Moonwalk en el patio del colegio
Cierro los ojos y veo una chica gritando en la primera fila de un macroconcierto. En la frente, pintada con lápiz de ojos negro, la palabra 'Michael'. Tendrá unos 16 años. Yo también. Estamos en el Calderón y Michael Jackson saldrá al escenario en una hora. Miro a la chica, ampliada por mil en la pantalla del estadio. Yo también tengo 16 años y no soy una fan enloquecida, pero el espectáculo que estoy a punto de presenciar me va a quitar la respiración.
Rebobino un poco más en el tiempo. 1982. Rewind, play, stop. Reproducimos compulsivamente el largo y espléndido clip de 'Thriller' en el vídeo beta de mi amiga Marta. Tenemos nueve años y hemos salido del cole hace un rato. Sé que en breve tengo que coger el autobús y volver a casa, pero Marta y yo somos incapaces de despegarnos de la butaca donde nos hemos hundido, dos enanas mirando sin pestañear al ejército de zombies que raya el milagro en su coreografía.
La leyenda de Michael Jackson, que había comenzado en familia, con los Jackson Five en los 70, engordaba al mismo ritmo que su lista de éxitos. Su carrera en esos años ochenta pulverizó todos los números de ventas, de récords, de fans. Hoy, aquel Thriller sigue siendo el disco más vendido de todos los tiempos.
La música de Michael Jackson tenía todos los ingredientes para atrapar a varias generaciones locas por salir a bailar, cardarse el pelo y vivir una eterna adolescencia. Era la década que entronó a la MTV y Jackson manejaba perfectamente ese equilibrio entre un sonido poderoso y el efecto de una buena campaña de imagen. Controlaba sus apariciones en público, creaba un universo a través de una estética de gladiador futurista y enloquecido, y lo apostó todo a una colección de videoclips que revolucionaron el sector.
Sus minipelículas tenían efectos especiales, escenarios reales, actores de Hollywood y modelos del momento. Recuerdo el juego de los coches en 'Billie Jean', aquella aventura de 'Remember the time' en las pirámides con Iman, Magic Johnson y Eddie Murphy, la moneda que vuela hasta el jukebox a cámara lenta en el arranque de 'Smooth Criminal' o el impresionante morphing de caras del 'Black or White'.
Cierro los ojos y veo trocitos sueltos de aquel concierto madrileño del Rey del Pop, que bajaba y subía en una grúa por el escenario. Cierro los ojos y elijo ver a esa chica de la pantalla con la frente pintada. Se ha muerto Michael Jackson y elijo dejar atrás la parte más sórdida de la leyenda, el juicio por pederastia, la histeria de las operaciones estéticas y las fotos de su hijo colgando por la ventana. Hoy elijo tararear The way you make me feel y recordar a mis amigos haciendo el 'moonwalk' en el patio del colegio.
Mírame bien
Más que el sexo y la droga, el rock and roll está unido indisolublemente a la ropa de alto impacto. El espectáculo está en la imagen, incluso más allá de carátulas de discos o portadas cool de las revistas: las estrellas se pueden dejar la mitad del presupuesto de una gira en el diseño de vestuario.

Ayer era Lady Gaga con su sujetador envuelto en llamas, pero por los escenarios pululan menos vaqueros rotos y más looks de dominadora propios de un cabaret berlinés de los años cuarenta, lentejuelas desde el pie hasta la garganta, látex, hierro, alambre, faldas de burbujas, alas de murciélago, máscaras de película de terror. Es parte del show y sin ello todo sería infinitamente más aburrido.
... ver entrada completaLos sucios de los Crüe
"Tommy y yo empezamos a rompernos mutuamente botellas en la cabeza y a desenroscar bombillas de los espejos de los camerinos y a tragárnoslas enteras, sólo para divertirnos".
Que cuatro chalados como los Crüe sigan juntos después de 27 años sí que es un "acontecimiento histórico para el planeta". Y si no, leed la biografía del grupo, 'Los trapos sucios', que este año ha salido publicada en castellano. Pese a que vio la luz en Estados Unidos en 2001, la vida de estos cuatro descerebrados ha llegado a las librerías españolas.
A lo largo de sus casi 500 páginas hay delirio y locura. Todas y cada una de las páginas contiene un hecho sorprendente o malévolo. No hay prácticamente adjetivos para describir la vida de estos chavales que con apenas 20 años saltaron a la fama.
