1974. El zumbido de los helicópteros todavía suena en Vietnam, Reino Unido se ve sacudida por una huelga minera y en las ondas todavía suena el rugido desgarrado de Led Zeppelin. Los 70, la década de las patillas. En rugby, 1974 será recordado por ser el año en que se juntó uno de los mejores equipos de rugby de la historia, y sin duda el mejor que ha dado el Hemisferio Norte. Su nombre, ganado a pulso en una de las mayores gestas de este deporte: Los Invencibles.
Habían pasado tres años desde que los leones triunfaran en Nueva Zelanda y esta vez el reto era mayor, mucho mayor. Los British&Irish Lions se enfrentaban a una de las mejores Sudáfricas de la historia, un conjunto que no había perdido unas series en todo el siglo. Su poderosa delantera, que arrasaba a todos sus rivales, era el gran arma de aquellos Springboks. Los British Lions presentaron un equipo capitaneado por el mítico Willie John McBride y dirigidos por otra leyenda irlandesa, Syd Millar. En sus filas dos de los mejores jugadores que ha dado este deporte: los galeses JPR Williams y Gareth Edwards. El propio Williams recuerda que aquel conjunto sudafricano era “El equipo más dominante en el apartado físico que he visto en mi vida”. El Tour tenía todos los ingredientes para pasar a la historia. Y así fue.
El ahora entrenador Sir Ian McGeechan y el norirlandés Mike Gibson | Foto: AgenciasLA 99
En la mente del capitán McBride estaba anular la superioridad física de los sudafricanos. Siendo este su quinto tour con los Lions, y su tercera vez en Sudáfrica, John sabía muy bien a lo que se enfrentaban. No en vano había perdido las dos veces anteriores. La clave, esta vez, era dominar a los sudafricanos en su terreno, en la delantera. Arrasar. Por lo civil, o por lo criminal. JPR recuerda lo que les dijo su capitán ‘’John nos dijo: Mirad, he estado dos veces aquí y las dos veces hemos jugado bien pero hemos perdido porque nos amedrentaron, nos intimidaron. Esta vez no va a pasar lo mismo. Si alguien se mete en un lío, todos nos metemos en la pelea y quiero que golpeéis al Sudafricano que tengáis más cerca, el árbitro no podrá expulsarnos a todos’’
Así nació la orden 99, con el lema de ‘’one in, all in’’ una especie de medida ‘’preventiva’’ por la cual estos Lions pretendían blindarse psicológicamente ante la violencia con la que los Springboks les iban a recibir. Tras siete partidos de preparación, y siete victorias, llegó el primer Test, disputado en Cape Town en unas condiciones horrorosas, un test donde los Lions se impusieron gracias a Phil Bennett y Gareth Edwards en un apretado 12-3. El segundo test, jugado tras otras tres victorias ante diversos equipos de Sudáfrica y Rodhesia, fue un auténtico paseo para Los Invencibles, donde demostraron aquel juego que caracterizó los años del ruck ‘n’ roll, y por el que sería recordado este equipo. ‘’Era como ir al teatro’’ recuerdan los aficionados. XV George Best jugando al rugby. Y así, con un 28-9, los Lions se colocaban con un parcial de 2-0 a falta de otros dos tests.
Los Sudáfricanos, vencidos hasta el momento en todos los aspectos, se vieron arrinconados y humillados en su propia casa, y decidieron alinear a su Número 8 como medio meleé para su tercer Test, toda una declaración de intenciones. Ese test, jugado un 13 de Julio en Porth Elizabeth pasó a la historia como uno de los partidos de rugby más violentos que se recuerdan. Una auténtica batalla campal. Allí hizo aparición la 99, y una de las imágenes más vergonzosas para este deporte, con un JPR Williams esprintando cuarenta yardas para golpear a Johnnes van Heerden, uno de los gigantes sudafricanos. Williams recuerda que ‘’me volví a encontrar con van Herdeen hace unos años en Sudáfrica, y me halagó diciendo que había sido uno de los mejores puñetazos que había recibido en su vida’’. La 99 fue altamente efectiva, si tenemos en cuenta el objetivo para la que fue creada, ya que no sólo los Lions ganaron ese test 26-9, sino que ningún jugador fue expulsado en todo el tour.
Y así tras otras tres victorias, llegaría el último test, un empate a 13 que empañó aquel brillante tour pero que confirmó el aura de imbatibilidad de aquel conjunto: 22 partidos, jugados entre el 15 de Mayo y el 27 de Julio, 21 victorias, 1 empate, 0 derrotas. Había nacido una leyenda. La leyenda de los Invencibles. Y ahora ustedes se estarán preguntando: ¿Por qué se llamaba la 99? Según McBride, el grito era 999, pero llegado el momento no le dio tiempo a gritar el tercer 9 antes de que le atizaran.
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La foto de familia de los Invencibles