06:08 may 09, 2008
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Capitán Spot
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General
Palabra de CEO
— La gente es gilipollas.Habla el Chief Executive Officer (CEO). Traje de Saville Row y Mercedes GL 500 4MATIC aparcado 30 plantas más abajo. En la sala de reuniones, una mesa de Norman Foster de 12 metros, bocatines de Mallorca, 25 personas y un silencio de cámara hiperbárica.
— La gente es gilipollas y merece publicidad para gilipollas.
Señala hacia la ventana con su índice izquierdo dejando ver un reloj Officine Panerai. Señala a las hormiguitas que corren por la Castellana. ¿Habrá pisado la Castellana alguna vez? La vida del CEO trascurre en su urbanización de Pozuelo de Alarcón, en el Reebok Sports Club La Finca, en el Rozas Village y en su GL 500. Cruza la M-40 a regañadientes de lunes a viernes para venir a las oficinas de esta multinacional propiedad de otra multinacional y algún domingo para sentarse en un palco acristalado del Bernabéu. El CEO no ha entrado en un cine que no tenga las siglas AMC metidas en el nombre y una vez se comió un kebab en una pesadilla.
— Si queremos ganar este concurso tenemos que hacer una campaña para gilipollas. El que quiera hacer anuncios para creativos con locutor en argentino que lo diga ya para que lo podamos sacar del proyecto.
Los 25 le miramos fijamente. Aquí hay representantes de todas las disciplinas. No falta nadie. De online, de offline, de marketing directo, de acciones especiales, de comunicación… y gente que no tengo ni puta idea ni de quién es ni de qué hace. Al concurso se presentan más de 20 agencias. Hay montañas de pasta en juego porque esto es una campaña de la Administración. Y los anuncios para gilipollas ganan. Nueve de cada diez campañas de la Administración son para gilipollas, lo cual no es sorprendente si consideramos que quienes nos gobiernan o aspiran a hacerlo nos consideran gilipollas. Sólo hay que ver los anuncios que hay en los pasillos del Metro de Madrid para animar a la gente a ir al teatro. “No seas seta, échale teatro” —foto de una seta—, “no seas besugo, échale teatro” —foto de un besugo— y el misterioso “no seas ladrillo, échale teatro” —foto de un ladrillo—. Las fotos las hubiera tomado mejor Charlton Heston con una cámara desechable media hora antes de morirse.
Así que el CEO sabe lo que dice. El CEO no ha llegado a CEO por sus trajes. A CEO llegas si le haces ganar muchas, muchas, muchas libras a un tío que hay en Londres que vive en una urbanización que hace que Pozuelo de Alarcón parezca la Cañada Real Galiana. Es lo único que vale. ¿Cuatro leones en Cannes? ¿Y qué coño me importa si has aflojado en el segundo quarter? ¿No te estarás amariconando?
Reunión terminada. Aprovecho para hacerme con los bocatines de foie con mermelada. Llego a casa y enciendo el Digital Plus. Ahora, además del canal Gran Hermano, hay un canal Fama. Les pago más de 60 euros al mes por ver esto. ¿Qué soy? Exacto.
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Comentarios[1]


Cada día me gusta más este blog. Se lo estoy recomendando a todo el mundo. Y yo también me hago las mismas preguntas de tu último párrafo.