PROGRAMA ESPECIAL
'Operación Resplandor'Planificando mis vacaciones me he dado cuenta de que, una vez que salgo de la península, soy tan vulnerable a las trampas empresariales como cualquiera. Aquí tengo todo controlado: sé dónde encontrar los vuelos más baratos, cómo evitar suplementos, si detecto alguna irregularidad sé exactamente cómo quejarme… Pero una vez fuera, sobre todo cuando el viaje es a otro continente, toda mi experiencia se reduce a nada.
Cada vez es más difícil encontrar un supermercado que no te cobre las bolsas de plástico.
Hace más de cinco años que cambiaron de nombre, pero todos continuamos llamando al yogurt, Bio y al zumo con leche, BioFrutas. Las marcas gastaron varios millones de euros en campañas publicitarias para ajustarse a la normativa europea, y nos quedó muy claro que todo producto que llevara la palabra mágica en su envase debía proceder de la agricultura ecológica.
Al menos doce muertos en Alemania, y parece que la culpa la tiene una partida de pepinos con procedencia aún dudosa. La Unión Europea ha hecho saltar la alarma, pero muchas veces esos avisos, más que prevenir, despiertan el pánico y derivan en una caída en picado del consumo.
Periodista especializada en Economía y Empresas. Con tan sólo cuatro años consiguió sacar los colores a su abuela en una frutería: "Señora, ¿se piensa que somos tontas? Acaba de meter una manzana pocha en la bolsa". Desde entonces, estar al tanto de todos sus derechos como consumidora ha sido casi una obsesión. Si alguna vez te has sentido víctima de una estafa o no has sabido cómo defenderte de un abuso empresarial, este blog te puede interesar.