Echemos cuentas. Son diez capítulos ¿Esto lo habíamos dicho ya? Bueno, pues eso, que con diez capítulos, de unos cinco minutos de duración, nos salen cincuenta minutos de ficción. Lo que quiere decir que en seis jornadas y media grabamos lo que viene siendo la mitad de una peli. Una cosa que Cristóbal me trasmitió de su andadura en el universo “Con Pelos” era que ir grabando capítulo a capítulo era una pérdida de tiempo y de dinero y multiplicaba las posibilidades de diferentes cataclismos en el rodaje. Movilizar a todo un equipo de rodaje es caro, movilizarlo varias veces a lo largo de un tiempo prologado es aún más caro y además más difícil; “ponte a grabar y no pares hasta que tengas todo en la lata” era uno de nuestros axiomas. Pero ¿Cómo pudimos grabar tanto material en tan poco tiempo? Había días en los que teníamos en el plan de grabación más de 40 secuencias por grabar ¿Cuál fue nuestro secreto para conseguir salir vivos de ahí?
¿Fue la pasta? Efectivamente cuanto más dinero tienes más rápido grabas. Más gente tienes ayudando y más medios tienes para hacer más eficiente al equipo. Aunque no era nuestro caso.
¿Fue el equipo? El equipo fue fundamental. Sin otro equipo no lo hubiéramos logrado, está claro. Todo el mundo trabajó hasta el último minuto de cada jornada hasta quedar medio dormido a la salida del set. El equipo fue lo más importante, pero creo que no fue la única clave.
¿La planificación? La pre es básica para que todo salga bien. Lo teníamos todo medido con escuadra y cartabón y sin una buena planificación la grabación hubiera sido imposible. Pero de nuevo la planificación no fue la llave que nos llevó a poder grabarlo todo.
¿La facilidad de grabación en un formato como éste? Está claro que al ser falso documental “Chessboxing” tiene unas facilidades añadidas: los testimonios a cámara son sencillos de grabar, los movimientos de cámara son más sucios y por lo tanto en principio menos complicados… pero no, el tipo de formato tampoco fue la razón principal.
Nuestro secreto fue éste: era nuestra segunda jornada nocturna de grabación. Como queríamos grabar en los mismos gimnasios donde grabamos el piloto tuvimos que ponernos de acuerdo con los dueños y grabar de noche, único momento en toda la semana en el que el gimnasio cerraba. La jornada había empezado a las 8 de la tarde y estábamos recogiendo a las 9 de la mañana. Lo peor no era eso, sino que el fin de semana de descanso que teníamos por delante se nos había fastidiado con una media jornada extra que nos había caído del cielo. Pero el martirio no acababa ahí: Sergy, el ayudante de dirección, tenía que llevar a Txomin, Óscar en la ficción, a su casa ya que se había quedado hasta las últimas tomas, y Teresa, Rubén y Mauri, el equipo de producción y yo, teníamos que ir a cargar el ring del combate final en una furgoneta. Ahora no me acuerdo porqué, pero era indispensable cargar ese ring que pesaba, atentos aquí, 4.000 kilos en una de nuestras furgonetas esa misma mañana y no después.
Así que molidos, cansados, sin haber dormido y con un posible dolor de espalda que se reproduciría en las próximas horas nos dirigimos hacia las afueras a cargar ese maldito ring. Y pasó esto:
(ver vídeo 1 de la galería que se muestra abajo)
Sergy, Txomin y Bea nos enviaron este vídeo que fue rápidamente contestado por este otro:
(ver vídeo 2 de la galería)
Con Rubén, Teresa y Ahmed, amigo de Rubén, que ni siquiera era de la producción pero se había quedado toda la noche de extra y estaba dispuesto a meter un ring dentro de una furgoneta. Ese hombre tiene el cielo ganado desde ya. Claro, no pasó mucho tiempo hasta que Mauri y yo también quisimos dar la nota:
(ver vídeo 3 de la galería)
Por eso la grabación salió adelante ¿Porque bailamos todos horriblemente mal y la música no es lo nuestro? No, porque a pesar de estar cansados, molidos y hechos polvo aún pudimos hacer el idiota a través de whatsapp. Y no, no estábamos hasta arriba, que os veo venir.
Porque nos gustaba lo que estábamos haciendo. Jodidos pero radiantes, que diría un amigo mío.
El Secreto - Chessboxing