Apodado como “ Le God” por la afición de “The Saints”, Matt es el claro ejemplo de fidelidad a un equipo como el Southampton, incorruptible ante las grandes ofertas de los grandes clubes que año tras año llamaban a su puerta. Los 528 partidos disputados en Premier y cerca de 200 goles marcados nos sirve no sólo como un mero dato estadístico, sino para mostrar lo grande que fue para una afición que coreaba su nombre cada fin de semana, “He is God, Le God”. Sin duda, podríamos compararlo con jugadores como Xavi del Barça, Casillas en el Real Madrid, o tantos y tantos jugadores tan leales, pero no es ni por asomo algo comparado al caso del que hablamos. Ese sentimiento transmitido en el campo, lo podríamos comparar con el de Giggs en el United, por su explosión, alegría y garra que en cada encuentro aparece cuando las cosas van mal y que igualmente salen cuando van bien.
En cambio, con los “pross” sólo llegó a defender los colores en ocho ocasiones, y nunca fue un fijo en los esquemas del combinado inglés, quizás por defender los colores de un equipo, que año tras año era candidato al descenso cuando se encontraba en la máxima categoría.
Le God, tiró en su historia un total de 50 penaltys, marcando 49, estableciendo un récord que aún a día de hoy no ha sido batido. Este artículo es una especie de reflexión dado los tiempos que corren, donde con dinero todo vale, donde la corrupción en el fútbol y las comisiones millonarias de ciertos intermediarios, o la forma de comprar de ciertos clubes, hacen que el fútbol se esté convirtiendo en una forma de hacer negocio y que a posteriori se vaya perdiendo la esencia de los Giggs, Le Tissiers o Scholes.
Cada vez que escucho que el City, Chelsea, Arsenal, Liverpool y un largo etcétera de clubes se gastan cientos de millones de € en fichar cada verano, sólo tengo un deseo: Que juegue Le Tissier!
Le Tissier en el Southampton