Uno de los platos estrella de la Navidad, cuando el bogavante o la langosta se salen del presupuesto, es la merluza. Uno de los pescados con mayor aceptación, por su sabor suave, su bajo contenido en grasas y su aporte de vitaminas (B1, B2, B3, B9, B12) y minerales.
Su precio se dispara en estas fechas, pero no siempre la calidad del producto se corresponde con la que indica su etiqueta. Un estudio reciente del CSIC confirma que el 20% de los pescados analizados se vende a un precio por encima del que corresponde.
Merluzas procedentes de Argentina, Perú y Sudáfrica son etiquetadas como europeas, un engaño al consumidor que no parece nacer en las lonjas de pescado, sino en los intermediarios o en los propios comercios.
Ejemplar de ‘gallo manchado’ | Foto: antena3.comNos cobran cerca de 12 euros el kilo por un producto que no vale más de 7. Un confusión similar --aunque con diferentes consecuencias-- tiene lugar en las pescaderías con otra especie: el gallo, también conocido como bruixa (Cataluña), ojito (Cantabria),meiga (Galicia) o itxas oillarra (País Vasco).
El 60% de los pescados que se venden como ‘gallo europeo’ son en realidad ‘gallo manchado’, una especie de inferior tamaño que se distingue por sus cuatro manchas negras cerca de la cola.
Investigadores de la Universidad de Oviedo alertan del etiquetado erróneo, que ha acelerado el ritmo de captura de este ejemplar, y que preocupa sobre todo por el riesgo de extinción de la especie. Al no constar que lo que se comercializa es ‘gallo manchado’, la sobrepesca es invisible.
Su consumo no supone, sin embargo, ningún peligro para el comprador, y la confusión no parece tener un objetivo económico, puesto que el precio de uno y de otro es similar en el mercado.
Merluzas frescas