La justificación de este dilema es bien sencilla: el reparto de los derechos televisivos y la inyección de capital extranjero. La Premier League se caracteriza por ser una liga equitativa en el reparto de los derechos televisivos, dotando a los equipos inferiores o recién ascendidos de un capital para poder invertir en el club y en la confección de una plantilla competitiva. Por ejemplo, en la temporada 2010/2011, el Manchester United cobró una suma total de 68,2 millones de euros repartidos entre un fijo (15,6 millones de euros de base para todos los clubes), audiencias, clasificación y derechos internacionales. En esa temporada el equipo al que menor capital se le aportó fue al Blackpool con la nada despreciable suma de 44 millones de euros, repartidos en las mismas categorías. Es decir, estaríamos hablando de una diferencia de tan sólo veintidós millones de euros entre el “a priori” mejor equipo de Inglaterra y el novato de la máxima categoría.
Ahora, extrapolando nuestro caso a la liga española, en la cuál en esa misma temporada, el Real Madrid y Barcelona cobraron 140 millones de euros, es decir, un 350% más que el campeón de la Premier League ( cuando las audiencias van decreciendo ), la Real Sociedad junto con equipos como Levante, Sporting, Hércules o Málaga fueron los equipos menos beneficiados por dicho reparto televisivo, cobrando doce millones euros. Sin duda, son razones que abogan por un bipartidismo en España entre merengues y culés mientras los demás equipos se ven ahogados económicamente para poder pagar incluso las fichas de los jugadores.
Otra de las razones, es la inyección de capital extranjero que está llegando a las islas británicas. Magnates del petróleo, del gas o multinacionales americanas especializadas en eventos deportivos han visto una buena oportunidad la inversión de su capital en la Premier League. Desde Roman Abramovich, Seikh Al Mansour (el jeque árabe dueño del Manchester City) , Glazer (Manchester United) o Kroenke (Arsenal), el Financial Fair Play que se impondrá a partir de la temporada que viene (ningún equipo puede superar unas pérdidas de más de treinta y cinco millones de libras anuales), no hace sino replantearse una nueva forma de ver el fútbol para este tipo de “nuevos ricos” que tendrán que ingeniárselas para poder paliar la deuda que están creando con tanto fichaje de precio desmedido.
Es por eso que la Premier League nos ofrece una mayor espectacularidad, ya que los clubes disponen de una mayor solvencia económica para poder fichar ,siempre con cabeza, (refiriéndonos a los clubes menores) y poder hacer frente a un United o a un City en su propio estadio. Valores como la deportividad, el respeto al equipo rival, las medidas adoptadas para sanear la deuda de la liga en sí o la afición por ser del equipo de tu ciudad, hacen que en el país donde se inventó el fútbol adquiera un sistema de beneficios donde el lema “todos somos iguales” sea uno de los principios fundamentales de este deporte.
Abramovich, propietario del Chelsea