¡Es tiempo de vacaciones! Julio y agosto son los meses del año en los que se concentra un mayor número de desplazamientos por ocio. Los retrasos, las cancelaciones de última hora y la pérdida de equipajes son los problemas más habituales a los que se enfrentan los viajeros. A continuación os doy algunas claves para saber cómo actuar ante cualquiera de estos problemas.
El transporte elegido será uno de los primeros aspectos a tener en cuenta. Desde el momento en que el viajero paga un billete, la compañía se compromete a su traslado y el de sus pertenencias en las condiciones acordadas (velocidad, bienestar, trato…). Por eso, cualquiera de los problemas antes mencionados se considera un incumplimiento del contrato, del que el transportista deberá hacerse cargo. La indemnización es obligatoria siempre que exista un perjuicio demostrable, y éste no se haya producido por una causa de fuerza mayor.
Si el transporte es por carretera, la compensación por retraso se calcula en función de los daños causados al viajero. Si se ve afectado el equipaje, la compañía deberá abonar 14,5 euros por cada kilo si no se ha contratado un seguro adicional.
Este límite de responsabilidad económica con las maletas no existe en los viajes en barco. En caso de cancelación, la naviera deberá devolver el importe del billete, e indemnizará al usuario por daños y perjuicios sólo en el caso de que sea responsable de la suspensión del viaje.
Si el medio elegido es el tren, el reglamento del sector establecerá las distintas compensaciones, tanto por cancelación, como por retraso y problemas con el equipaje.
En avión, a estas indemnizaciones se añade otra por overbooking. El pago concreto dependerá de la distancia del viaje y de la magnitud del problema causado.Lo primero que debe hacer el usuario ante cualquiera de estos percances es acudir a la ventanilla de atención al viajero para rellenar la hoja de reclamaciones. En transporte aéreo, la compañía se hará cargo de la queja si el billete se tramitó directamente con ella. Si se hizo a través de una agencia, ésta se encargará de darle una solución.
El viajero debe estar muy pendientes de los plazos de reclamación: son especialmente cortos cuando el problema es con las maletas. En transporte terrestre, dispondrá de tan sólo 24 horas para platear su queja. Por aire, los daños en el equipaje deberán reclamarse en menos de una semana, y el retraso en su recuperación, como mucho 21 días después de que se lo entreguen.
Desplazamientos en aeropuertos españoles