Wembley se engalanaba con sus mejores ropas para acoger una nueva final. Esta vez le tocaba a la FA Cup donde el actual finalista de la Champions League, el Chelsea de Roberto Di Matteo llegaba como claro favorito.
En el otro bando, el Liverpool que con ansia de coronarse como el “Rey de Copas" asistía al choque un poco tocado por la actual campaña realizada en la Premier League.
El atractivo de este encuentro se puso de manifiesto en la gala pre-partido y en las gradas donde el color rojo y el azul se mezclaban con el perfecto verde del césped del mítico estadio londinense.
En una primera parte donde las ocasiones de gol brillaron por su ausencia, el Chelsea se impuso en el dominio de un juego, que aunque más bien escaso y rocoso al más puro estilo Di Matteo, era sin duda la eficiencia en estado puro. Así, el primer gol no tardaría llegar de la mano de Ramires. El brasileño se interna en el área y consigue batir a Pepe Reina. Era la justa recompensa a un Liverpool inoperante en todos sus aspectos. Luis Suárez, carente de compañía ofensiva, corría y corría presionando a la defensa del Chelsea sin éxito.
Pero fue Didier Drogba, el héroe de la semifinal en Champions ante el Barça, el que impuso la diferencia al partido. En una jugada dentro del área, casi sin oposición logra cruzar la pelota por debajo de las piernas de Skrtel, que tampoco tuvo su día, y consiguió la cómoda ventaja de un 2-0 para afrontar los 40 minutos restantes con cierta tranquilidad.
Dalglish miró a su banquillo y sólo le quedaba la opción de volver a la rutina semanal, e introdujo a Andy Carroll en busca de centros dirigidos a la cabeza de la “torre” inglesa. Y le resultó, en el minuto 64, el delantero internacional fue el encargado de acortar las distancias en el marcador tras un zurdazo potente, típico de la casa, que Cech no llegó ni a ver.
El portero de los blues cuajó un magnífico encuentro y más con una parada en el minuto 82 que se presagia antológica y a la vez polémica. Carroll cabecea para que el checo bloquee la pelota en la línea de gol. Se habla de gol fantasma, una denominación algo antigua para el año en el que vivimos ( se debería adoptar la tecnología para este tipo de cosas en pleno siglo XXI ), pero no se atisba realmente si el esférico cruza totalmente la línea.
Durante la mayoría de la segunda parte, el Liverpool fue superior a un Chelsea que con un 2-1 en el marcador, quizá pecó de parsimonioso y defensivo, pero viendo los resultados internacionales que están trayendo a Stamford Bridge, es a la vez, lo más inteligente.
El Chelsea consigue su primer título en la era de Di Matteo y la séptima FA Cup de su historia como club. La inyección moral que puede suponer este título para los blues de cara a la final de la Champions League puede ser algo trascendental. En cambio, el Liverpool de Dalglish deberá conformarse con la Carling y reflexionar sobre su desastrosa campaña en la Premier para planificar la que viene.
¡Enhorabuena Blues!
Drogba sostiene la Copa