Arsenal era debido a la deuda que asola el club con la construcción del nuevo estadio, el Emirates. El actual presidente Hill-Wood, no ha tardado en contestar y en afirmar que la política financiera es correcta y que destinarán todo el presupuesto posible para poder fichar jugadores importantes.
Parece que la noticia de la salida de Van Persie del club, no se quedará en un mero hecho y la guerra entre directivos y accionistas acaba de empezar. Lo que no saben estos multimillonarios, es que un aficionado siente mucho más otra fuga de un capitán, que los millones de deuda que entre ellos mismos se están reprochando. Llega Olivier Giroud procedente del Montpellier, ¿Podrá reemplazar a Robin?
Permítanme que acabe este artículo parafraseando el cántico que hasta en más de treinta ocasiones hemos oído en el Emirates esta temporada pasada: "Robin Van Persie, He scores when he wants".
Robin Van Persie