Camerinos llenos de groupies, bodas con playmates y famosas –Heather Locklear, Lita Ford, Donna D'Errico...-, sexo antes, durante y después de los conciertos, chutes de heroína, botellas de Jack Daniels por los aires, farras con Ozzy Osbourne –rayas de hormigas esnifadas incluidas-, trifulcas con Izzy Stradlin y Axl Rose de Guns n' Roses, destrozos de hoteles o peleas con la policía y entre ellos... Todo cabe en una biografía en lo que lo menos impactante es el famoso vídeo porno entre Tommy Lee y Pamela Anderson y los malos tratos en los que derivó la relación.
El batería de Mötley Crüe, antes de acabar en prisión por su pelea con la "vigilante de la playa", tuvo algún que otro "incidente" con una antigua ex novia: "Nunca antes se me había pasado por la cabeza golpear a una chica. Entonces entré en la limusina de un salto y cerré la puerta. Mientras nos alejábamos, miré hacia atrás y la vi de rodillas sobre el asfalto, escupiendo dientes en una mano de la que goteaba sangre y mucosa".
Después de las separaciones y problemas dentro de la banda, es sorprendente que la banda más odiada y admirada de los años ochenta siga al pie del cañón. Y si no, atentos al concierto de los Crüe este sábado en el festival Kobetasonik de Bilbao. Llegan los auténticos diablos del rokanrol. Pocos podrán decir que tienen más energía que estos "sucios" cincuentones. Yo sigo siéndo incrédulo porque no consigo digerir tanta porquería. Como escribió el diario The Guardian, "como crónica de depravación es insuperable".
"Tras un año de sobriedad forzada, prisión, terapia y arrepentimiento, había llegado el momento de disfrutar de un poco de diversión responsable. Me traje a un par de colegas a vivir conmigo y, en vez de comprar mobiliario nuevo, instalé un pozo de barro junto a la piscina para hacer combates de lucha libre femenina. También invite a todos los traficantes de droga que conocía a que se pasaran por mi casa, porque allá donde hay drogas siempre hay mujeres".
Os dejo con una versión de Anarchy in the UK, muy punkarra también:
La distorsión de Mess
La verdad, tiene mérito. No es fácil mantenerse dentro de la maquinaria después de 30 años. Mike Ness, líder de Social Distortion, es un superviviente del sistema y lo demostró el pasado jueves en La Riviera. El yonqui ex presidiario de Orange County consiguió que todos los presentes nos uniéramos a su causa: el rokanrol distorsionado.
Ness, amante de Johnny Cash, caldeó el ambiente con 'Folsom Prision Blues' para dar paso a su repertorio: 'Don’t Drag Me Down', 'Ring Of Fire' –versión de Cash- 'Reach For The Sky'… Después de ametrallar estas tres primeras canciones, el concierto encontró cierto equilibrio, no sin ciertos problemas con el sonido, antes de meterse de lleno en la parte final.
Ness, vestido de negro, pelo engominado hacia atrás y tatuajes a la vista, consiguió una sobriedad durante el concierto propia del que se siente bien en el escenario y con el público entregado. Sobre todo cuando sonaron ciertos himnos como 'Ball and Chain' y 'Bad Luck'.
El pequeño descanso del grupo sirvió para coger energías para sus últimas cuatro canciones: 'Alone And Forsaken', 'Prison Bound', 'Still Alive' y 'Story Of My Life'. Una muestra de por qué son una de las bandas más queridas y respetadas de California.
Después de tanto tiempo en el negocio y con un pasado entre drogas y rejas es difícil dar la cara. Al borde de los 50, Mess sigue siendo capaz de aunar a todo tipo de gente: punkis, rockabillies, heavies… Entre ellos, Enrique Búnbury. Y en Madrid reivindicó ese sonido sucio que tanto gusta, el de la calle. Nacho Cordero, colega arquitecto-periodista-fotógrafo ha sabido retratar en su blog la esencia del concierto. Grandes fotos. Yo os dejo con un vídeo del otro día:
El eterno retorno
Los viejos rockeros nunca cuelgan la guitarra. Echas un ojo a la cartelería de giras inminentes y a los lanzamientos más o menos veraniegos y descubres que está todo cuajado de leyendas y catástrofes de la historia de la música reciente, tratando de aferrarse al micrófono de una maquinaria que ya no es la misma para ellos.
El regreso de un dinosaurio siempre se recibe con algo de sorna. Vivir de ciertas rentas no está bien visto, pero creo que las lecciones de historia en directo pueden ser una especie de examen de repesca para atrapar a públicos recién llegados y demostrar que el Stardust de Bowie es una canción redonda en 1972 y en 2009.
