Minnie Mouse está demasiado gorda para lucir un diseño de Lanvin. No es mi opinión, sino la del equipo creativo de Barneys, la lujosa cadena de tiendas de Nueva York. Este año, para su campaña navideña, ha decidido transformar a los entrañables clásicos Disney en las Barbies más 'fashion’ de Manhatan.
Mickey, Minnie, Daisy y Goofy han dejado a un lado sus lazos gigantes y sus petos de botones para convertirse en modelos de Lanvin, Balmain, Dolce & Gabbana y Balenciaga. Pero su vestimenta no es lo que ha desatado la críticas: para adaptarse a la estética de las principales pasarelas de la moda, todos ellos han tenido que someterse a una dieta estricta y crecer unos cuantos centímetros.
La campaña, bajo el título 'Electrical holidays', no comenzará hasta el próximo 14 de noviembre, pero la indignación es evidente ya en Internet. Varias plataformas han decidido ponerse manos a la obra para acabar con este tipo de anuncios que, en su opinión, fomentan los trastornos alimenticios y lanzan el mensaje de que la delgadez extrema es el único modelo aceptado.
La iniciativa 'Leave Minnie Alone' (Dejad en paz a Minnie) cuenta ya con el respaldo de decenas de miles de firmas, incluidas las de las actrices Virginia Madsen y Kristin Bauer. Considera que no hay nada criticable en un cuerpo alto y delgado, pero sí en incrementar la presión a la que los niños se ven sometidos, transmitiéndoles que los personajes que adoran han tenido que adelgazar para continuar siendo queridos.
Las cifras son alarmantes: en la última década, las hospitalizaciones de menores de 12 años por anorexia o bulimia se han incrementado en un 120%, según un informe publicado por la American Academy of Pediatrics.
Minnie y Daisy para Barney's