All You Need Is Love
A todo el mundo le aplastan el corazón alguna vez. Uno se hunde cuando descubre que su mujer se ha ido con otro. Otra se desorienta porque hay muchos hombres pero ninguno es ése. El vecino que te mira mal en el ascensor está en estos momentos controlando sus pulsaciones porque ella se acerca.
Y siempre hay alguien ahí dispuesto a comprimir todas esas emociones en una canción de tres minutos y medio. No sé si el amor mueve el mundo pero desde luego llena tu mp3.
Te reto a que me enseñes tu lista de temas favoritos y me digas cuántos de ellos no hablan de amor en alguna faceta: relaciones acabadas, rollos de verano en pleno invierno, amoríos inventados o sexo industrial. Es mucho más fácil conectar con una canción de amor que con una sobre la política del calentamiento climático, por mucho que se empeñen Macaco, Radiohead y o la Bebe.
Me compré el primer disco de Deluxe (en una tienda, con su cajita, sus letras y sus fotos) y lo puse en el coche. Dos veces. Pero nada. Era la primera vez que me exponía a la música de Xoel López y no calaba, me parecía terriblemente plano.
Un alma caritativa me asesoró y me dijo que no preocupara -"yo te paso una selección"- y me declaro fan desde hace por lo menos doce horas. No sé si será porque las nuevas canciones tienen otra instrumentación y exploran más ritmos, pero sí me he dado cuenta de que tratan de amor y no de, por ejemplo, habitaciones vacías.
Busca y encuentra fácilmente las palabras clave que meten los compositores para instalarse en tu iPod: Love, corazón, te quiero, hearts, juntos, ella, él, amores, she, need you, vuelve.
Amor blandito como el 'She Loves You Yeah Yeah Yeah' de Los Beatles, amor desastroso como el 'Me He Perdido' de Nacho Vegas, amor de fauna nocturna como el 'Todos Menos Tú' de Sabina, amor en fase críptica como 'Esperando Nada' de Antonio Vega, amor heavy-soft como el 'November Rain' de Guns N Roses, amor discreto como el 'I'm Your Man' de Leonard Cohen, amor irreverente como el 'Me Cago en el Amor' de Tonino Carotone, amor descarado como 'La Cocinera' de La Mala Rodríguez. Amor discotequero que se baila con Madonna, amor independiente, amor absurdo, amor inexistente, amor de veraneo, desamor.
Hasta luego, corazones. Me voy a la playa.
Mötley Crüe, los santos de Los Ángeles

Doble alegría. Los Crüe han sacado al mercado nuevo disco, "Saints of Los Angeles", y encima, medianamente bueno. Así que será mi 'caribe mix' particular este verano, quién lo iba a decir.
Cuando hace tres años los vi por partida doble en su gira mundial 'Carnival of Sins' pensé que era una reconciliación de la banda para sacar pasta. De hecho, lanzaron su recopilatorio número quinientos mil, como pretexto para su vuelta a los escenarios. Ni se me pasó por la cabeza que iban a grabar, por fin, un nuevo disco de estudio.
... ver entrada completaNuestra dosis de Bruce

Unos 60.000 fieles fuimos a misa de 10 de la noche en el Santiago Bernabéu, oficiada por El Jefe. Silencios religiosos cuando Springsteen lo pedía y mucho fervor entre una parroquia sobre todo masculina. Bruce regaló un himno detrás de otro.
El público le coreó y le jaleó, y muchos quedamos hechizado para siempre en algún punto entre el inicio de Brilliant Disguise y el viaje por sus Badlands. Para cuando llegó The River, el estadio entero invocaba los fantasmas del Bruce de los 70. Entrábamos en la fase de comunión. Entre las versiones, rock del más puro: primero Summertime Blues para entrar en calor y un fin de fiesta que arrancó con Twist and Shout.
Y sí, el sonido fue lo peor. En la zona central de césped se situó el infierno de la cacofonía, pero me comentan los enviados especiales a las gradas que allí tampoco se alcanzó un nivel digno, especialmente cuando tocaba toda la banda. Las pantallas tampoco estuvieron precisamente a la altura (sólo se veían bien cuando la imagen pasaba a posición vertical), pero servían para ver cada línea de expresión del Boss: intenso, encantado y con electricidad contagiosa.
Fue una fiesta. A nuestro alrededor, miles de pies bailaban y sonreían mirando fijamente hacia adelante. Coreografías improvisadas para Radio Nowhere, arrumacos al entrar en Tunnel of Love y una dosis de de bailes celtas para rematar una noche mágica.
Eternas promesas