En el peor de los casos, sirve para sostener una crítica con conocimiento de causa. No es lo mismo decir que los Boomtowns Rats no tuvieron potencial para superar el I Don't Like Mondays, que escuchar un recital especialmente lamentable de Bob Geldof.
El caso es que vuelve el flequillo de Chrissie Hynde, vuelve la fusión de mallas y encaje de Spandau Ballet, vuelve Neil Young (con sus reapariciones espaciadas, igual que las novelas de Tom Wolfe), vuelve Bob Dylan (mientras vuelva él y no su muchacho), vuelven todo el rato el Boss, los Rolling y U2.
Vuelve la fiesta elegante de Madness, vuelven Wilco, vuelve intermitentemente The Police, vuelve Morrisey, vuelve Costello por derroteros nuevos, vuelve Foreigner, carne de himno de sofá. Vuelve hasta Leonard Cohen.
Es la teoría del eterno retorno, la que vive en un tiempo circular donde "todo vuelve y retorna eternamente, cosa a la que nadie escapa..." (Nietzsche). El problema no es que los viejos sigan ahí, nunca lo ha sido. El problema sería que después de ellos no viniera nadie.
Los modernos no son sólo los últimos en llegar.
Las versiones que siempre quisimos escuchar
Si no has escuchado 'Ready for the floor' de Hot Chip en todo el año pasado, ni siquiera en algún garito, en el H&M de fondo, o como banda sonora de algún spot televisivo, lo más probable es que seas un marciano que se ha infiltrado en nuestro Planeta para conquistar el mundo. Marciano: ¡escucha esta canción, o los humanos te descubrirán y tu misión en la Tierra se habrá terminado!
Más o menos todo el mundo coincide en que 'Ready for the floor' fue uno de los temazos de 2008 y, lo mejor de todo, que aún nadie se ha cansado de él. La prueba: que la pones en tu casa y todos bailan, la ponen en el bar y todos bailan, Duffy hace una versión y te encanta.
Sí, sí, la dueña de ese jit planetario llamado 'Mercy', le metió mano a la canción del grupo londinense y no sólo no salió mal parada, sino que le dio una dimensión nueva, quizá más profunda y menos lúdica, acercándola a los territorios soul por los que la galesa se pasea como Pedro por su casa. Y eso es lo que mola de las versiones: que ofrezcan algo nuevo.
Placebo: Ibiza, Benidorm, Torremolinos y Magaluf
Pudiera parecer, pero no. No son las paradas de la próxima gira de Placebo en España. Curiosamente son las etiquetas que salen alrededor de un gotero en el vídeo del primer single de su nuevo trabajo, 'For What It's Worth'.
Pese a que el andrógino de Brian Molko nunca ha sido muy partidario de definirse, el videoclip es una sucesión de etiquetas. La gracia está en saber a quién se le ha ocurrido acompañar la imagen de un hospital con cartelitos de lugares de la España más fiestera: Ibiza, Benidorm, Torremolinos y Magaluf.
También se pueden leer otros lugares del mundo como Ayia Napa, en la isla de Chipre, famosa por su parecido razonable con la juerga ibicenca; o Kos, una isla de Grecia.
Habrá que preguntarle a Howard Greenhalgh, el director, o a su equipo, grandes conocedores por lo que parece del Mediterráneo.
El nuevo disco de la banda inglesa, 'Battle for the Sun', saldrá a la venta en junio. Y eso sí, su próxima parada en nuestro país será en el BBK Live en Bilbao el 11 de julio.
Después de tres años de silencio y con un miembro nuevo, Placebo tiene una prueba de fuego con su sexto disco de estudio.
Aunque en un principio se esperaba que el primer single fuera la canción que da nombre al disco, el sencillo elegido es 'For What It's Worth'. Una decisión acertada si tenemos en cuenta que 'Battle for the Sun' es una canción poco digerible. Lenta al comienzo va 'in crescendo', con un estribillo que no acaba de cuajar. Salir por Ibiza puede limitar tus registros. Aquí está el nuevo vídeo:
Los chic@s de la Cara B
Escucha esto, atento a cómo suena el sexto tema, apúntate en la agenda el concierto de la semana que viene, no sé qué se han creido estos con ese vídeo tan conceptual. César, Emilio, Mario, Melanie y Rodrigo abandonan de vez en cuando las trincheras informativas y te cuentan lo que les pasa por el iPod.
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