La Amy, sus copas y su teta
Amy, seguramente, es la artista que mejor representa la esencia de lo que es Rock in Rio. Un festival lleno de estrellas en el que lo que menos parece importar es la música. Ir a la promocionada "Ciudad del Rock" es como escaparte en verano de vacaciones a Caños de Meca, donde la gente está más preocupada de mirar y dejarse ver que de descansar tirado en la playa.
Algo así pasó con el concierto de una de las mejores gargantas y peores cabezas que ha dado la música en los últimos años. Toda la atención durante las horas previas de intenso calor estaba centrada en si daría el petardazo y haría 'mutis por el foro'. "Esa no viene", decía una chica a su amiga. "Y si viene, ya verás como sale" le respondía ella. La expectación era máxima y la primera duda de la noche se resolvió con puntualidad, cuando a las 21:00 saltó al escenario la nueva diva del soul tras una banda que tapó en cada tema los 'despistes' de 'la Amy'.
El concierto arrancó y 'la Winehouse', que tiene al público entregado sólo con su presencia, no tardó en poner la primera anécdota de la noche. La diva no aguantó encima de los altos tacones que llevaba y pidió un cambio de calzado en la tercera canción. La escena me recordó a las bodas en las que las invitadas duran con los zapatos de tacón lo que la primera copa de la barra libre. Y claro, sacan del bolso los zapatos planos que no pegan con el traje que se han pasado un mes eligiendo.
Con el paso de las canciones se pudo comprobar que el problema de la estabilidad de la Amy sobre el escenario principal del Rock in Rio no era cuestión de la altura de sus tacones, porque cada vez que se acercaba a coger la guitarra que usaba más como elemento decorativo que como instrumento, la gente temía que la diva diera con sus huesos en el suelo.
Y es que las copas fueron otra de las comidillas entre el público. Unos decían que los tres 'pelotazos' que se metió en la escasa hora de concierto eran de ¿kalimotxo?, aunque la mayoría estamos convencidos de que Amy, como diva que es, no se rebaja a esas cosas. Habrá que preguntar a nuestros compañeros de A Fondo qué había en la lista del camerino de la Winehouse.
Pero sin duda, la máxima expectación entre los asistentes a la cita cool de la noche fue si Amy protagonizaba un momento 'Sabrina en nochevieja'. La cantante se pasó medio concierto evitando que se le saliera una teta. El chico que estaba a mi lado aseguró que se veía "más de lo normal", aunque yo, que estoy un poco cegato, no puedo dar fe de ello.
El chascarrillo ganó la partida al comentario musical, hasta que cantó su archiconocida 'Rehab'. Fue el momento en el que los móviles sobresalieron entre el público y los despistados se dieron cuenta en el concierto que estaban.
Así es Rock in Rio. El festival más grande del mundo, pero el menos festival de todos. Para lo bueno y para lo malo. Donde los chicos bronceados y musculados de gimnasio se dejan ver junto a las chicas en bikini y minishorts. Donde los tatuajes se hacen en el stand de L'Oréal, la cerveza de grifo es Coronita y donde Javier Hidalgo se pasea con la morenaza de turno por la zona donde los periodistas sin pase súper-mega-especial no pueden pasar.Comentarios
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Los chic@s de la Cara B
Escucha esto, atento a cómo suena el sexto tema, apúntate en la agenda el concierto de la semana que viene, no sé qué se han creido estos con ese vídeo tan conceptual. César, Emilio, Jesús, Melanie y Rodrigo abandonan de vez en cuando las trincheras informativas y te cuentan lo que les pasa por el iPod.
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