Hace poco hablabla en este blog de Weezer, una de mis bandas favoritas. Pues bien, a raíz de aquel lejano post algunos conocidos me han puesto a parir a los californianos tachándolos de tibios, criticándoles el no haber dado “el salto” (ni hacia el estrellato mediático ni hacia el malditismo independiente), etc, etc.
Y mira por dónde, mientras mi interlocutor me decía estas cosas, mi cerebro no me mostraba la imagen de Rivers Cuomo, sino que el que no se me iba de la cabeza era Guti. Sí, sí, Guti. Que siiiiii, que me refiero a José María Gutiérrez Hernández, jugador del Real Madrid considerado por muchos (a veces creo que hasta por él mismo) como “eterna promesa”.
Y es que el principal problema de los Weezer es (como diría el filósofo Risto Mejide) su falta de posicionamiento como producto musical, que los ha llevado a ser tan eterna promesa como el propio Gutiérrez Haz.
Ahora vuelven a intentarlo con un disco a la altura del mítico azul: el rojo. A lo grande, con temas como el single que os presenté en mi anterior post (ese "Pork And Beans" de videoclip tan internetero) o el grandioso "Hart Song". Con "Dreamin" como nueva muestra del buenrollismo que tan bien practican los califorinianos (recuérdese "Buddy Holly" o "Island in the sun") o rarezas como "The Greatest Man That Ever Lived".
Sin embargo, es muy probable que el Luis Aragonés del Olimpo musical continúe sin tenerlos en cuenta, sin llevarlos a la selección. Pero, ¿qué me importa eso a mi? Yo seguiré disfrutando de sus regates, sus asistencias de gol... quiero decir, de sus riffs de guitarra, sus estribillos pegadizos...
Otros que huelen a eterna promesa son lostan de moda Coldplay. Los de Chris Martin ni serán nunca tan mainstream como U2 ni tan intelectualoides y cool como los Radiohead. Además, en este caso, el paralelismo entre Chris Martin y Guti tiene un problema añadido...
... ver entrada completaPay Per Listen

Todavía compro discos. Me cuesta quitarme el hábito. Pululo por los (a menudo vacíos) pasillos enmoquetados de la Fnac del extrarradio y hasta me atrevo a exponer mi tarjeta de crédito a los ojos anónimos de amazon. Me he resignado a dejar en el recuerdo las carátulas de los vinilos y prefiero mil veces el sonido del diamante de la aguja saltando sobre el estribillo de Boy's Don't Cry que el colapso de un CD en la radio del coche.
Fui de las que buceaban en los cajones y las estanterías del DiscoPlay y Madrid Rock, y consideré lugar de peregrinación el megastore de HMV en Londres. Casi comulgué con el dependiente de la tienda de discos de Alta Fidelidad que echa del local a un padre por pedir la peor canción de Stevie Wonder. Integrismos de la cultura pop.
Me gustan los libretos, los agradecimientos de la banda a sus novias, las fotos de estudio, los dibujos, las letras que vas siguiendo desde el sofá -mando de la cadena en ristre. Soy de las que pagan por escuchar música cuando considero que esa música merece la pena. También soy de las que persigue la SGAE, qué le vamos a hacer, ambivalencias que tiene una, y lo último que me bajé fue el único disco de Vetusta Morla. Disco que he comprado ya tres veces, para regalárselo a mis amigos, para tenerlo en casa y puede que para hacer penitencia.
Mirando hacia atrás con... Simpatía
El manido título de la obra teatral de John Osborne, tan utilizado en sus distintas variantes por las revistas para mujeres con ocasión de sus reportajes sobre los cuidados relativos al culo femenino, también puede servir perfectamente para una recomendación musical en estas fechas de calor, terraza y chiringuito. Y es que los que miran hacia atrás, y no precisamente con ira, son los franceses de Nouvelle Vague, una formación que nos ofrece un refrescante pop de inspiración brasileña que resulta muy apropiado para escuchar al aire libre con una caipirinha en la mano, o mejor agua mineral si te llamas Amy Winehouse.
No podríamos decir que el nombre del grupo de Marc Collin y Olivier Libaux es un homenaje a la corriente cinematográfica que lideraban Truffaut, Godard y compañía. Más bien tiene que ver con la bossa nova y, sobre todo, con su traducción literal al inglés: la new wave ("...Ola, nueva ola...", que le cantaba Miguel Ríos al neón de color rosa), movimiento musical que surgió en Inglaterra a partir del punk durante los últimos años de la década de los 70, cuando los nuevos músicos deciden ensanchar las miras del pop más tradicional para incorporar nuevos estilos y sonidos. A unos les fue mejor que a otros, todo sea dicho. Lo malo que tenía la new wave es que, como toda corriente que se precie, su influencia iba más allá de la música y la moda vivió una época de llanto y rechinar de dientes.
... ver entrada completa'Mago de Oz' se dejó la piel en el Viña Paiporta
Pese a que en el comunicado final colgado en la web del Viña Paiporta asegura que el festival acabó sin incidentes reseñables, parece que la actuación de Mago de Oz finalizó en una pequeña "gresca".
Según informa el portal www.manerasdevivir.com el grupo se pasó siete minutos de su tiempo y la organización cortó el sonido desde la mesa con el consiguiente mosqueo de los componentes. Los Mago de Oz acabaron expulsados del festival y todo, por ¿unos minutos de nada?
Un apunte. Cuando sólo les quedaban cinco minutos para cumplir el tiempo establecido, Mago de Oz comenzó a interpretar su tema Finisterra, que dura ni más ni menos que quince. Cuestión de chulería o no, esto desembocó en un toma y daca entre Txus y los suyos y los señores de seguridad.
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Los chic@s de la Cara B
Escucha esto, atento a cómo suena el sexto tema, apúntate en la agenda el concierto de la semana que viene, no sé qué se han creido estos con ese vídeo tan conceptual. César, Emilio, Jesús, Melanie y Rodrigo abandonan de vez en cuando las trincheras informativas y te cuentan lo que les pasa por el iPod.
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