Cuatro años de espera. Ya están aquí. Esa noche mágica, de luces, de sorpresas, de caras conocidas, de mucha emoción… Esos días de mañanas pegadas al televisor, siestas interrumpidas por algún grito de emoción de los comentaristas, himnos y lágrimas en el pódium, banderas ondeando y metas que se cumplen. Es, un regalo para todos los que vivimos el deporte. Es nuestra peregrinación al mundo de los sueños.
Dice un refrán ruso que “si tienes miedo a los lobos, no te metas en el bosque” y nuestras leonas de Seven han vuelto a demostrar que al bosque, en este caso al bosque ruso, se entra si se tiene que entrar, y que al lobo, inglés, una vez más, se le ha vuelto a plantar cara.
Bruno, Miguel y Álvaro. Fundadores y parte del plantel del incipiente Nebrija Club de Rugby, los tres mantienen un idilio eterno con el deporte del ovalado. Bruno, asturiano de nacimiento, aunque "hijo adoptivo de Leicester, cuna del rugby inglés", se proclama "defensor a ultranza de la cerveza negra ante el champán francés, del ruck y el maul ante el pase y el contrapié, del Hemisferio Norte ante el Hemisferio Sur. Siempre con un trébol en el bolsillo".
Míchel, aprendiz como jugador, está capacitado para visionar 15 horas de rugby de forma ininterrumpida (y sin daños cerebrales). Tiene una máxima: "Ningún jugador es eterno. Hoy te encumbran, mañana te piden que te retires".
Y Álvaro, un salmantino de pro que cambió el balón redondo por la almendra a los 18, y que sólo se arrepiente de no haberlo hecho antes. "Amante del Flair francés, del rugby total del helecho y de la tradición de las islas".
Los tres, analistas del deporte más noble de cuantos haya, ahora en antena3.com.