Stryper: Rockin' for Jesus
Estos tíos sí que están tocados por la mano de Dios. Stryper, con 25 años de carrera a sus espaldas, mantiene vivo el espíritu heavy, un género muy difuminado a partir de los años 90. Los de Orange County, California, dieron una lección de música el sábado ante una abarrotada (entradas agotadas) y entregada sala Riviera de Madrid.
Los hijos predilectos del white metal fueron pura sincronía y entendimiento: clavaron los punteos, se movieron como auténticos veinteañeros y cantaron de la hostia -no sé si habrían comulgado antes de saltar al escenario-. El único pero: el show heavy-cristiano (reparto de Biblias incluido) duró una hora y 20 minutos. Aunque a su favor hay que decir que tocaron todos los temas prácticamente sin descanso. Vamos, que otros, con este repertorio, hubieran durado hora y tres cuartos. Eché en falta In God We Trust y Always There For You.
El concierto me sirvió para sacar dos conclusiones. La primera: que prácticamente nadie iguala a los grupos heavies en directo. Y la segunda: Michael Sweet, con 45 tacos, tiene un ángel en el Cielo. Pese a haber perdido a su mujer hace diez meses víctima de un cáncer, el líder de Stryper está pletórico. Su físico es impresionante y su energía, estratosférica. Todo es posible en nombre de Jesús.
Aquí os dejo un vídeo muy bueno del comienzo del concierto: Soldiers Under Command.
La distorsión de Mess
La verdad, tiene mérito. No es fácil mantenerse dentro de la maquinaria después de 30 años. Mike Ness, líder de Social Distortion, es un superviviente del sistema y lo demostró el pasado jueves en La Riviera. El yonqui ex presidiario de Orange County consiguió que todos los presentes nos uniéramos a su causa: el rokanrol distorsionado.
Ness, amante de Johnny Cash, caldeó el ambiente con 'Folsom Prision Blues' para dar paso a su repertorio: 'Don’t Drag Me Down', 'Ring Of Fire' –versión de Cash- 'Reach For The Sky'… Después de ametrallar estas tres primeras canciones, el concierto encontró cierto equilibrio, no sin ciertos problemas con el sonido, antes de meterse de lleno en la parte final.
Ness, vestido de negro, pelo engominado hacia atrás y tatuajes a la vista, consiguió una sobriedad durante el concierto propia del que se siente bien en el escenario y con el público entregado. Sobre todo cuando sonaron ciertos himnos como 'Ball and Chain' y 'Bad Luck'.
El pequeño descanso del grupo sirvió para coger energías para sus últimas cuatro canciones: 'Alone And Forsaken', 'Prison Bound', 'Still Alive' y 'Story Of My Life'. Una muestra de por qué son una de las bandas más queridas y respetadas de California.
Después de tanto tiempo en el negocio y con un pasado entre drogas y rejas es difícil dar la cara. Al borde de los 50, Mess sigue siendo capaz de aunar a todo tipo de gente: punkis, rockabillies, heavies… Entre ellos, Enrique Búnbury. Y en Madrid reivindicó ese sonido sucio que tanto gusta, el de la calle. Nacho Cordero, colega arquitecto-periodista-fotógrafo ha sabido retratar en su blog la esencia del concierto. Grandes fotos. Yo os dejo con un vídeo del otro día:
Los chic@s de la Cara B
Escucha esto, atento a cómo suena el sexto tema, apúntate en la agenda el concierto de la semana que viene, no sé qué se han creido estos con ese vídeo tan conceptual. César, Emilio, Mario, Melanie y Rodrigo abandonan de vez en cuando las trincheras informativas y te cuentan lo que les pasa por el iPod.
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