Tenemos la costumbre de tirar a la basura todo alimento que se pasa de fecha. Sin embargo, muchos de ellos son aptos para el consumo varios días después. La palabra que nos da la clave de lo que se puede y no se puede comer es “preferente”.
Los alimentos muy perecederos, de consumo casi inmediato, llevan siempre impresa una “fecha de caducidad”, que debemos respetar por seguridad. Obviarla puede entrañar un riesgo de intoxicación alimentaria.
Sin embargo, cuando la fecha es “de consumo preferente”, lo único que nos indica es que el producto pierde propiedades (aroma, textura, gusto, apariencia…). Una vez superado ese periodo, su calidad no es la ideal, pero no deja de ser seguro.
La mayor parte de lo que comemos está etiquetado de esta forma, y no hay razón para desecharlo de forma inmediata. Antes de tirarlo a la basura, podemos probarlo y asegurarnos. De esta forma, evitaremos una gran parte del actual despilfarro de alimentos.
No debemos consentir que en un supermercado se nos vendan productos con una fecha ya superada, aunque ésta sea “preferente”. Pero, una vez en casa, podemos consumirlos sin miedo. Lo importante es entender que no todo lo pasado está “caducado”.
fecha huevo