La reciente retirada de once productos cosméticos de la marca blanca de Mercadona ha despertado el interés de muchos consumidores, que se preguntan cómo pueden estar seguros de que la crema que eligen no tendrá efectos negativos sobre su piel.
En principio, cualquiera que ya esté en el mercado debe haber pasado unos controles, que la califican como “apta” para su aplicación cutánea.
El precio suele ser un indicativo, pero no el único; existen cremas económicas de mayor y menor calidad. La diferencia entre unas y otras la encontraremos en la etiqueta, y leerla es mucho menos complicado de lo que parece.
Por lo general, una lista de ingredientes corta nos indica que el producto es más natural y respetuoso con el medio ambiente.
Los componentes aparecen en ella ordenados por la proporción en la que están presentes. Es decir, que la crema llevará más cantidad de los que están escritos en primer lugar, y mucha menos de los que se encuentran al final de la lista.
Por eso, debemos asegurarnos de que entre los primeros ingredientes no se incluyan perfumes ni derivados del petróleo.
También es interesante darnos cuenta de que muchas veces se nos anima a comprar una crema o loción por incluir determinados componentes, que han obtenido fama por sus propiedades beneficiosas (aloe vera, aceite de oliva, rosa mosqueta, karité…), y que sin embargo aparecen entre los últimos de la lista. Esto significa que su presencia en el producto es mínima, responde únicamente a una estrategia de marketing, y por lo tanto su elección no es la más acertada.
Ingredientes de una crema