Yo sobreviví al Contempopránea (otra vez)
El 2009 es el segundo año que un servidor se atreve a ir con la tienda de campaña a Alburquerque, un pueblo perdido entre Extremadura y Portugal, para disfrutar de lo mejor de la música indie nacional. Para quienes me conozcan, no deja de ser un auténtico despropósito: no soy fiel seguidor de la escena independiente española y mucho menos del calor, las muchedumbres y el campismo.
¿Por qué entonces fui y, además, repetí tres años después? Supongo que por lo mismo que los 5.000 asistentes que este año consiguieron agotar las entradas de este entrañable festival (¡no amigos, no sólo el FIB presume de colgar el cartel de no hay billetes!). Las razones son muchas: un excelente cartel, la buena relación calidad-precio del abono, la ausencia de grandes masificaciones, las anécdotas de la piscina, la hospitalidad de los lugareños y ese aire familiar que desprende, en el que casi todo el mundo ya se conoce o se conocerá durante ese mismo fin de semana.
En lo estrictamente musical, el viernes pudimos disfrutar de la jornada más concurrida y también la más heterogénea. Concurrida porque tocaba una de las revelaciones del pop nacional, Vetusta Morla, convertidos ya en el mayor hype indie que se ha visto en la piel de toro. A pesar de que ellos desconocieran la existencia de este festival que ya lleva catorce ediciones, los madrileños se dejaron la piel en el escenario con un concierto correctísimo y de sonido impecable. Nada que objetar aunque no sean santo de mi devoción.
Antes de ellos, otras dos revelaciones habían caldeado el ambiente. La Bien Querida, que publica en el sello Elefant, homenajeado en el festival, desgranó su álbum de debut con solvencia, aunque dudo de si un escenario tan grande es el mejor lugar para presumir de las excelentes canciones de su 'Romancero'.
Los vigueses Cat People ya tienen dos discos a sus espaldas, pero es con 'What's The Time Mr. Wolf?', con el que están consiguiendo la notoriedad que merecen. Un sonido contundente y enérgico, canciones envolventes y una banda plenamente entregada convencieron a un público más habituado a la melodía en español que al post punk en la lengua de Shakespeare.
Tras Vetusta Morla, llegaría el huracán granadino Lori Meyers. Y lo del huracán no sólo va por la vitalidad del cantante y lo arrollador de sus estribillos, también por los kilos de polvo que los saltos de los asistentes consiguieron levantar del suelo. Y es que la cantidad de arena que tragas en un concierto del Contempopránea es directamente proporcional a la locura que desata un grupo. Y los Lori lo hacen y de qué manera. No faltaron ninguno de sus jits, pero tampoco una agradecida complicidad con el público, convirtiéndose, por absoluto quórum, en el mejor concierto del viernes.
El desacierto de la programación vino con Cooper y La Buena Vida, dos pesos pesados del indie patrio, que se vieron condenados a un horario demasiado tardío, más propio de la exaltación etílica que de la nostalgia que desprenden sus canciones. Los donostiarras La Buena Vida acusaron además algunos problemas de sonido y la ausencia de la magnética cantante Irantzu Valencia. Aunque faltaron grandes temas, no se olvidaron de canciones emblemáticas como 'Tormenta en la mañana de la vida', 'Los Planetas' o 'Lo que dicte el corazón'.
A horas intempestivas –eran más de las cinco de la mañana-, les tocó el turno a los madrileños Ellos, otros veteranos que, a golpe de canciones redondas y pegadizas, consiguieron levantar el espíritu de un público agotado del maratón indie. Guille Mostaza, que se acababa de levantar, según él mismo confesó, dio un auténtico espectáculo de divismo que ya forma parte de la idiosincrasia del grupo. Si fueran ingleses, serían auténticos ídolos de masas.
Nuestros malogrados cuerpos fueron incapaces de llegar antes de las 12 de la noche al escenario del Contempopránea el sábado. Justo para escuchar a otro de los hype del momento: Russian Red. Aunque 'I Love Your Glasses' no sea el mejor disco para una juerga festivalera, Lourdes Hernández consiguió reunir a un buen número de asistentes que disfrutó de su peculiar voz y, sobre todo, de una banda excelente, que vertebra cada canción con la solvencia y solidez que necesita.
Le siguieron los legendarios The Wedding Present, grupo británico que no despertó el interés de un servidor ni de sus acompañantes, a pesar de que he leído que estuvieron fabulosos. Sí que asistí a parte del concierto de Sidonie, apuesta fuerte del festival para el sábado. Chulería macarrónica aparte, los barceloneses echaron ganas y desparpajo, y optaron por un repertorio que los fans pudieron disfrutar a gusto.
Con mucha dignidad consiguieron mantener la atención del público los We Are Standard, que pusieron la nota electrónica a un Contempopránea siempre eminentemente pop. Pero la revelación llegó con Lacrosse. Y eso que nadaban contracorriente: ya era tarde –más de las tres- y, además, son suecos y cantan en inglés. Vencieron y convencieron gracias a sus melodías sin complejos y simpatía a raudales.
Para finalizar, Love of Lesbian, grupo adorado por la crítica y el público y que poco tenían que demostrar a una audiencia muy entregada a pesar de haberlos colocado tan tarde en el programa. Poco festivalero se resistió a corear sus canciones hasta el amanecer para dar por concluida una edición que volvió a superar sus propios récords. El éxito y, sobre todo, la fidelidad que genera el Contempopránea demuestran que un festival grande no sólo se consigue a golpe de talonario. Alburquerque… ¡hasta el año que viene!
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Los chic@s de la Cara B
Escucha esto, atento a cómo suena el sexto tema, apúntate en la agenda el concierto de la semana que viene, no sé qué se han creido estos con ese vídeo tan conceptual. César, Emilio, Mario, Melanie y Rodrigo abandonan de vez en cuando las trincheras informativas y te cuentan lo que les pasa por el iPod.
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La verdad es que le cartel estaba muy bien!!!! No sabía que Ellos siguieran tocando, hace años que no oigo hablar de ellos... A ver si para el año que viene hacemos un hueco y vamos para Albuquerque!!! Gracias por mostrarnos como fue uno de los festivales más veteranos y para más inri menos conocidos por la gran mayoría!