Los piojosos no salen en la tele

Soy gringo, musicalmente hablando. Mis estanterías están repletas de discos de bandas americanas. Hasta he sido prejuicioso con todo lo que suene en español. Quizás por mis años de infancia (gracias ‘bro’ por las horas de heavy metal a tope en nuestra habitación). Excepto en algunos casos, como Marea, ese grupo del que la gente habla de refilón.
Parece que no son lo suficientemente correctos o glamourosos como para salir en los magazines o tener su pieza en la ‘madre televisión’ (miento, hubo una cadena -XXX- que se atrevió a acabar su informativo de madrugada con un concierto de Marea). El sábado, en Pamplona, finalizaron su gira Piojoso Tour, más de 70 bolos que les ha llevado por España y Latinoamérica. ¿Suficiente para que alguien se pare a analizar su éxito? Parece que no.
Por eso mi primera entrada en este blog va por ellos. Voy a hacer patria (adivina, adivinanza, ¿de dónde soy?). Y encima para reivindicar la música ibérica. Porque si ha habido una banda de rokanrol que haya triunfado en esta última década ésa es Marea. Y si no, observad, amantes de la noche: todo el mundo conoce una canción de ellos. En los garitos de birra y kalimotxo no paran de sonar -en Malasaña, que es mucho más modernuki, también- y las orquestas han completado sus repertorios con canciones de Kutxi y Cía. ¿Más argumentos?
Han conseguido llenar el Palacio de los Deportes de Madrid. Y el Palau Olímpic Vall d’Hebron. Eso en el colegio sería un PA: Progresa Adecuadamente. Es decir, lo que muy pocos pueden hacer. ‘Fito’, ‘El canto’, Hombres G’ y los reñidos ‘La oreja baila sola’, como diría un compañero de curro. Su éxito surgió del boca a boca, con renuncia expresa a salir en las radiofórmulas.
Muy pocos han conseguido gustar a un público tan heterogéneo: adolescentes, treintañeros, votantes de todos los palos, niñas de papá, e intelectualoides remilgados. Gracias, quizás, a sus ¿letras? Pues seguro, porque aunque estén adornadas de palabrejas, hablan de la vida, sin tapujos. Con su punto macarra, de tío chungo de barrio, pero a la vez romántico. Y esa es la gran virtud de los cinco, que no han renunciado a sus orígenes, aunque lo han sabido adornar con educación cada vez que han salido fuera de Berriozar. Ejemplo: sus horas de buen rollo, sonrisas y guiños en su firma de discos en Madrid en mayo del año pasado. Hasta rubricar todos los cedés de los miles de chavales aglutinados bajo el pegajoso sol madrileño.
Además, esto es como el fútbol. El niño de la favela que se ha convertido en una estrella. Los Marea, con ganas, ilusión y canciones pegadizas, cañeras y urbanas han sabido hacerse un hueco en el panorama musical de nuestro país, pese a que los grandes críticos miren hacia otro lado. Oooooh, es que se me había olvidado de que son demasiado barriobajeros y piojosos como para salir en los suplementos del viernes de nuestros diarios -XXX-. Aunque mucho más cultos que algunos 'periolistos' que escriben aquí.
Estoy seguro de que el tiempo me dará la razón, porque van camino de codearse y superar a sus mentores, Rosendo y Barricada entre otros. Es lo que echo en falta en este país, más grupos así. Y como hoy me siento un poco “perro verde”, pues me ha dado por defender nuestra buena música, que no es sino la música de la calle.
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Los chic@s de la Cara B
Escucha esto, atento a cómo suena el sexto tema, apúntate en la agenda el concierto de la semana que viene, no sé qué se han creido estos con ese vídeo tan conceptual. César, Emilio, Mario, Melanie y Rodrigo abandonan de vez en cuando las trincheras informativas y te cuentan lo que les pasa por el iPod.
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Bestial el concierto de cierre de gira de Marea en Madrid... a ver cuando sacan el DVD.