Y yo sin mi tacón
Por fin era el día del encuentro con Z. Sí, sí, por fin. Y ¿qué es casi lo peor que le puede pasar a una mujer además de que se le haga una carrera en la media? Perder un tacón cuando una tiene inmediatamente después una cita importante. Pues eso es exactamente lo que me ha pasado.
Hemos llegado a la Estación de Atocha en AVE procedentes de Ciudad Real. El rebaño, o sea el grupo de la Caravana Electoral, nos hemos parado un momento para que nos indicaran donde estaba el autobús para ir a la Súper Cita. Y en ese momento ¡Zas!. No lo podía creer.
Con gran dificultad y acompañada de la gran productora de la tele, Lucía y de mega Mati, del partido, hemos, todavía no sé cómo, comprado unas botas (las únicas que había) para las que no tengo descripción posible más allá de Horribles con mayúscula. Aclaración: cuestan 7 euros. De esta guisa me he presentado.
El colmo: la foto con Zapatero ha sido en una escalinata. ¿Y dónde se ha ido a sentar el Presi? En mis mismas botas. Tierra Trágame. ¡Qué pintas!


jajaj ¡¡¡pobrecita!!! ¡es la ley de murfi!